{"id":8873,"date":"2013-10-29T19:09:14","date_gmt":"2013-10-30T00:09:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=8873"},"modified":"2021-08-11T11:32:50","modified_gmt":"2021-08-11T16:32:50","slug":"el-fantasma-del-banco","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/10\/29\/el-fantasma-del-banco\/","title":{"rendered":"El fantasma del banco"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si no se hubiera tratado de Leonel G\u00f3mez, el celador m\u00e1s calificado de la oficina, tal vez no habr\u00eda cre\u00eddo yo en la historia del fantasma. Esto ocurr\u00eda en el Banco Popular en Armenia, donde Leonel consider\u00f3 un d\u00eda que dentro de las novedades del servicio deb\u00eda reportar la aparici\u00f3n del fantasma al gerente de la oficina, que era yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo escuch\u00e9 en silencio y con incredulidad. Cuando me dio la sensaci\u00f3n de que la cosa era en serio, ya no tuve duda de que el celador no sufr\u00eda de ninguna alucinaci\u00f3n. \u00c9l me asegur\u00f3: en las noches, cuando el banco permanec\u00eda en silencio, comenzaban a sentirse movimientos extra\u00f1os, como abrir y cerrar escritorios, toser, caminar de un lado al otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Avezado como era Leonel en el desempe\u00f1o de su cargo, crey\u00f3 al principio que se trataba de una persona, y con su arma se prepar\u00f3 para el ataque. Luego, se convenci\u00f3 de que era un fantasma. Y record\u00f3 que algo similar le hab\u00eda ocurrido cuando prestaba sus servicios en orden p\u00fablico como suboficial del Ej\u00e9rcito. En aquella ocasi\u00f3n, el caballo a su servicio se encabritaba al pasar por cierto lugar del camino. El caso se volvi\u00f3 rutinario y terror\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alguien le aconsej\u00f3 que llevara consigo un frasco de agua bendita, y cuando el caballo se ofuscara, lanzara el agua en los alrededores de la bestia. Con esa acci\u00f3n, desapareci\u00f3 el fantasma, o el esp\u00edritu, o el espectro, o el duende, que de todas estas maneras se conocen dichas visiones paranormales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el banco, los golpes, ruidos, voces y movimientos misteriosos se volvieron\u00a0 persistentes. Hasta que la situaci\u00f3n se torn\u00f3 casi familiar. Me puse a estudiar entonces textos sobre la materia y llegu\u00e9 al convencimiento de que en el banco vagaba un alma en pena, otro de los sin\u00f3nimos de la lista antes anotada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El suceso lleg\u00f3 al cl\u00edmax una noche en que el celador sinti\u00f3 el tecleo de una m\u00e1quina de escribir. A la noche siguiente, con otro celador, volvi\u00f3 a repetirse el episodio, pero esta vez con una adici\u00f3n: el carro de la m\u00e1quina se mov\u00eda solo, de un extremo al otro, como si lo manejara la mano de la mecan\u00f3grafa (que a esa hora dorm\u00eda el sue\u00f1o de los justos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando me enter\u00e9 de tal novedad, me formul\u00e9 esta conjetura: me hab\u00eda llegado competencia. Pero no en las cifras, los pr\u00e9stamos y las rentabilidades. \u00a1Aparec\u00eda un nuevo escritor en el banco! Y \u00e9l me aliviar\u00eda de la carga de sentirme tan solo. Alcanc\u00e9 incluso a alegrarme, pero luego me situ\u00e9 en la triste realidad: se trataba de un escritor fantasma. Por lo tanto, hab\u00eda que continuar explorando el campo de los esp\u00edritus. Imposible dejar de creer en ellos, si Leonel y sus compa\u00f1eros certificaban lo mismo. Y me acord\u00e9 del dicho popular: \u201cNo hay que creer en brujas, pero que las hay, las hay\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en el banco hab\u00eda un fantasma real \u2013y no fabricado por la imaginaci\u00f3n\u2013, en modo alguno pod\u00eda ignorarse su existencia. Para familiarizarme m\u00e1s con el tema y sentirme yo mismo fantasma, sal\u00ed disparado a la librer\u00eda y adquir\u00ed dos obras famosas: <em>El fantasma de Canterville, <\/em>de \u00d3scar Wilde, <em>y El fantasma de la \u00f3pera, <\/em>de Gast\u00f3n Leroux.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deduje que hab\u00eda un alma en pena que, asfixiada en la atm\u00f3sfera calenturienta del dinero, buscaba su liberaci\u00f3n. El pobre fantasma hac\u00eda todo lo posible para que lo sacaran de su prisi\u00f3n, y nadie lo entend\u00eda, nadie lo compadec\u00eda. Abr\u00eda y cerraba escritorios, tos\u00eda, daba pasos de persona grande, tecleaba las m\u00e1quinas\u2026 y era como si nadie lo escuchara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche, despu\u00e9s de una tertulia de trabajo con los jefes de secci\u00f3n, al llegar a la puerta del edificio y encontrarnos con Leonel G\u00f3mez, nos pusimos a bromear sobre la historia fantasmal. Al d\u00eda siguiente, Leonel me cont\u00f3 que el esp\u00edritu se hab\u00eda indignado con nuestras chanzas e irrespetos, y despu\u00e9s de agitarse como un cicl\u00f3n por todo el recinto de la oficina, se hab\u00eda encerrado en la pieza de los celadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leonel, que estaba preparado con el frasco de agua bendita, se enfrent\u00f3 al personaje y roci\u00f3 el contenido mientras de la pieza sal\u00eda una corriente impetuosa (llamada \u201cc\u00famulo de energ\u00eda negativa\u201d) que lo hubiera derribado si lo coge de frente, y que fue a desintegrarse contra la pared adyacente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde entonces desapareci\u00f3 el fantasma. Y aqu\u00ed, treinta a\u00f1os despu\u00e9s, estoy yo contando la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 10-V-2012.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 11-V-2012.<br \/>\n<em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>Armenia, 12-V-2012.<br \/>\n<strong>Revista El Velero,<\/strong> Cooperativa del Banco Popular, n.\u00b0 22, diciembre de 2012.<br \/>\n<em><strong>El Qindiano,\u00a0<\/strong><\/em>Armenia, 6-VIII-2021.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este art\u00edculo lo volvi\u00f3 a publicar el peri\u00f3dico <em>El Quindiano<\/em>, el 6 de agosto de 2021, con la siguiente nota introductoria:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>En el banco Popular de Armenia tambi\u00e9n hay fantasmas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El exgerente del banco Popular de Armenia, escritor Gustavo P\u00e1ez Escobar, record\u00f3 un episodio donde un vigilante de la entidad relat\u00f3 la existencia de fantasmas en el edificio de la entidad, ubicado en la calle 21 entre carreras 16 y 17, centro de la capital quindiana. Este episodio fue recordado por Gustavo P\u00e1ez a prop\u00f3sito del ya famoso fantasma de la alcald\u00eda de Armenia, que hizo su aparici\u00f3n el pasado lunes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Presentamos el texto del escritor y exgerente del banco Popular Gustavo P\u00e1ez Escobar:<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo ten\u00eda 14 a\u00f1os y mi primo 16, est\u00e1bamos jugando en casa de mi abuela, de repente miramos hacia el cuarto de mi difunta t\u00eda y la vimos como buscando algo en una esquina donde antes de su muerte hab\u00eda un ba\u00fal, volte\u00f3 y nos mir\u00f3 \u2013una mirada indescriptible, aterradora\u2013 y sali\u00f3 rumbo al corredor, iba con las manos pegadas al cuerpo, como encajonada y al llegar a un punto se hundi\u00f3 bajo el piso de la casa. Los dos \u2013mi primo y yo\u2013 vimos exactamente lo mismo\u2026 \u00a0<strong>Patecaucho Cybern\u00e9tico <\/strong>(correo a <em>El Espectador<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esp\u00edritus de personas que habitaron ese lugar, en el cual pudieron haber muerto padeciendo grandes sufrimientos. Los ruidos y voces producidos por esas entidades se llaman sicofon\u00edas. <strong>Erudito<\/strong> (correo a <em>El Espectador<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy simp\u00e1tica la an\u00e9cdota. Soy incr\u00e9dulo de estos sucesos paranormales, aunque conozco a varias personas que aseguran con mucha convicci\u00f3n haberlas vivido, o a su vez, haber conocido a quienes tuvieron alguna experiencia de este tipo. Por tanto, me adhiero al famoso refr\u00e1n \u201cno hay que creer en brujas, pero que las hay, las hay\u201d. <strong>Eduardo Lozano Torres, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fant\u00e1stica an\u00e9cdota. En Armenia hay muchos cuentos de fantasmas. Y este \u00faltimo ha quedado en v\u00eddeo para no dejar dudas. <strong>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez, <\/strong>Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 bueno que este art\u00edculo cobre de nuevo vida, lo hace de manera paralela al protagonista de la historia, ser fantasmag\u00f3rico que asust\u00f3 a Leonel durante varias noches y que seguramente era un alma perdida y con el toque del agua bendita se fue a descansar, sin imaginarse que 39 a\u00f1os despu\u00e9s a\u00fan seguir\u00edan de \u00e9l hablando.\u00a0\u00a0<strong>Liliana P\u00e1ez Silva, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 maravilla de art\u00edculo escrito hace tantos a\u00f1os y qu\u00e9 bueno que el peri\u00f3dico lo haya vuelto a publicar. Datos hist\u00f3ricos entretenidos, y propicios por la noticia del fantasma de la alcald\u00eda de Armenia. <strong>Mauricio Borja \u00c1vila, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustavo P\u00e1ez Escobar Si no se hubiera tratado de Leonel G\u00f3mez, el celador m\u00e1s calificado de la oficina, tal vez no habr\u00eda cre\u00eddo yo en la historia del fantasma. 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