{"id":8907,"date":"2013-10-31T10:46:47","date_gmt":"2013-10-31T15:46:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=8907"},"modified":"2014-04-25T15:48:07","modified_gmt":"2014-04-25T20:48:07","slug":"un-ala-historica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/10\/31\/un-ala-historica\/","title":{"rendered":"Un ala hist\u00f3rica"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace cuarenta a\u00f1os sucedi\u00f3 el primer accidente a\u00e9reo en Armenia. Es el \u00fanico que ha ocurrido all\u00ed. En aquella \u00e9poca s\u00f3lo volaban en la regi\u00f3n avionetas de Aerotaxi, de capacidad muy reducida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo deb\u00eda viajar a Bogot\u00e1, con mi esposa y los tres hijos, en la avioneta accidentada, \u00a0para asistir al d\u00eda siguiente (17 de diciembre de 1971) al matrimonio de un hermano m\u00edo. Y hab\u00eda adquirido los tiquetes con suficiente anticipaci\u00f3n. De pronto, por una de esas corazonadas que a veces suelo sentir, me dio por adelantar un d\u00eda la fecha del viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gerente de Avianca me manifest\u00f3 que eso era muy dif\u00edcil, ya que todos los vuelos estaban copados. De todas maneras, me avisar\u00eda si a \u00faltima hora alguien cancelaba el viaje. La llamada se produjo faltando pocos minutos para las seis de la tarde. Me volvi\u00f3 entonces el alma al cuerpo (presionado como estaba por aquel presentimiento que me ten\u00eda intranquilo): un viajero acababa de dejar disponibles los puestos precisos para que toda mi familia pudiera viajar un d\u00eda antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde Bogot\u00e1 llam\u00e9 por tel\u00e9fono a mi secretaria, y al otro lado de la l\u00ednea escuch\u00e9 un grito prolongado e indefinible. En medio de mi desconcierto, no acertaba a saber qu\u00e9 suced\u00eda. Mi secretaria, llena de terror, balbuceaba palabras inconexas. Cuando al fin logr\u00e9 que se serenara \u2013y con dificultad se convenci\u00f3 de que no hablaba con un muerto\u2013, me cont\u00f3 que momentos antes se hab\u00eda accidentado la avioneta y hab\u00edan perecido todos sus ocupantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esa hora mi nombre y los de mi familia corr\u00edan de boca en boca por toda la ciudad. Las emisoras no cesaban de transmitir la tr\u00e1gica noticia. Sin embargo, nosotros \u00e9ramos los \u00fanicos que nos hab\u00edamos salvado de la lista siniestra, donde figur\u00e1bamos a pesar de la cancelaci\u00f3n de los cupos para aquel d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s se sabr\u00edan varias historias ins\u00f3litas. En la misma nave pensaban viajar \u00d3mar Giraldo Ram\u00edrez, exalcalde de Armenia, junto con \u00d3scar Jaramillo, Jos\u00e9 Mej\u00eda y otros conocidos hombres de negocios, a las exequias de Mario Jaramillo Uribe en Bogot\u00e1. Al no obtener cupo en Aerotaxi, contrataron una avioneta expresa, y tambi\u00e9n se salvaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comerciante bogotano Jaime Francisco Velilla, de visita en Armenia, iba a viajar esa noche por el aeropuerto de Pereira, atendido por modernos aviones jet, pero como le urg\u00eda llegar a Bogot\u00e1, lo hizo por el de Armenia y encontr\u00f3 la muerte. Un joven de Sevilla, hijo de un carpintero, estaba feliz con el regalo del tiquete a\u00e9reo que con esfuerzo le hab\u00eda prometido su padre para cuando obtuviera el grado de bachiller. Era el primer viaje que hac\u00eda por avi\u00f3n, y la muerte le trunc\u00f3 la dicha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">In\u00e9s de Hincapi\u00e9 tomaba clases de pintura con mi esposa, y se alegr\u00f3 al saber que viajar\u00edan las dos en el mismo vuelo. Iba acompa\u00f1ada de su hijo, el arquitecto Carlos Hernando Hincapi\u00e9, a quien su novia se qued\u00f3 esperando en Bogot\u00e1 para la ceremonia del compromiso matrimonial. La iron\u00eda del destino determin\u00f3 que en\u00a0 la autopista que conduce a la zona de los cementerios del norte, nos cruz\u00e1ramos, mi esposa y yo, con el cortejo f\u00fanebre del capit\u00e1n S\u00e1nchez Roa, piloto de la nave.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fr\u00e1gil avioneta se accident\u00f3 a dos minutos del aeropuerto El Ed\u00e9n y cay\u00f3 sobre la hacienda El Cabrero, c\u00e9lebre en la regi\u00f3n. Al tratar de buscar la pista debido a la falla de un motor, la nave perdi\u00f3 el equilibrio y se precipit\u00f3 a tierra. Un ala sali\u00f3 disparada por el aire y lleg\u00f3 hasta el Club Campestre, situado a corta distancia del aeropuerto. All\u00ed se levant\u00f3 un monumento con el ala mirando al cielo, que evoca \u00a0esta p\u00e1gina luctuosa en la historia del Quind\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de los designios inescrutables de la muerte, toda una familia se salv\u00f3 de milagro, gracias a Dios, aquel 16 de diciembre. D\u00edas atr\u00e1s hab\u00eda publicado mi primer libro, <em>Destinos cruzados<\/em>, y me faltaba mucho camino por recorrer en el campo de las letras. Mi hijo var\u00f3n ten\u00eda diez meses, y las dos hijas eran unas ni\u00f1as que despertaban a la vida. Todo un semillero de esperanzas, como los verdes campos del Quind\u00edo con sus cosechas en flor y sus agraciadas chapoleras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte es un visitante repentino e insospechado, que llega cuando menos se espera y clausura a veces los mejores sue\u00f1os. <em>El destino anda en contrav\u00eda<\/em> es el t\u00edtulo de un libro del escritor quindiano Euclides Jaramillo Arango. Por su parte, Julio Fl\u00f3rez anota: \u201cTodo nos llega tarde\u2026 \u00a1hasta la muerte!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 9-VI-2012.<br \/>\n<strong><em>Eje 21<\/em>, <\/strong>Manizales, 8-VI-2012.<br \/>\n<em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>Armenia, 9-VI-2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Magn\u00edfico relato. Me acuerdo adem\u00e1s que en ese viaje pereci\u00f3 la esposa del due\u00f1o del almac\u00e9n Don Mario, quien ese d\u00eda se gan\u00f3 la loter\u00eda de Manizales, hecho que dio lugar a que el ingenio maligno de algunos paisanos hiciera circular chistes macabros. <strong>\u00d3scar Jim\u00e9nez Leal, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tremendo, impresionante testimonio. Yo me salv\u00e9 de la misma manera, pues iba a viajar en el vuelo de Avianca que termin\u00f3 tr\u00e1gicamente cerca del aeropuerto de Madrid, a finales de 1983. En ese accidente murieron muchos valiosos intelectuales latinoamericanos, entre ellos \u00c1ngel Rama, Martha Traba y Manuel Scorza. Yo me qued\u00e9 en Par\u00eds y a la ma\u00f1ana siguiente me llam\u00f3 un amigo para darme la espantosa noticia. <strong>Carlos Vidales, <\/strong>Estocolmo, Suecia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me quedo sorprendida por los hechos que narras. S\u00ed, tienes raz\u00f3n: al coraz\u00f3n hay que ponerle atenci\u00f3n, muchas cosas se pueden o se podr\u00edan evitar si las personas escuch\u00e1ramos esa voz interior o premonici\u00f3n que anuncia, por lo general, cosas no muy buenas. Gracias a tu intuici\u00f3n salvaste la familia y el futuro de todos. <strong>In\u00e9s Blanco, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustavo P\u00e1ez Escobar Hace cuarenta a\u00f1os sucedi\u00f3 el primer accidente a\u00e9reo en Armenia. Es el \u00fanico que ha ocurrido all\u00ed. En aquella \u00e9poca s\u00f3lo volaban en la regi\u00f3n avionetas de Aerotaxi, de capacidad muy reducida. Yo deb\u00eda viajar a Bogot\u00e1, con mi esposa y los tres hijos, en la avioneta accidentada, \u00a0para asistir al d\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[66,41],"tags":[116,100],"class_list":["post-8907","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-quindio","category-temas-varios","tag-quindio","tag-temas-varios"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8907","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8907"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8907\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12389,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8907\/revisions\/12389"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8907"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8907"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8907"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}