{"id":9095,"date":"2013-12-13T17:37:10","date_gmt":"2013-12-13T22:37:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=9095"},"modified":"2014-06-03T19:06:13","modified_gmt":"2014-06-04T00:06:13","slug":"de-armenia-a-paris","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/12\/13\/de-armenia-a-paris\/","title":{"rendered":"De Armenia a Par\u00eds"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me encanta la gente sencilla que triunfa en la lucha de la vida. Los caminos del triunfo est\u00e1n abiertos a todos, pero el \u00e9xito verdadero solo se consigue con el esfuerzo cotidiano, el sacrificio a veces desgarrador y una gran paciencia. Son luchadores secretos que no se arredran ante las dificultades y prosiguen la marcha a pesar de las ca\u00eddas y las inequidades del destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la historia de \u00c1lvaro P\u00e9rez Franco, un colombiano residente en Par\u00eds hace 24 a\u00f1os. Cuando yo era gerente del Banco Popular en Armenia, \u00c1lvaro ingres\u00f3 a la instituci\u00f3n con el cargo de mensajero, como deb\u00edan hacerlo los empleados nuevos, quienes adem\u00e1s deb\u00edan ser bachilleres. Se trataba de un muchacho despierto, anal\u00edtico y con excelente \u00e1nimo laboral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De entrada demostr\u00f3 idoneidad, y m\u00e1s adelante obtuvo el primer ascenso. Gracias al rendimiento que ofrec\u00eda, en poco tiempo lleg\u00f3 a niveles superiores. Un d\u00eda se sali\u00f3 del mont\u00f3n y ocup\u00f3 su primera jefatura de secci\u00f3n. Hall\u00e1ndome ya en Bogot\u00e1, supe que el eficiente colaborador se hab\u00eda retirado de la entidad, con cerca de 20 a\u00f1os de servicios, y se hab\u00eda vinculado con una empresa de Pereira.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace un a\u00f1o vine a conocer su ubicaci\u00f3n en Par\u00eds. \u00c9l mismo me escribi\u00f3 a ra\u00edz de un art\u00edculo m\u00edo que ley\u00f3 en <i>El Espectador<\/i>, y por \u00e9l supe de la serie de penalidades que hab\u00eda tenido que sufrir para lograr su residencia en Francia. Pienso que el antiguo empleado de la banca habr\u00eda escalado posiciones m\u00e1s importantes si no le hubiera puesto fin a su carrera. Lo hizo en busca de mejores horizontes. A esto se sumaba su separaci\u00f3n conyugal, que le abati\u00f3 el \u00e1nimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ech\u00f3 al bolsillo algunos ahorros y se embarc\u00f3 para Par\u00eds. Siempre hab\u00eda so\u00f1ado con la Ciudad Luz y crey\u00f3 que llegaba el momento de conocerla y forjarse all\u00ed su porvenir. Prop\u00f3sito atrevido y azaroso, si ignoraba el idioma, carec\u00eda de amistades y no ten\u00eda ning\u00fan v\u00ednculo laboral en aquel pa\u00eds. Para ganarse la vida, tuvo que lavar platos en restaurantes, asear oficinas y desempe\u00f1ar otros oficios menores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no lo atemoriz\u00f3. Lo importante era comenzar. Se dec\u00eda que alg\u00fan d\u00eda triunfar\u00eda. Allan\u00f3 la barrera del idioma con un diccionario de franc\u00e9s debajo del brazo, en incesantes jornadas por las calles parisienses, donde consultaba cuanta palabra le\u00eda en los avisos comerciales. Por las noches, se dorm\u00eda escuchando la radio: as\u00ed afin\u00f3 el o\u00eddo hacia la lengua extra\u00f1a. Despu\u00e9s hizo un curso de franc\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Progresaba a marchas forzadas, pero sus compa\u00f1eros de labores le dec\u00edan que no conseguir\u00eda un cargo administrativo, ya que estos estaban reservados para los franceses, y le aconsejaban que aprendiera a pintar casas, pegar ladrillos y levantar muros, como f\u00f3rmula para salir de los oficios humildes que desempe\u00f1aba y ganar m\u00e1s dinero. Pero \u00e9l no hab\u00eda nacido para ser maestro de construcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaron los a\u00f1os de la lucha m\u00e1s atroz que hab\u00eda conocido jam\u00e1s, y un d\u00eda logr\u00f3 la primera oportunidad para acceder a un cargo administrativo. Alguien se fij\u00f3 en sus capacidades y le facilit\u00f3 la llegada a la vida empresarial. Ese d\u00eda se emocion\u00f3 con l\u00e1grimas de alegr\u00eda, al saber que su meta iba a realizarse. El c\u00edrculo de sus amigos hab\u00eda crecido, se hab\u00eda vuelto lector infatigable, escrib\u00eda art\u00edculos para las redes virtuales. Y en secreto elaboraba poemas, que alg\u00fan d\u00eda recoger\u00e1 en un libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi antiguo colaborador de la banca se desempe\u00f1a, desde hace diez a\u00f1os, como agente administrativo en el hospital de Montreuil, en la zona metropolitana de Par\u00eds. Historia edificante la suya. Dio el gran salto que pocos dan \u2013de Armenia a Par\u00eds\u2013, y as\u00ed coron\u00f3 su sue\u00f1o ideal. Hoy, a sus 64 a\u00f1os, vive feliz en la urbe fant\u00e1stica. En poco tiempo saldr\u00e1 jubilado de la vida laboral francesa. Como cruel iron\u00eda, no ha conseguido que el Seguro Social de Colombia le reconozca la pensi\u00f3n de jubilaci\u00f3n por m\u00e1s de 20 a\u00f1os trabajados en el pa\u00eds, ya que no aparece registro de sus cotizaciones, la gran mayor\u00eda efectuadas por conducto del Banco Popular. Esto no lo entiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cTuve que buscar la superaci\u00f3n \u2013me confiesa\u2013, y gracias a mi sentido de lucha personal he saboreado innumerables satisfacciones\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><b>El Espectador, <\/b><\/em>Bogot\u00e1, 7-XII-2012.<br \/>\n<b><em>Eje 21,<\/em> <\/b>Manizales, 8-XII-2012.<br \/>\n<em><b>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/b><\/em>Armenia, 8-XII-2012.<br \/>\n<strong><em>El Velero,<\/em> <\/strong>Cooperativa del Banco Popular, edici\u00f3n 35, junio\/2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Comentarios:<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Buena nota sobre \u00c1lvaro, persona que conoc\u00ed en Armenia. Su <i>perfomance<\/i> parece la de un personaje de la novela de Santiago Gamboa: \u00abEl s\u00edndrome de Ulises\u00bb, que retrata la vida de colombianos en los a\u00f1os sesenta en Par\u00eds. <b>Alpher Rojas<\/b>, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Conmovedora e ilustrativa vida de \u00c1lvaro P\u00e9rez Franco. Mis m\u00e1s sinceras felicitaciones a su pluma, sensible escritor. <b>Esteban Quiroz, <\/b>Per\u00fa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Maravilloso sentido de superaci\u00f3n, y mejor a\u00fan es la divulgaci\u00f3n de esa vida admirable. Eso es lo que debe hacerse conocer. <b>Humberto Escobar Molano, <\/b>Villa de Leiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Es admirable la lucha de este colombiano, y lo m\u00e1s lindo es el reconocimiento que le hace la columna. Estas personas son h\u00e9roes de la vida, de la lucha diaria que se triplica cuando se va a otro pa\u00eds, con otra lengua y otras costumbres. Cuando se tiene que volver a empezar de cero. H\u00e9roes, porque no botan la toalla y se devuelven, porque tienen casta y se enfrentan al toro que es ese otro mundo, esa otra cultura, esa otra gente. <b>Colombia P\u00e1ez<\/b>, columnista de <em>El Nuevo Herald,<\/em> Miami.<\/p>\n<p><sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Me encanta la gente sencilla que triunfa en la lucha de la vida. Los caminos del triunfo est\u00e1n abiertos a todos, pero el \u00e9xito verdadero solo se consigue con el esfuerzo cotidiano, el sacrificio a veces desgarrador y una gran paciencia. 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