{"id":9133,"date":"2013-12-16T19:12:12","date_gmt":"2013-12-17T00:12:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=9133"},"modified":"2014-04-11T10:06:25","modified_gmt":"2014-04-11T15:06:25","slug":"siervos-sin-tierra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/12\/16\/siervos-sin-tierra\/","title":{"rendered":"Siervos sin tierra"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al regresar Siervo Joya del ej\u00e9rcito se encuentra con la noticia de que su familia ya no posee la tierra que cultivaba. La guerra entre liberales y conservadores, en \u00e9poca durante la cual este campesino boyacense desea laborar su propio terru\u00f1o, hizo insufrible la vida rural del pa\u00eds. En tales d\u00edas, los gamonales y terratenientes despojaban de los predios a sus leg\u00edtimos due\u00f1os en nombre del partido de turno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia narrada por Eduardo Caballero Calder\u00f3n en su novela <i>Siervo sin tierra <\/i>tuvo lugar en los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado, a\u00f1os de atroz violencia partidista, y parece escrita para los d\u00edas actuales. Solo han cambiado los nombres de los usurpadores de la tierra, que ya no son ni los conservadores ni los liberales (hundidos hoy en otros afanes), sino los guerrilleros, los narcotraficantes, los paramilitares y los terratenientes. El problema se agrand\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que hace el escritor de Tipacoque no es otra cosa que presentar el drama de los campesinos de todas las \u00e9pocas, v\u00edctimas de la barbarie que se ense\u00f1orea de los campos, se apodera de los bienes ajenos y siembra el terror y la muerte. Los campesinos son los eternos despose\u00eddos. Los hu\u00e9rfanos de todos los gobiernos y de todos los pol\u00edticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora el tema del d\u00eda es la reforma agraria. La misma reforma que se intent\u00f3 hace ochenta a\u00f1os en el gobierno de L\u00f3pez Pumarejo, y que otros gobernantes han pretendido efectuar, siempre con resultados nugatorios. El problema, lejos de resolverse o por lo menos aminorarse, ha echado ra\u00edces cada vez m\u00e1s profundas. Tan oscuro es el panorama, que no se conoce a ciencia cierta cu\u00e1l es el n\u00famero de desplazados que han salido de los campos para refugiarse en los centros urbanos. Unos hablan de tres millones, otros de cinco. De todas maneras, una realidad lacerante, dram\u00e1tica e insoluble.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco se conoce la cantidad de tierra usurpada. Millones de hect\u00e1reas, por supuesto, que configuran todo un estado de injusticia e insensibilidad social en este territorio feraz \u2013e inexplotado\u2013 donde los abusos, los atropellos, las impunidades y las desigualdades nos se\u00f1alan como uno de los pa\u00edses m\u00e1s injustos e inequitativos del mundo. Si en poder del Mono Jojoy se han descubierto quinientas mil hect\u00e1reas (muy bien guardadas), puede calcularse la dimensi\u00f3n de estos despojos a lo largo de cien a\u00f1os de soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los tres meses de discusi\u00f3n que lleva el asunto agrario entre el Gobierno y las Farc ha salido a flote la necesidad de actualizar el catastro rural, establecer el censo de los desplazados y ejecutar la reparaci\u00f3n de los da\u00f1os. Si la conducta de las Farc ha sido siempre evasiva, ser\u00eda poco lo que podr\u00eda esperarse de ellas cuando se trata de poner las cartas sobre la mesa. Sin embargo, no hay nada imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andan en buena direcci\u00f3n las acciones oficiales que buscan rescatar las propiedades camufladas a nombre de testaferros, de abogados de mala fe y de los propios usurpadores, para restituirlas a sus verdaderos due\u00f1os y conseguir la reforma agraria que ning\u00fan gobierno ha podido realizar. Mientras tanto, la poblaci\u00f3n campesina vive atemorizada ante las amenazas de los grupos ilegales que no desean la paz de los campos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como idea central est\u00e1 el banco de tierras, entidad que se anuncia voluminosa y operante, y que ojal\u00e1 no se convierta en una utop\u00eda m\u00e1s, en una falacia m\u00e1s. Esta ilusi\u00f3n hace so\u00f1ar a las multitudes de despose\u00eddos de todo el pa\u00eds, que han creado cinturones de miseria en los suburbios y en los sem\u00e1foros de las capitales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siervo Joya no ha muerto. Es ese l\u00e1nguido personaje que pulula hoy por las calles, sacado de una novela magistral de los a\u00f1os cincuenta, y que se traslad\u00f3 a nuestros d\u00edas con el inri infamante con que la sociedad, que somos todos, castiga a los millones de siervos sin tierra que a\u00fan conf\u00edan en una esperanza de vida, en medio de oprobios, de balas y de tinieblas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><em>El Espectador,<\/em> <\/b>Bogot\u00e1, 1-III-2013.<br \/>\n<b><em>Eje 21,<\/em> <\/b>Manizales, 1-III-2013.<br \/>\n<b><em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo,<\/em> <\/b>Armenia, 2-III-2013.<br \/>\n<em><b>Red y Acci\u00f3n, <\/b><\/em>Cali, 12-III-2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<b>Comentarios:<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traer a nuestros d\u00edas la remembranza de <i>Siervo sin tierra,<\/i> la obra del maestro Caballero Calder\u00f3n, es mostrar que el problema agrario en Colombia nunca recibi\u00f3 la necesaria atenci\u00f3n.\u00a0Por\u00a0eso la cadena de delitos que genera la rapi\u00f1a por la tierra y que la actitud pusil\u00e1nime de los gobiernos desencaden\u00f3\u00a0en la grave realidad en que hoy se encuentra. Ojal\u00e1 las intenciones pregonadas por el actual gobierno conduzcan a hacer justicia a los campesinos despojados, v\u00edctimas de tropel\u00edas toleradas. Es una labor tit\u00e1nica, si sabemos del c\u00famulo de intereses y de mezquinas ambiciones a enfrentar. <b>Gustavo Valencia Garc\u00eda, <\/b>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He poematizado el mensaje de <i>Siervo sin tierra<\/i> y <i>El\u00a0Cristo de espaldas<\/i>, novelas estudiadas en mi Universidad de Greensboro\u00a0antes de invitar a USA a Caballero Calder\u00f3n gracias a mi esp\u00edritu colombianista que el autor agradeci\u00f3 epistolarmente. <b>Ramiro Lagos, <\/b>Greensboro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este art\u00edculo nos lleva a esas \u00e9pocas aciagas que no quisi\u00e9ramos repetir, pero Siervo Joya\u00a0 sigue vivo. \u00a0Se me viene a la memoria el famoso tango <i>Cambalache<\/i>, cuya historia no pasa y todos los d\u00edas se vuelve de m\u00e1s actualidad;\u00a0parece escrito y compuesto en el presente de nuestro pa\u00eds. <b>Jaime V\u00e1squez Restrepo<\/b>, <b>revista <i>Mirador del Suroeste,<\/i><\/b><i> <\/i>Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al elegir a nuestros gobernantes nos hemos equivocado: no nos han defendido y han aprovechado su cuarto de hora para enriquecerse. <b>Boricua71 <\/b>(correo a <i>El Espectador).<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recomiendo la lectura de <i>Siervo sin tierra. <\/i>Es deprimente y triste, pero as\u00ed vive una gran porci\u00f3n del campesinado colombiano. As\u00ed lo enga\u00f1an y agreden. <b>p<\/b><b>reocupadoporcolombia <\/b>(correo a <i>El Espectador). <\/i>\u00a0<b>\u00a0\u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Al regresar Siervo Joya del ej\u00e9rcito se encuentra con la noticia de que su familia ya no posee la tierra que cultivaba. La guerra entre liberales y conservadores, en \u00e9poca durante la cual este campesino boyacense desea laborar su propio terru\u00f1o, hizo insufrible la vida rural del pa\u00eds. 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