{"id":9184,"date":"2013-12-18T17:31:50","date_gmt":"2013-12-18T22:31:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=9184"},"modified":"2014-05-03T19:24:41","modified_gmt":"2014-05-04T00:24:41","slug":"memoria-fulgurante","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/12\/18\/memoria-fulgurante\/","title":{"rendered":"Memoria fulgurante"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos Enrique Ruiz, director de <i>Aleph, <\/i>me descubri\u00f3 a Emma Reyes a trav\u00e9s del reportaje que hizo a la pintora en Burdeos (Francia) y que fue publicado en su revista en septiembre de 1999. En julio de 2003, ella fallec\u00eda en\u00a0 Perigueux, a la edad de 84 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Emma Reyes sali\u00f3 de Colombia hacia los veinte a\u00f1os de edad y pocas veces volvi\u00f3 a la patria. Se fue como perfecta an\u00f3nima, marcada por el abandono y la miseria de su ni\u00f1ez y juventud, y en Francia se cubri\u00f3 de gloria. Fue considerada la tutora de todos los artistas colombianos que hicieron carrera en Par\u00eds. A su huida de un convento de monjas a donde fue llevada junto con su hermana Helena, en el que permanecieron durante quince a\u00f1os, se embarc\u00f3, acosada por la pobreza, en la aventura de ponerse a rodar por varios pa\u00edses suramericanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esa edad era analfabeta e hija ileg\u00edtima. Hab\u00eda sufrido terribles penalidades al lado de su presunta madre, que la mantuvo encerrada en una pieza miserable del barrio San Crist\u00f3bal de Bogot\u00e1, y luego la traslad\u00f3 a Guateque y Fusagasug\u00e1 en similares condiciones, antes de llegar al asilo de monjas, donde poco le cambi\u00f3 la suerte. Dice que cuando huy\u00f3 del convento se fue a buscar a su padre en demanda de ayuda, pero \u00e9l se neg\u00f3 a reconocerla y apoyarla. Nunca revel\u00f3 qui\u00e9n era esa persona, pero puede deducirse que era alguien importante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enfrentada al desamparo absoluto, se gan\u00f3 la vida en humildes oficios, hasta arribar a Buenos Aires. Se cas\u00f3, y en poco tiempo se separ\u00f3. Tiempo despu\u00e9s volver\u00eda a casarse, esta vez con el m\u00e9dico franc\u00e9s Jean Perromat, a quien conoci\u00f3 en un barco que zarpaba de Suram\u00e9rica. Con \u00e9l estableci\u00f3 una uni\u00f3n venturosa. Cuando Germ\u00e1n Arciniegas la conoci\u00f3 en Par\u00eds, ya era una pintora famosa. Su salto de criatura exp\u00f3sita a brillante pintora parece un cuento de hadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arciniegas qued\u00f3 asombrado ante la genialidad que mostraba, y se negaba a creer que de esa vida rastrera pudiera surgir un ser lleno de talento, imaginaci\u00f3n, riqueza espiritual y semejante creatividad art\u00edstica. Era conversadora portentosa que manten\u00eda encendida la chispa de la gracia y el don de la distinci\u00f3n, y que lejos de ocultar sus vivencias desastrosas, las expon\u00eda como ejemplo de superaci\u00f3n y de realizaci\u00f3n humana. Arciniegas le sugiri\u00f3 que contara por escrito lo que a \u00e9l le dec\u00eda en palabras, y Emma le revel\u00f3 que no hab\u00eda tenido estudios escolares y carec\u00eda, por lo tanto, de dotes de escritora. Hab\u00eda aprendido las primeras letras, por su propio esfuerzo, despu\u00e9s de los veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces le pidi\u00f3 que, sin fijarse en reglas de ortograf\u00eda y gram\u00e1tica, le enviara la primera carta narr\u00e1ndole el comienzo de sus desventuras. Despu\u00e9s brotar\u00edan poco a poco los dem\u00e1s episodios. As\u00ed sucedi\u00f3 con las 23 cartas escritas entre 1969 y 1997 que conforman hoy la obra titulada <i>Memoria por correspondencia, <\/i>la que va por la tercera edici\u00f3n y est\u00e1 considerada el mejor libro colombiano publicado en el 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Narraciones rebosantes de candor, amenidad, iron\u00eda y exquisito talento descriptivo, donde su vida desdichada se dibuja con naturalidad y encanto, sin reflejar el menor signo de rencor o amargura. Esta lectura alucinante hace pensar en una mente privilegiada que por encima de los c\u00e1nones corrientes fue capaz de plasmar una obra maestra. Lo mismo ocurri\u00f3 con <i>Las cenizas de \u00c1ngela <\/i>del irland\u00e9s Frank McCourt, con la diferencia de que este era profesor erudito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Emma Reyes es un dechado del arte puro e innato, tanto en su pintura como en estas cartas de desconcertante belleza, convertidas en su obra p\u00f3stuma, la que har\u00e1 meditar a los escritores de fama y a los editores mercantilistas que solo se fijan en los nombres ya consagrados. \u201cElla no pinta con aceite sino con l\u00e1grimas\u201d, dijo Germ\u00e1n Arciniegas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><em><b>El Espectador, <\/b><\/em>Bogot\u00e1, 12-IV-2013.<br \/>\n<em><b>Eje 21, <\/b><\/em>Manizales, 12-IV-2013.<br \/>\n<em><b>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/b><\/em>Armenia, 13-IV-2013.<br \/>\n<em><b>Red y Acci\u00f3n, <\/b><\/em>Cali, 13.IV-2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"left\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"left\"><b>Comentarios:<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Esta columna es la s\u00edntesis de un cuento\u00a0de hadas, como lo afirma el texto, o de una hermosa novela dram\u00e1tica. Gracias por permitirnos conocer nuestra \u201chistoria\u201d; entrelazar a la, para m\u00ed, hasta hoy desconocida Emma Reyes con el gran Arciniegas. Pienso en tantos seres de nuestra tierra cuyo talento lo podemos conocer gracias a la sensibilidad y precisi\u00f3n de los escritores. <b>Marta Nal\u00fas, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Bell\u00edsima historia. Muy bien contada. Una verdadera perla es esta artista. <b>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez, <\/b>Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Impresionantes la vida y milagros de Emma Reyes. S\u00ed hab\u00eda o\u00eddo y le\u00eddo algo de ella, por su fama como artista, al igual que supe desde sus comienzos de Fernando Botero o de Luis Caballero, todos ellos humildes artistas en su comienzos en Francia, para luego convertirse en grandes \u00edconos mundiales. Pero no sab\u00eda de la vida adolescente tan dif\u00edcil que tuvo Emma Reyes en Colombia.\u00a0Por libros de Plinio Apuleyo Mendoza sab\u00eda que Emma Reyes apoyaba y estaba en todas las tertulias de los artistas y escritores colombianos que comenzaban a abrirse paso en Francia. Eso dice mucho de su amor por Colombia y los colombianos sin asomo alguno de rencor o envidia. Me dar\u00e9 a la tarea de conseguir ese libro <i>de Memoria por correspondencia. <\/i>Toda esa vida de Emma y de muchos artistas y gente famosa refuerza mi\u00a0pensamiento\u00a0de que todos desde que nacemos tenemos ya escrito el libro de nuestra vida. No importa que hagamos o dejemos de hacer, el destino inexorable tiene que cumplirse hasta el final. <b>Luis Quijano, <\/b>Houston (USA).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Carlos Enrique Ruiz, director de Aleph, me descubri\u00f3 a Emma Reyes a trav\u00e9s del reportaje que hizo a la pintora en Burdeos (Francia) y que fue publicado en su revista en septiembre de 1999. En julio de 2003, ella fallec\u00eda en\u00a0 Perigueux, a la edad de 84 a\u00f1os. 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