{"id":922,"date":"2009-11-24T23:59:19","date_gmt":"2009-11-24T23:59:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=922"},"modified":"2014-03-13T19:15:16","modified_gmt":"2014-03-14T00:15:16","slug":"el-universo-poetico-de-fernando-soto-aparicio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/24\/el-universo-poetico-de-fernando-soto-aparicio\/","title":{"rendered":"El universo po\u00e9tico de Fernando Soto Aparicio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>(Pr\u00f3logo del libro <em>Las fronteras del alma)<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El p\u00fablico se acostumbr\u00f3 a ver en Fernando Soto Aparicio un novelista de clase, por encima de otras calidades. Es, sin duda, el g\u00e9nero donde m\u00e1s se ha destacado ante los lectores y el que mayor benepl\u00e1cito le ha tra\u00eddo a partir de 1960, cuando public\u00f3 su primera novela, <em>Los bienaventurados. <\/em>Desde entonces han aparecido 53 t\u00edtulos, de los cuales 28 corresponden a novelas, 13 a poes\u00eda, 8 a cuentos y relatos, 4 a ensayos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e9xito obtenido con <em>La rebeli\u00f3n de las ratas <\/em>(1962)<em>, <\/em>su novela estelar, le abri\u00f3 el horizonte hacia el campo de la narrativa, en el que cosechar\u00eda triunfos caudalosos. La mente de Soto Aparicio viene estructurada desde muy temprana edad para el arte de la novela. Esto es tan evidente, que a los diez a\u00f1os escrib\u00eda dos novelas a la vez, que rasgar\u00eda tiempo despu\u00e9s, privando a la literatura de conocer el mundo curioso, entre sutil y perspicaz, de aquella mente precoz. En efecto: Soto Aparicio ha sido novelista desde siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tambi\u00e9n es poeta, y de altos kilates. Esto ha pasado inadvertido para algunos lectores, que siempre lo han identificado como autor de excelentes enfoques sociales en el terreno de la novela y no han tenido la oportunidad de llegar a sus predios po\u00e9ticos. La primera incursi\u00f3n que se le conoce en este g\u00e9nero ocurri\u00f3 con el poema <em>Himno a la patria<\/em>, aparecido en el suplemento literario de <em>El Siglo<\/em><em>, <\/em>en agosto de 1950. Lo cual quiere decir que por lo menos doce a\u00f1os antes de salir su primera novela ya era poeta. Aqu\u00ed tambi\u00e9n cabe afirmar que ha sido poeta desde siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro hecho revelador de su talento po\u00e9tico es el relacionado con su <em>Oraci\u00f3n personal a Jesucristo<\/em>, que escribi\u00f3 a los 20 a\u00f1os de edad, y cuya primera edici\u00f3n tuvo lugar en marzo de 1954, en la p\u00e1gina literaria de <em>La Rep\u00fablica, <\/em>dirigida por Dolly Mej\u00eda, suplemento que dedic\u00f3 al poema la totalidad de su espacio. En febrero de 1964, tambi\u00e9n el <em>Magaz\u00edn<\/em> <em>Dominical <\/em>de <em>El Espectador, <\/em>dirigido por Guillermo Cano, ocup\u00f3 todo el suplemento con esta producci\u00f3n maravillosa, calificada por el director -tan buen catador de las bellas letras- como una de las mejores obras de la literatura colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda de Soto Aparicio comenz\u00f3 a decantarse en los tersos paisajes boyacenses, en los que capt\u00f3 la claridad y la armon\u00eda de los cielos serenos. Es poes\u00eda que brota con naturalidad y frescura y fluye sin torturas de expresi\u00f3n para producir encanto y emoci\u00f3n. El caudal del pensamiento, de que es tan rica la mente del artista, forma la placidez de las aguas cristalinas y el vigor de los r\u00edos profundos, tono que matiza toda la obra l\u00edrica del ilustre boyacense. Poes\u00eda aut\u00e9ntica y pura, sin barnices ni falsas pedrer\u00edas, y asperjada con el fulgor de la met\u00e1fora y la contundencia de la belleza. La sonoridad del verso, el precioso lenguaje y el rigor gramatical crean la estructura perfecta para que estos poemas posean la musicalidad y donosura de las mejores creaciones castellanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que la poes\u00eda cumpla su noble fin es necesario darle el toque de color, la cadencia, la magia, la fulguraci\u00f3n de las im\u00e1genes, atributos fundamentales para la verdadera factura l\u00edrica. Y por supuesto, se requiere poner la propia alma para causar conmoci\u00f3n y asombro. Poes\u00eda que carezca de ritmo, latido, eco interior, no es poes\u00eda. <em>\u201c\u00a1Ay del poeta que no responde con su canto a los tiernos o furiosos llamados del coraz\u00f3n!\u201d,<\/em> dijo Neruda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soto Aparicio ha seguido al pie de la letra estas reglas de oro, lo que le permite consolidar hoy un legado inapreciable, que entrega, para delectaci\u00f3n de las actuales y las futuras generaciones, en la antolog\u00eda titulada <em>Las fronteras del alma<\/em>. No pocos de estos poemas se han reproducido en ediciones diversas y ya adquirieron el sello de piezas maestras para todos los tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por obra cl\u00e1sica se considera la que a lo largo de los a\u00f1os se mantiene en el alma\u00a0 del p\u00fablico, \u00e1rbitro supremo que, por encima de los cr\u00edticos caducos, sabe distinguir lo que es valedero de lo que es mediocre. Lo que perdura es lo que sirve. Lo dem\u00e1s es ripio. Nos hallamos, pues, ante el poeta cl\u00e1sico que ha realizado uno de los itinerarios m\u00e1s brillantes en las letras nacionales, y que en el g\u00e9nero del soneto atesora verdaderas joyas, por su corte perfecto, su ritmo musical y su refulgente expresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cuatro cap\u00edtulos que componen <em>Las fronteras del alma <\/em>demarcan otros tantos horizontes de lo que ha sido el trajinar sustancioso del escritor por los campos de la poes\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em><span style=\"text-decoration: underline;\">Los j\u00fabilos del fuego<\/span><\/em> se re\u00fanen 60 sonetos de la mejor estirpe, nacidos al soplo de la emoci\u00f3n amorosa, y en ellos se hace manifiesto el eterno hechizo que hace de la mujer la fuente suprema de la belleza, la admiraci\u00f3n y el placer, dones que le dan calor y sentido a la existencia del hombre. Soto Aparicio es, por excelencia, escritor rom\u00e1ntico, no solo en sus versos sino tambi\u00e9n en sus novelas. El jard\u00edn rom\u00e1ntico regado por estos 60 sonetos que alborozan el alma, es recinto de la ternura, la emoci\u00f3n y la filosof\u00eda ante el discurrir de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em><span style=\"text-decoration: underline;\">Poemas intemporales<\/span><\/em> se re\u00fanen grandes piezas que resaltan la vena social del autor, en su compromiso con las causas del hombre. Aqu\u00ed est\u00e1n <em>Hermano indio, R\u00e9quiem por el agua, Oraci\u00f3n personal a Jesucristo, Himno de lo cotidiano, Carta de bienvenida a la paz, R\u00e9quien para un ni\u00f1o marinero, La tierra joven, <\/em>entre otras p\u00e1ginas memorables. Tema reiterativo es el de la paz, como lo son el de la violencia humana y el de la armonizaci\u00f3n del hombre con la naturaleza, y en ellos insiste en toda su obra, bien para repudiar el odio y la guerra entre hermanos, bien para clamar por la libertad y la dignidad humana, bien para proteger el espacio y los tesoros terrenales. Esa voz solidaria con Dios y con el hombre exclama en uno de estos poemas: <em>\u201cPongamos a la paz a arar la tierra, a que siembre de trigo las laderas y vista de cebada las fontanas\u201d. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em><span style=\"text-decoration: underline;\">Poemas recobrados<\/span><\/em>, el escritor retorna a sus temas perennes sobre la libertad, la paz, las riquezas del alma, la ternura, los paisajes de la vida cotidiana. En este mundo de llantos y regocijos que es el tr\u00e1nsito del ser humano sobre el planeta, el canto de Soto Aparicio se levanta para iluminar el camino y afianzar los eternos lazos del amor y la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em><span style=\"text-decoration: underline;\">Las tentaciones de Afrodita<\/span><\/em>, \u00faltimo cap\u00edtulo del libro, fulgura la mujer plena, en todo su esplendor, su misterio y su embrujo, como la imagen m\u00e1s persistente del alma enamorada. Cabe aqu\u00ed apropiarme de unas palabras de Vicente Land\u00ednez Castro que desde vieja data captan, de manera precisa, los recursos del poeta embelesado ante el hechizo femenino: <em>\u201cHa celebrado mimosamente la belleza y los dones del cuerpo y el alma femeninos <\/em><em>-\u00a1oh, el eterno femenino goetheano!<\/em><em>-, en deliciosos sonetos de cl\u00e1sica factura, recogidos en libros tan cercanos al afecto de las gentes como <\/em>Di\u00e1metro del coraz\u00f3n, Palabras a una muchacha <em>y <\/em>Sonetos en forma de mujer<em>\u201d. <\/em>Y puntualiza Land\u00ednez: <em>\u201cFernando Soto Aparicio es, antes que todo, un poeta. Un enorme poeta. Un eximio cultor del idioma que en cristalinos y musicales versos ha expresado los m\u00e1s hondos sentimientos tanto de s\u00ed mismo como de su pueblo\u201d. \u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este bello y radiante poemario es, en fin, un toque en el alma sensitiva, en su vuelo por las aflicciones y los goces humanos y en su peregrinar por todas las causas del hombre.<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, octubre de 2004.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar (Pr\u00f3logo del libro Las fronteras del alma) El p\u00fablico se acostumbr\u00f3 a ver en Fernando Soto Aparicio un novelista de clase, por encima de otras calidades. 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