{"id":9226,"date":"2013-12-20T16:47:37","date_gmt":"2013-12-20T21:47:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=9226"},"modified":"2014-06-06T19:48:20","modified_gmt":"2014-06-07T00:48:20","slug":"los-elegidos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/12\/20\/los-elegidos\/","title":{"rendered":"Los elegidos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">I<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La edici\u00f3n de Canal Ram\u00edrez data de 1970. Adquir\u00ed la obra en la Gobernaci\u00f3n del Quind\u00edo, siendo su autor presidente de la Rep\u00fablica, en verdad sin muchos deseos de leerlo pronto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes coleccionamos libros para leerlos alg\u00fan d\u00eda, y mantenemos a la mano los temas que m\u00e1s nos seducen en el momento, abrigamos la esperanza de que la vida nos conceda tiempo para revisar tanto material que va llenando los estantes del futuro. La lectura es ejercicio sin plazo. El verdadero placer reside en la relectu\u00adra selecta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed el libro varios a\u00f1os despu\u00e9s de haberlo adquirido y a los 32 de su primera salida, en 1953 (Editorial Guaran\u00eda de M\u00e9jico). Como lo recomienda Schopenhauer, llegu\u00e9 a sus p\u00e1ginas con mente abierta y sin el menor prejuicio. El verdadero lector es el que logra valorar el libro por s\u00ed solo, con abstracci\u00f3n del autor y de circunstancias favorables o desfavorables que puedan influir en el propio concepto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de <i>Los elegidos<\/i> era f\u00e1cil dejarse sugestionar cuando su autor, el doctor Alfonso L\u00f3pez Michelsen, ocupaba el cargo de presidente de Colombia. Es decir, en momentos de gran efervescencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Los elegidos<\/i> de 1953, o sea, los privilegiados de la fortuna en cualquier tiempo, son los mismos que han dominado la vida colombiana. Y no se ve que vayan a desaparecer. De ayer a hoy, sin cambios fundamentales en las estructuras de un pa\u00eds que se divi\u00adde entre opresores \u2013la casta burguesa\u2013 y oprimidos \u2013el pueblo silencioso\u2013, la novela de L\u00f3pez Michelsen nada ha corregido, si ese era su prop\u00f3sito. En algunos casos las distancias se han agrandado. De esta reali\u00addad no se salva ni el per\u00edodo presidencial del nove\u00adlista (1974-1978).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fuerza de los poderosos se concentra, en la fic\u00adci\u00f3n, en el camino de la Cabrera, y en la realidad, en los puestos claves del Gobierno y en los negocios. Es la nuestra una sociedad capitalista que se mantiene inalterable en sus sistemas de poder\u00edo y que el escritor no pudo reformar en su propio gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La influencia del oro, que condena a los desheredados al ostracismo y la soledad, quiz\u00e1s es m\u00e1s pronunciada ahora que en la d\u00e9cada de los 40, cuando fue concebida la novela. Ya dentro del terreno narrativo, es posible que a la novela le falte mayor fuerza, m\u00e1s dinamismo en el desarrollo de la trama. En algunas partes el narrador asume el papel de cr\u00edtico social y trata de sentar c\u00e1tedra sin permitir que sus personajes se muevan solos. Pero logra mante\u00adner el inter\u00e9s del lector. Parece que L\u00f3pez Michelsen compren\u00addi\u00f3 la carencia de fluidez y por eso en el pr\u00f3logo advierte que se trata de un <i>relato<\/i>. Es, en cualquier forma, excelente radiograf\u00eda del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y una denuncia social, valerosa en su \u00e9poca, cuando el autor comenzaba a incursionar en su mundo burgu\u00e9s, y al mismo tiempo lo enjuiciaba. En varios episodios se deja llevar por su tendencia al ensayo y afloran tesis sobre la formaci\u00f3n calvinista, el puritanismo, el dominio materno, el choque religioso y de costumbres. Aqu\u00ed se advierte la condici\u00f3n de intelec\u00adtual que siempre ha prevalecido en L\u00f3pez Michelsen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no pod\u00eda faltar el amor. Hay escenas de real romanticismo, con boleros al fondo y florestas encan\u00adtadas. Si el libro no fuera una novela, ser\u00eda un tra\u00adtado del amor. Me parece que el autor logra \u00e9xito evidente en su tangencial ensayo sobre el bolero y su influjo social. \u00abEl pueblo, la clase media, lo mismo que esa sociedad de los clubes \u2013dice\u2013, todos utilizan el bolero con el mismo prop\u00f3sito, como el cuerno de caza simula la queja de la hembra\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><em>El Espectador<\/em>, <\/b>Bogot\u00e1, 26.VII-2013.<br \/>\n<em><b>Eje 21, <\/b><\/em>Manizales, 26-VII-2013.<br \/>\n<em><b>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/b><\/em>Armenia, 27-VII-2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">II<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre he sospechado que en el alma de L\u00f3pez Michelsen durmi\u00f3 un rom\u00e1ntico que se dej\u00f3 despertar, y hasta dispersar, por el barullo de su destino pol\u00edtico. Muchas p\u00e1ginas de <i>Los elegidos<\/i> no son sino la b\u00fasqueda del amor y del sexo, con el pretexto de la mujer elemental y sensual, mantenida en reserva y alejada de los suntuosos salones. El recuerdo del amor rosa, la mayor conquista de la juventud, no abandona nunca al hombre, ni en sus a\u00f1os seniles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El novelista, que por esencia es bi\u00f3grafo de s\u00ed mismo y no puede escribir sino sobre lo que siente, suele retratarse en sus escritos. A veces se adelanta al tiempo, porque tambi\u00e9n posee poderes de adivinador. Y lo que es m\u00e1s curioso y m\u00e1s sorprendente, de adivina\u00addor de su propia vida. Sin quererlo, el novelista no hace sino traducir su universo interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esta novela regresamos a una etapa distante de la vida colombiana. Comienza esta cuando el novel escritor ten\u00eda unos 31 a\u00f1os de edad e irrump\u00eda, con el \u00edmpetu de su futuro prometedor y el bagaje de su refinada educaci\u00f3n inglesa, en la pol\u00edtica colombiana. Por aquellas calendas su padre, gran estadista y hombre del alto mundo, ejerc\u00eda su segunda presidencia y le abr\u00eda paso a su hijo en la pol\u00edtica y en los dorados salones de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces L\u00f3pez Michelsen ya intu\u00eda su destino privilegiado y disfrutaba de los gajes de la buena suerte, y fue cuando como paradoja debi\u00f3 de planear <i>Los elegidos<\/i>, documento de pro\u00adtesta social contra el c\u00edrculo de los explotadores que \u00e9l mismo viv\u00eda. A\u00f1os m\u00e1s tarde, asilado en M\u00e9jico, sal\u00eda la obra a la luz p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante el suceso bibliogr\u00e1fico del momento, Alberto Lleras Camargo calific\u00f3 a L\u00f3pez Michelsen como \u00abel m\u00e1s valeroso de los escritores contempor\u00e1neos\u00bb, aceptando el juicio de Hernando T\u00e9llez. Y adem\u00e1s advierte que en la Cabrera (el \u00abDu cot\u00e9 de la Cabrera\u00bb proustiano) debe haber una tumba abierta para el atrevido escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 para que L\u00f3pez Michelsen no hubiera reformado en su gobierno el mundo que denunci\u00f3? Quiso hacerlo. Fue cuando con su Movimiento Revolucionario Liberal se volvi\u00f3 disidente. Arremeti\u00f3 contra los poderosos y sus atropellos y ofreci\u00f3 grandes cambios sociales. Ya su padre, que era su br\u00fajula, los hab\u00eda impulsado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El descendiente sab\u00eda, como el protagonista de su relato \u2013el alem\u00e1n B.K. perseguido por el r\u00e9gimen nazi y a quien los burgueses criollos de nuestro pa\u00eds terminaron despojando de sus bienes y de su tranquilidad\u2013, lo que significaba el exilio y lo que dol\u00eda la persecuci\u00f3n de los verdugos. Conoc\u00eda el ambiente de intrigas y de canonj\u00edas tramado en las pir\u00e1mides del privilegio. \u00abEl verdadero gobierno del pa\u00eds \u2013dice entonces\u2013 lo constituye el alto mundo\u00bb. Ah\u00ed va impl\u00edcito el deseo de que haya cambio de f\u00f3rmulas. Este reajuste de las costumbres no lo consigue, empero, cuando ejerce el poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su novela es, por lo tanto, una protesta perdida. Desaprovech\u00f3 el momento hist\u00f3rico para reformar el pa\u00eds. El instinto de adivinaci\u00f3n que hay en el novelista parece como si hubie\u00adra puesto en sus labios esta frase pre\u00admonitoria que pesco en la lectura de su novela: \u00abAhora comprendo que, a pesar de la distancia y de los a\u00f1os, y de que yo cre\u00eda ser un explorador de mundos nuevos, no hice sino repetir entonces los mismos errores de mi juventud\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <i>Los elegidos<\/i> se perciben en L\u00f3pez Michelsen buenas dotes de narrador. Magn\u00edfico fot\u00f3grafo social. Es un libro bien escrito, que pertenece al g\u00e9nero de las novelas intelectuales. De haber seguido de literato hubiera competido con Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. Creo que en las intimidades de L\u00f3pez Michelsen protest\u00f3 un novelista frustrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><b>El Espectador, <\/b><\/em>Bogot\u00e1, 2-VIII-2013.<br \/>\n<b><em>Eje 21<\/em>, <\/b>Manizales, 3-VIII-2013.<br \/>\n<b>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <em>3-VIII-2013.<\/em><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>* * *<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Comentarios:<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed el libro hace muchos a\u00f1os. Coincido con el breve an\u00e1lisis que hace la columna. Y la verdad, esta obra del doctor L\u00f3pez Michelsen no requiere de mucho m\u00e1s juicio. Acertada la apreciaci\u00f3n del poco cambio que presenta la estructura social y econ\u00f3mica, de la d\u00e9cada de los cuarenta a nuestros d\u00edas. <b>Gustavo Valencia Garc\u00eda, <\/b>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de recordar mi lectura de esta novela, hace muchos a\u00f1os, afirmo que esta rese\u00f1a es de las que llamar\u00edan cl\u00e1sicas porque toma cada p\u00e1rrafo como lo sinti\u00f3 el autor al obligarse a retratar algunas cosas que ve\u00eda en su entorno burgu\u00e9s, muy a la manera como <i>El gran Gatsby<\/i> lo hizo a su modo en los mismos a\u00f1os de mi exjefe, con quien alg\u00fan d\u00eda hablamos de esa experiencia \u201catribulada\u201d. <b>Jaime Lopera Guti\u00e9rrez, <\/b>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claro que siguen mandando\u00a0\u00abLos elegidos\u00bb. Y seguir\u00e1n. La historia de Colombia parece ser la negaci\u00f3n de la historia y m\u00e1s la representaci\u00f3n del \u201ceterno retorno\u00bb de los griegos. Marx dec\u00eda que la historia se repite, la primera vez como tragedia y la segunda, como comedia. Pero, si aplicamos eso a Colombia, creo que aqu\u00ed Marx se equivoc\u00f3: la primera vez fue tragedia, pero la segunda vez es desastre absoluto. Porque, cuando creemos que ya hemos tocado fondo, mira uno abajo, a nuestros pies y&#8230; \u00a1oh sorpresa!, estamos parados sobre un abismo. <b>Jorge Mora Forero, <\/b>colombiano residente en Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando L\u00f3pez escribi\u00f3 <i>Los elegidos<\/i> era joven, inconforme y ven\u00eda de Europa: un continente que buscaba acabar con los desequilibrios sociales. Cuando lleg\u00f3 al gobierno ten\u00eda 60 a\u00f1os y la piel curtida de la insensibilidad colombiana por el roce frecuente con amigos terratenientes, financieros y de los clubes sociales bogotanos, a quienes les importa un carajo el abismo social que separa a sus connacionales. <b>Decartonpiedra <\/b>(correo a <i>El Espectador).<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustavo P\u00e1ez Escobar I La edici\u00f3n de Canal Ram\u00edrez data de 1970. Adquir\u00ed la obra en la Gobernaci\u00f3n del Quind\u00edo, siendo su autor presidente de la Rep\u00fablica, en verdad sin muchos deseos de leerlo pronto. Quienes coleccionamos libros para leerlos alg\u00fan d\u00eda, y mantenemos a la mano los temas que m\u00e1s nos seducen en el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[5],"class_list":["post-9226","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-novela-articulos","tag-novela"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9226","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9226"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9226\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13265,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9226\/revisions\/13265"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9226"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9226"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9226"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}