{"id":938,"date":"2009-11-25T00:58:51","date_gmt":"2009-11-25T00:58:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=938"},"modified":"2014-03-01T14:07:39","modified_gmt":"2014-03-01T19:07:39","slug":"luis-vidales-y-su-magia-poetica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/25\/luis-vidales-y-su-magia-poetica\/","title":{"rendered":"Luis Vidales y su magia po\u00e9tica"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en 1926 apareci\u00f3 <em>Suenan timbres<\/em>, Luis Vidales era un joven de 22 a\u00f1os que se ganaba la vida como empleado del Banco de Londres y Am\u00e9rica del Sud. El contacto con el mundo de las cifras lo llevar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s a ser director nacional de Estad\u00edstica, campo en que se volvi\u00f3 una autoridad. Frutos de esa experiencia son el libro <em>Historia de la estad\u00edstica en Colombia<\/em> y dos textos sobre censos de poblaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre las cifras y la poes\u00eda? Ninguna, en apariencia. Aunque puede pensarse que la magia de los n\u00fameros es la misma magia que mueve el arte de los versos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 el 26 de julio de 1904. Criado en el ambiente agr\u00edcola de la finca R\u00edo Azul (o Rioazul, como tambi\u00e9n se le nombra), que estaba situada en las altas estribaciones andinas que caen sobre el municipio de Calarc\u00e1, de all\u00ed sali\u00f3 un d\u00eda Luis Vidales y se encontr\u00f3 con el sosiego de la Bogot\u00e1 de aquellos d\u00edas, ciudad que se convirti\u00f3 en el centro donde desarroll\u00f3 su vocaci\u00f3n intelectual. Nunca la magia, tan ligada al milagro po\u00e9tico, abandon\u00f3 al escritor en su tr\u00e1nsito existencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde muy temprano se manifest\u00f3 su temperamento literario, bajo la tutela de su padre, que ejerc\u00eda el oficio de educador. En Bogot\u00e1, como alumno del Colegio del Rosario, aprendi\u00f3 la ret\u00f3rica al lado de futuros personajes de las letras: Jos\u00e9 Camacho Carre\u00f1o, Guillermo Amaya Ram\u00edrez y Jos\u00e9 Gnecco Mozo. El inquieto calarque\u00f1o, hijo de la cordillera, los rel\u00e1mpagos y la niebla, le\u00eda cuanto libro\u00a0 ca\u00eda en sus manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde apareci\u00f3 el primer milagro: el cronista Luis Tejada, de gran peso en la vida cultural del pa\u00eds, conoci\u00f3 la obra del incipiente literato y lo lanz\u00f3 a la fama. Cuando un d\u00eda Vidales lleg\u00f3 al caf\u00e9 Windsor, teatro de c\u00e9lebres tertulias literarias, Tejada lo recibi\u00f3 con estas palabras consagratorias: <em>\u201cCarajo, todo el mundo a descubrirse: acaba de nacer un gran poeta en Colombia\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Alberto Lleras afirmaba en art\u00edculo de prensa: <em>\u201cVidales se cre\u00f3 su propio universo y ya no podr\u00e1 salirse de \u00e9l\u201d.<\/em> Voces premonitorias, la de Tejada y la de Lleras, que se\u00f1alaron su destino irreversible: el del poeta de la rebeld\u00eda, el humor, la protesta social, la ruptura literaria. Con \u00e9l nac\u00eda el surrealismo en nuestro pa\u00eds, y con \u00e9l morir\u00eda. Cuando el nuevo poeta public\u00f3 <em>Suenan timbres<\/em>, fue atacado, despreciado, vejado. Y le llovieron toda clase de ep\u00edtetos: <em>dada\u00edsta, ultra\u00edsta, maxjacobista, prosaico, desarticulado, irreverente, surrealista<\/em>&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron pocos los que se detuvieron a considerar que hab\u00eda surgido el renovador de la literatura colombiana, movimiento que avanzaba desde ultramar como ola creciente impulsada por Rimbaud, Apollinaire y Kafka, y que en 1924 tom\u00f3 fuerza despu\u00e9s del manifiesto de Andr\u00e9 Breton. Temerosos del nuevo estilo, los solemnes escritores de la vieja guardia prefirieron ignorar la aparici\u00f3n de este fen\u00f3meno que atentaba, con \u00edmpetu demoledor, contra los moldes tradicionales. Para ellos, ese brote representaba la antipoes\u00eda. Algo sacr\u00edlego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los j\u00f3venes, en cambio, aclamaron al nuevo poeta por hallar en \u00e9l un aire fresco dentro del \u00e1mbito acartonado y rancio de las letras nacionales. Y se aline\u00f3 la generaci\u00f3n de \u201cLos nuevos\u201d: Luis Tejada, Luis Vidales, Le\u00f3n de Greiff, Jorge Zalamea, Jos\u00e9 Mar, Rafael Maya, entre otros que entraron a modificar la vida intelectual y pol\u00edtica de Colombia. En <em>Suenan timbres<\/em> resonaba el eco nacional que en la d\u00e9cada del veinte ped\u00eda cambios en el pa\u00eds, bajo la pluma de sus escritores m\u00e1s rebeldes y m\u00e1s audaces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se aglutinaba la conciencia marxista, con Tejada y Vidales a la cabeza, que rechazaban el esp\u00edritu burgu\u00e9s y buscaban la igualdad social. Tejada muri\u00f3 en 1924, a la temprana edad de 26 a\u00f1os. Vidales fue uno de los fundadores del Partido Comunista de Colombia y dirigi\u00f3, en 1930, el primer peri\u00f3dico comunista del pa\u00eds: <em>Vox Populi<\/em>, de Bucaramanga<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis Vidales protagoniz\u00f3 en 1926, con su osado poemario, una insurrecci\u00f3n intelectual contra las formas po\u00e9ticas que ven\u00edan del siglo anterior, y que deb\u00edan evolucionar. Y al mismo tiempo exasper\u00f3 los \u00e1nimos de una generaci\u00f3n que se hab\u00eda apoderado de la literatura nacional. Ese es el mayor significado del vate quindiano, cuyo centenario natalicio celebramos, y cuya muerte ocurri\u00f3 en Bogot\u00e1, el 14 de junio de 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su obra campean el humor, la iron\u00eda, la irreverencia. Y est\u00e1 manejada por la gracia, el ingenio, la brevedad, el lirismo, las ideas singulares. Poeta contradictorio, il\u00f3gico, burl\u00f3n, a la par que tierno y rom\u00e1ntico, se pint\u00f3 de cuerpo entero en sus p\u00e1ginas memorables. Hoy lo recordamos como el aut\u00e9ntico revolucionario de la poes\u00eda colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 29 de julio de 2004.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando en 1926 apareci\u00f3 Suenan timbres, Luis Vidales era un joven de 22 a\u00f1os que se ganaba la vida como empleado del Banco de Londres y Am\u00e9rica del Sud. 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