{"id":950,"date":"2009-11-26T00:09:57","date_gmt":"2009-11-26T00:09:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=950"},"modified":"2014-04-01T17:13:00","modified_gmt":"2014-04-01T22:13:00","slug":"la-lectura-como-fuente-del-placer-y-del-saber","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/26\/la-lectura-como-fuente-del-placer-y-del-saber\/","title":{"rendered":"La lectura como fuente del placer y del saber"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vengo con inmenso agrado al Gimnasio Palma Real a exponer algunas ideas sobre la lectura, con motivo de la inauguraci\u00f3n de la biblioteca infantil que hace la Secci\u00f3n de Primaria, acto de gran significaci\u00f3n dentro de los derroteros que debe abrigar todo plantel que en realidad aspire a formar juventudes. Ya tuve oportunidad en d\u00edas pasados de conocer y admirar la excelente biblioteca central, que desde tiempo atr\u00e1s viene creciendo gracias al empe\u00f1o y el liderazgo ejercidos por mi entra\u00f1able amigo Bernardo Nieto Quijano, con cuyo nombre y en acto de\u00a0 justo reconocimiento fue bautizada esta atractiva sala cultural, que envidiar\u00edan otros colegios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por estos logros evidentes merecen calurosas congratulaciones, en el plano escolar, la rectora del Gimnasio, Gloria In\u00e9s Giraldo de Guti\u00e9rrez; la directora de Primaria, Consuelo Arias Moncaleano, y la laboriosa n\u00f3mina de directores, coordinadores y profesores; en el \u00e1rea administrativa, el din\u00e1mico gerente de la entidad, Bernardo Nieto Quijano, junto con sus eficientes colaboradores; y desde luego, los estudiantes todos, que son los mayores beneficiarios de estas progresistas realizaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para entrar en materia, voy a contar una historia edificante sobre el h\u00e1bito de la lectura. Se trata del escritor ruso M\u00e1ximo Gorki, nacido en 1868, cuya obra lo sit\u00faa entre los grandes maestros de la literatura universal. Fue un penetrante testigo de su tiempo, y en sus novelas trat\u00f3, con certeros enfoques, los dramas de miseria de las clases bajas de Rusia. Lo que pocos saben es que Gorki casi no tuvo estudios formales, y desarroll\u00f3 en cambio su indeclinable vocaci\u00f3n autodidacta, de la cual extrajo toda su sabidur\u00eda y todo su bagaje de escritor y cr\u00edtico social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la edad de catorce a\u00f1os aprendi\u00f3 a leer, y con esa arma poderosa devoraba cuanto libro ca\u00eda en sus manos, sobre todo del g\u00e9nero novel\u00edstico. De este modo asimil\u00f3 los agudos problemas sociales que giraban en torno suyo, y que luego expondr\u00eda en sus propias narraciones, forjadas con crudo realismo y con altas dosis de sicolog\u00eda. Gorki ha sido uno de los mayores int\u00e9rpretes de la condici\u00f3n humana, a pesar de no haber tenido la suerte de asistir a las clases elementales y menos a las superiores. Ya quisieran muchos doctores de la \u00e9poca actual contar con el nivel acad\u00e9mico y humano de este inquieto estudiante de la universidad de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Un tejado discreto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A temprana edad, M\u00e1ximo Gorki comenz\u00f3 a trabajar como pe\u00f3n en una finca de burgueses, sometido a grandes privaciones y penalidades. Era aqu\u00e9l un ambiente de explotaci\u00f3n y vileza, en el que los obreros eran tratados como verdaderos esclavos, y a nadie se le permit\u00eda protestar. En condiciones tan precarias, a Gorki se le despert\u00f3 la pasi\u00f3n por los libros. Caso ins\u00f3lito, cuando el resto de trabajadores s\u00f3lo se preocupaban, en los d\u00edas de descanso, por el aguardiente y la parranda. Los domingos, cuando sus compa\u00f1eros sal\u00edan de la finca, \u00e9l se trepaba a un tejado discreto donde pod\u00eda leer con tranquilidad, corriendo el riesgo de ser descubierto y castigado por sus patronos, gente grotesca y brutal que no hubiera permitido semejante actitud, para ellos incomprensible e intolerable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras el resto de la peonada se dedicaba a divertirse, \u00e9l le\u00eda. As\u00ed ley\u00f3 libros y m\u00e1s libros, siempre a escondidas, que animaban su esp\u00edritu y le transmit\u00edan toda clase de conocimientos e inquietudes. Esta disciplina placentera se convirti\u00f3 en su mejor\u00a0 oportunidad de formaci\u00f3n. El libro lleg\u00f3 a ser la escuela que no hab\u00eda podido tener. Conforme avanzaba en la lectura, su mente adquir\u00eda nuevas luces y mayor capacidad de an\u00e1lisis para comprender al hombre, derrotar la ignorancia y descubrir los caminos de la ciencia y el arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su horizonte era mucho m\u00e1s extenso: con el tiempo llegar\u00eda a ser uno de los escritores m\u00e1s prestigiosos de Rusia y del mundo. Su \u00fanico maestro, su maestro insuperable, hab\u00eda sido el libro. En el tejado o en cualquier sitio donde pudiera pasar inadvertido, Gorki abr\u00eda el texto y con \u00e9l penetraba en los universos de la fantas\u00eda y la cultura. Le\u00eda sin tregua y con avidez infinita.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Poderes m\u00e1gicos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00f1os despu\u00e9s, cuando ya era famoso, escribi\u00f3 estas palabras sabias, que son las que deseo trasladar a este entusiasta grupo de estudiantes de La Dorada, en quienes pretendo sembrar una semilla de inquietud por la lectura, y que cuentan, sin duda, con mayores medios de superaci\u00f3n que los que tuvo Gorki como pe\u00f3n raso de una finca de tiranos: <em>\u201cAmad los libros<\/em><em>, que son una fuente de conocimiento; s\u00f3lo el conocimiento es sano y el conocimiento s\u00f3lo puede haceros espiritualmente fuertes, honestos e inteligentes (&#8230;) Le debo a los libros todo lo que es bueno en m\u00ed. Soy un amante de los libros: cada uno de ellos me parece un milagro y el autor un mago\u201d. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como Gorki, todos los lectores silenciosos del planeta han sabido que el libro habla, sugiere, aconseja, corrige, ense\u00f1a, deleita. Es el mayor interlocutor con que cuenta el hombre. El libro nos hace vivir y nos acompa\u00f1a en todo momento, sobre todo en los de la soledad y el infortunio, como el m\u00e1s fiel de los amigos. Tiene poderes m\u00e1gicos, como el de traernos alegr\u00eda cuando estamos tristes, o el de ayudarnos a salir adelante cuando tropezamos, o el de hacernos levantar la mirada al cielo cuando las pasiones rastreras nos hacen pisar el fango de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro enriquece nuestro mundo interior y nos permite acumular la erudici\u00f3n que ning\u00fan otro sistema puede ofrecer. El profesor nos despierta y moldea la mente para asimilar las f\u00f3rmulas del aprendizaje, pero es el libro el que en realidad irriga la ciencia en el cerebro. Una obra de arte (ll\u00e1mese novela, cuento o pieza de teatro) es, para el buen lector, como un soplo misterioso que penetra en las intimidades del alma y a veces transforma la existencia. Alguien dijo que la lectura perseverante hace al hombre completo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que una buena colecci\u00f3n de libros, pero no de libros para exhibirlos como simples elementos decorativos, se considere una verdadera universidad. Cuando digo esto, pienso en los m\u00e1s de cuatro mil vol\u00famenes que posee la biblioteca central de este colegio, ricos en m\u00faltiples materias. Todo un tesoro de sabidur\u00eda que ojal\u00e1 el estudiantado sepa apreciar en lo que vale.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay que dudarlo: el libro es el mayor medio de cultura que existe. Desterrarlo del hogar o del colegio, y sobre todo del alma, significa vac\u00edo espiritual, falta de visi\u00f3n frente a los retos cotidianos, desperdicio de uno de los recursos m\u00e1s eficaces para fortalecer el car\u00e1cter y adquirir talento intelectual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abandono de la lectura es una derrota de la propia voluntad, que en el com\u00fan de los casos se atribuye a pereza o indiferencia, o a falta de una s\u00f3lida disciplina para desarrollar esa costumbre al alcance de todos, la que nos permitir\u00e1, tramo a tramo, descubrir los infinitos tesoros que se esconden en las letras de imprenta. Por desgracia, la frivolidad y el ocio, unidos a tantos vicios y evasiones de la \u00e9poca, pueden m\u00e1s que las normas rectoras del esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las mayores propiedades del libro es que ense\u00f1a divirtiendo. Una p\u00e1gina amena derrota el tedio, aleja la tristeza, llena el alma de alegr\u00eda y optimismo. Es el mejor t\u00f3nico contra el pesar, el fracaso y la frustraci\u00f3n. La lectura hace sabios, y la incultura produce necios. Es el mejor medio para educarnos a nosotros mismos, para hacernos distinguir el bien del mal, para abrirnos la curiosidad y con ella los horizontes de la belleza y el arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se desea aprender sintaxis y ortograf\u00eda, nada mejor que leer un texto esmerado, que no s\u00f3lo se consigue en los libros, sino tambi\u00e9n en la prensa y en las revistas de categor\u00eda. Para avanzar en las reglas de la redacci\u00f3n, tan misteriosas para muchos, lo mejor es observar c\u00f3mo escriben los maestros. Observando el buen estilo de otros, se mejorar\u00e1 el estilo propio y de paso se enriquecer\u00e1 el lenguaje. Pong\u00e1moslo por obra y veremos cu\u00e1nto progresamos al cabo de los d\u00edas y los meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mejor pauta de superaci\u00f3n personal est\u00e1 en leer todos los d\u00edas, as\u00ed sean trozos ligeros. Si uno se habit\u00faa a hacerlo como norma severa, podr\u00e1 apreciar c\u00f3mo mejora la capacidad para escribir y c\u00f3mo poco a poco se van coronando nuevas alturas. Cuando este ejercicio se hace con reflexi\u00f3n y con cerebro abierto, y jam\u00e1s entre las telara\u00f1as del desgano o del \u00e1nimo ausente, se convierte en una ley de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una regla segura para aprender a escribir, ya lo dije, es leer mucho y de todos los temas. Y no abandonar el libro al menor desaliento. Esa norma significa una manera de vivir. \u201cUn mundo sin libros -dice la novelista espa\u00f1ola Rosa Montero- es un mundo sin atm\u00f3sfera, como Marte\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<strong>\u201cDime lo que lees y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez le preguntaron a un visitador m\u00e9dico que pose\u00eda mucha cultura, y cuyo oficio rutinario consist\u00eda en ir de consultorio en consultorio con un malet\u00edn en la mano, que de d\u00f3nde hab\u00eda obtenido tantos conocimientos. Respondi\u00f3 que la suya era una cultura de \u201cantesala\u201d, y explic\u00f3 que mientras lograba hablar con los m\u00e9dicos le\u00eda cuanta revista encontraba en las salas de espera, fuera del infaltable\u00a0 bolsilibro que lo acompa\u00f1aba en todos sus itinerarios. As\u00ed, a lo largo del tiempo, su mente se hab\u00eda estructurado hasta convertirlo en hombre de vasta formaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las estaciones del metro de Madrid o de Par\u00eds es frecuente ver a numerosas personas que se desplazan a los quehaceres cotidianos con un libro como compa\u00f1ero de viaje. Un proverbio \u00e1rabe viene muy al caso: \u201cUn libro es como llevar un jard\u00edn en el bolsillo\u201d. Pensemos en cu\u00e1nto material formativo o de simple diversi\u00f3n ha llegado a la mente de estos viajeros. Calculemos tambi\u00e9n cu\u00e1ntas horas de hast\u00edo han sufrido los pasajeros ociosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Colombia, triste es admitirlo, el promedio de lectura de los habitantes no llega a medio libro por a\u00f1o. Esto es vergonzoso en un pa\u00eds que se dice culto. Y m\u00e1s triste es saber que hay infinidad de colombianos, incluso de las altas esferas, que no leen ning\u00fan libro, mientras en naciones m\u00e1s avanzadas el promedio anual de lectura es de ocho o diez vol\u00famenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser un buen libro es como entablar un di\u00e1logo activo con el autor y su tiempo, lo que permite conocer sus ideas, sus planteamientos y hasta su vida \u00edntima y su manera de ser y de conversar. La lectura nos familiariza con todos los hombres y nos vuelve ciudadanos del universo. Fuera de ense\u00f1arnos a pensar, nos pone a discutir sobre temas complejos, a desentra\u00f1ar verdades y buscarle el sentido a la existencia. \u201cDime lo que lees y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata, sin duda, de uno de los sistemas m\u00e1s id\u00f3neos de comunicaci\u00f3n humana. Ese desfile permanente de palabras cumple el trabajo de la fotograf\u00eda, al dejar ver el alma o las almas que palpitan en las p\u00e1ginas inexploradas. En ellas suele agazaparse alguna voz viviente y alg\u00fan esp\u00edritu que espera comunicarse con nosotros. No se trata de abarcarlo o de entenderlo todo, sino de sacar alg\u00fan dato interesante o alguna lecci\u00f3n provechosa. El s\u00f3lo hecho de cambiar el hast\u00edo por el momento grato, que posibilita el libro, es buen negocio. Int\u00e9ntelo usted y lo comprobar\u00e1. Y no olvide que todo libro, por malo que sea, tiene alguna sorpresa y alguna utilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si de literatura infantil se trata, volver a los grandes escritores de este g\u00e9nero en la literatura universal es una manera de encontrarnos con nosotros mismos. En el alma de todo hombre debe existir siempre un ni\u00f1o dormido. Cuando desterramos o matamos a ese ni\u00f1o, dejamos de ser hombres porque perdemos la sensibilidad infantil. En la literatura nacional, donde existe tanto maestro de la f\u00e1bula, sobresalen nombres como los de Rafael Pombo, Ricardo Carrasquilla, Jos\u00e9 Manuel Marroqu\u00edn, Eduardo Caballero Calder\u00f3n, y en los tiempos contempor\u00e1neos, Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda, de quien hablar\u00e9 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, es preciso hacer una pregunta intranquila, tanto para j\u00f3venes como para adultos: \u00bfpor qu\u00e9 los cuentos infantiles no se leen hoy como anta\u00f1o? Porque los ni\u00f1os han perdido el gusto por su propio universo fant\u00e1stico; los adolescentes cambiaron el libro para navegar en los computadores y buscar adicciones peligrosas, y los adultos se desentendieron de sus hijos y de s\u00ed mismos. Si los padres y los maestros tomaran real conciencia sobre lo que esto significa, corregir\u00edan el rumbo de su conducta equivocada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de estas omisiones y de estas permisiones marchan las juventudes de hoy, embrutecidas a veces por la droga y el licor, y manejadas en otras ocasiones por la ociosidad, la actitud ligera o la falta de cultivo de la propia personalidad. La era moderna est\u00e1 desnaturalizando al hombre. La televisi\u00f3n es buena cuando aporta algo positivo, y mala cuando ofrece frivolidad, sexo y violencia. Uno de los grandes enemigos de la formaci\u00f3n es el televisor, ante el cual el hombre moderno renuncia a ser culto y aprende a ser superficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Ejemplo para imitar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me complace saber que este colegio acaba de adquirir de Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda varios libros suyos de literatura infantil, con destino a la biblioteca que hoy inauguramos. Se trata de un distinguido poeta, narrador y ensayista caldense, residenciado hace largos a\u00f1os en Medell\u00edn, quien en los \u00faltimos tiempos se ha dedicado a la literatura para j\u00f3venes, y de cuya imaginaci\u00f3n prol\u00edfica y agradable han salido t\u00edtulos como los siguientes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cuento para so\u00f1ar, La estrella deseada, Tomas\u00edn Bigotes, Cuando despierta el coraz\u00f3n, El pa\u00eds de la infancia feliz, El Diablo que r\u00ede, El muchacho que derrot\u00f3 a las brujas, El duende del computador y otras historias divertidas&#8230; <\/em>En este g\u00e9nero ha escrito alrededor de veinte libros, hecho que le ha permitido ganar un puesto destacado en la literatura colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es pertinente -y muy grato para m\u00ed, que soy su amigo desde hace largos a\u00f1os- asociar su nombre al suceso cultural que hoy nos congrega, y por eso voy a contar algunos detalles interesantes sobre su formaci\u00f3n de escritor y sobre su \u00e9xito como cuentista para muchachos. \u00c9l dice, a prop\u00f3sito, que escribe para j\u00f3venes entre ocho y ochenta a\u00f1os, o sea que en ese ciclo estamos comprendidos todos los aqu\u00ed presentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que tengo que decir es que Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda, al igual que M\u00e1ximo Gorki, aprendi\u00f3 en la universidad de la vida la sapiencia que posee. Su escuela indiscutible fue la lectura desde muy joven, y con esa herramienta conquist\u00f3 todos los puestos y todos los honores que le ha deparado su s\u00f3lida carrera de escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garc\u00eda Mej\u00eda naci\u00f3 en Arma, que \u00e9l denomina \u201cun polvoriento y casi olvidado puebluco del norte del departamento de Caldas\u201d. Sus padres, gente sencilla y luchadora, como lo es el pueblo paisa, sab\u00edan leer pero no le\u00edan. En el pueblo no se conoc\u00edan las librer\u00edas y menos las bibliotecas. A los siete a\u00f1os ingres\u00f3 a la escuela p\u00fablica, y el maestro, don Emilio, un anciano respetable, se gan\u00f3 su cari\u00f1o y comenz\u00f3 a narrarle cuentos maravillosos. No chistes, sino bellas historias salidas de los cuentistas inmortales: Andersen, Perrault, los hermanos Grimm, Alejandro Dumas, Emilio Salgari. Carroll, \u00d3scar Wilde, Kipling&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La magia de los cuentos fue penetrando en su mente y en su alma hasta herirle su emotividad de adolescente y descubrirle universos insospechados, de ficci\u00f3n y encanto. Un d\u00eda, don Emilio fue trasladado a otra escuela y ah\u00ed se oscureci\u00f3 el atractivo escolar para el fascinado hijo de provincia que, a falta de bibliotecas y librer\u00edas, habia tenido la suerte de un buen contador de fantas\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero como la estrella que alumbra a los escritores fulgura en cualquier parte, el destino permiti\u00f3 que, al trasladarse la familia de Hernando al campo, quedara al cuidado de un t\u00edo materno, cuya esposa, Leticia, era lectora apasionada. Ella se convirti\u00f3 en el reemplazo del maestro Emilio. Y comenz\u00f3 a leerle cuentos y m\u00e1s cuentos. Cuando escuch\u00f3 <em>Los cisnes salvajes, <\/em>de Andersen,<em> <\/em>Garc\u00eda Mej\u00eda supo que hab\u00eda vuelto a brillar una nueva luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Terminados los estudios primarios, se fue a trabajar al campo para ayudar a los gastos de la numerosa familia. \u201cY empec\u00e9 -cuenta en un esbozo autobiogr\u00e1fico- a leer vorazmente por las noches, a luz de vela, los domingos y d\u00edas festivos, en todo rato libre\u201d.Recorri\u00f3 el mismo camino de M\u00e1ximo Gorki.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda se volvi\u00f3 lector de literatura universal. A medida que progresaba en esta disciplina permanente, aprend\u00eda la ortograf\u00eda y la gram\u00e1tica, y enriquec\u00eda su vocabulario, y nutr\u00eda el esp\u00edritu, y se llenaba de\u00a0 erudici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los veinte a\u00f1os se march\u00f3 para Medell\u00edn. Ya hab\u00eda ensayado la escritura de sus propios cuentos y de sus alborozadas poes\u00edas, y pensaba, con absoluta firmeza, que un d\u00eda ser\u00eda escritor de verdad. Toc\u00f3 a las puertas de la Editorial Bedout y logr\u00f3 que lo nombraran corrector de pruebas. Pasado el tiempo, llegar\u00eda a ser director de la revista de la compa\u00f1\u00eda, coordinador editorial, asesor literario y creador de varias colecciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, tendr\u00eda una columna en <em>El Colombiano, <\/em>escribir\u00eda numerosos ensayos en peri\u00f3dicos y revistas y cumplir\u00eda brillante carrera como poeta l\u00edrico y narrador vigoroso y ameno. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda logrado llegar tan lejos? No es necesario que yo lo diga, pues la respuesta es obvia y ella constituye el nervio y la tesis de esta charla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo agradezco a los directivos del Gimnasio Palma Real la amable\u00a0 invitaci\u00f3n que me hicieron para venir a hablar sobre la utilidad de la lectura, con motivo de la inauguraci\u00f3n de la biblioteca infantil. Aqu\u00ed tenemos una obra que habr\u00e1 de perdurar en el tiempo, y en la que reposa un s\u00edmbolo de la inquietud cultural que se respira en estas aulas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como soy tan amigo de los proverbios, que son otros maestros de la vida, finalizo mis palabras con esta sentencia hind\u00fa: <em>\u201cUn libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un coraz\u00f3n que llora\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Gimnasio Palma Real, La Dorada, 28 de octubre de 2003.<br \/>\n<em><strong>Revista Mefisto<\/strong><strong>,<\/strong><\/em><strong> <\/strong>No. 57, Pereira, 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Vengo con inmenso agrado al Gimnasio Palma Real a exponer algunas ideas sobre la lectura, con motivo de la inauguraci\u00f3n de la biblioteca infantil que hace la Secci\u00f3n de Primaria, acto de gran significaci\u00f3n dentro de los derroteros que debe abrigar todo plantel que en realidad aspire a formar juventudes. 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