{"id":965,"date":"2009-11-26T01:33:15","date_gmt":"2009-11-26T01:33:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=965"},"modified":"2014-05-07T17:24:10","modified_gmt":"2014-05-07T22:24:10","slug":"sylvia-lorenzo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/26\/sylvia-lorenzo\/","title":{"rendered":"Sylvia Lorenzo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con <em>La flauta del juglar,<\/em> obra publicada por la Gobernaci\u00f3n del Huila y que he tenido el gusto de conocer por gentileza de su autora, Sylvia Lorenzo completa siete libros de poemas y una novela. Su vida es fecunda en el arte po\u00e9tico, al que est\u00e1 dedicada desde temprana edad. Sus otros poemarios son: <em>Preludio, Poemas, El pozo de S\u00edquem, S\u00f3lo el viento, Arcilla y lumbre, El sol de los venados,<\/em> en todos los cuales prevalece la emoci\u00f3n del alma nacida para ennoblecer la existencia con el esplendor de la expresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cinceladora de la palabra como fruto de sus estudios de Ling\u00fc\u00edstica y Filosof\u00eda en el Instituto Caro y Cuervo, cada obra suya es un dechado de preciosismo literario y de belleza l\u00edrica. En la Universidad Javeriana adelant\u00f3 estudios de franc\u00e9s y cultura francesa, gracias a los cuales ampli\u00f3 sus horizontes culturales y obtuvo diploma de ense\u00f1anza en el extranjero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el maestro Luis L\u00f3pez de Mesa quien le insinu\u00f3 el cambio de su nombre civil (Sof\u00eda Molano de Sicard) por el seud\u00f3nimo literario que exhibe desde sus primeras producciones, con las siguientes palabras: <em>\u201cEl nombre que le conviene es el de Sylvia Lorenzo, que nos trae la evoluci\u00f3n del viento, selva, bosque de laureles\u201d.<\/em> En efecto, toda la obra po\u00e9tica de Sylvia ha estado movida por el aura rom\u00e1ntica que, alimentada por su propia alma enternecida por la belleza, parece venir desde la floresta que avizor\u00f3 el humanista antioque\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eduardo Caballero Calder\u00f3n, al leer en 1984 <em>Arcilla y lumbre,<\/em> le dijo:\u00a0 <em>\u201cRealmente es usted una gran poetisa, y me record\u00f3 a viejos maestros de la Edad de Oro de la lengua. Hay sonetos preciosos que le\u00ed y volv\u00ed a leer y que despertaron en mi esp\u00edritu viejas resonancias de nuestros cl\u00e1sicos\u201d.<\/em> Ya se quisieran muchas de nuestras figuras literarias contar con el benepl\u00e1cito que Sylvia ha recibido de grandes maestros de las letras nacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ella ha manejado su m\u00e9rito con discreci\u00f3n y sin alardes publicitarios, y menos con vanidad, si bien cada uno de sus libros ha suscitado el aplauso de un amplio c\u00edrculo de literatos y lectores. Le basta saber que la obra literaria vale por s\u00ed sola, y lo que es m\u00e1s importante, que el oficio de escribir es un acto solitario y gratificante que obtiene los verdaderos laureles en el secreto de las ejecuciones bien cimentadas, para que sean, como las suyas, perdurables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus versos son di\u00e1fanos, fluidos, espont\u00e1neos, entra\u00f1ables, evocadores, y est\u00e1n inspirados por honda sensibilidad frente al amor, la naturaleza y el recuerdo. Su estilo es fresco y limpio, virtud que le imprime tono armonioso a su obra. Elabora con destreza el soneto, y en este campo ha logrado exquisitas joyas cl\u00e1sicas. En algunas partes aparece la fibra m\u00edstica, donde la serenidad del esp\u00edritu se explaya con la misma fuerza de la pasi\u00f3n rom\u00e1ntica. Talla las palabras, abrillanta las im\u00e1genes, engrandece las ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La flauta del juglar<\/em>, su \u00faltima obra, es un recinto de amores, remembranzas y despedidas. Con nostalgia, la poetisa de Agrado (Huila), donde naci\u00f3 en 1918,\u00a0 evoca las cosas idas y agradece los dones de la existencia. Es un recorrido por los paisajes de su tierra, por las alegr\u00edas y los sinsabores, por los rostros y los afectos de los seres amados. Se advierte en estas p\u00e1ginas el rec\u00f3ndito deseo del retorno, del reencuentro con el \u00e1rbol perdido, la monta\u00f1a fraterna y la quebrada inm\u00f3vil, para gozar m\u00e1s de las maravillas que llegan con las horas crepusculares y fascinarse al mismo tiempo, como en sus a\u00f1os j\u00f3venes, con el panorama inmutable que sembr\u00f3 en su coraz\u00f3n la semilla de la poes\u00eda. Eso es el \u00faltimo libro de Sylvia Lorenzo: recuerdo y testimonio. Dicho en otras palabras, leg\u00edtima poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 21 de octubre de 2004.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Con La flauta del juglar, obra publicada por la Gobernaci\u00f3n del Huila y que he tenido el gusto de conocer por gentileza de su autora, Sylvia Lorenzo completa siete libros de poemas y una novela. Su vida es fecunda en el arte po\u00e9tico, al que est\u00e1 dedicada desde temprana edad. 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