{"id":984,"date":"2009-11-26T20:06:28","date_gmt":"2009-11-26T20:06:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=984"},"modified":"2014-03-29T06:27:34","modified_gmt":"2014-03-29T11:27:34","slug":"monologo-de-la-prostata","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/26\/monologo-de-la-prostata\/","title":{"rendered":"Mon\u00f3logo de la pr\u00f3stata"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre no me ha dado la importancia que tengo. Me ha visto como un \u00f3rgano segund\u00f3n, una especie de pariente pobre o tarado, de esos que existen en todas las familias, pero se esconden cuando llegan las visitas para evitar sonrojos. No le gusta pronunciar mi nombre en p\u00fablico, con timbre de orgullo, como lo hace, por ejemplo, con el coraz\u00f3n y los m\u00fasculos, s\u00edmbolos del amor y de la fuerza bruta. Sin embargo, a pesar de mi peque\u00f1ez y aparente insignificancia, soy el mayor resorte de su virilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin m\u00ed, olv\u00eddese el hombre de sus torrentes lujuriosos, gracias a los cuales trae hijos al mundo. \u00bfHijos del amor? Ojal\u00e1. Muchas veces son apenas hijos de la prisa o de la pasi\u00f3n animal. De todas maneras, Eros me ha confiado la secreta misi\u00f3n de impulsar los millones de espermatozoides que brotan en cada juego sensual, destinados a la creaci\u00f3n de nuevos seres. Sin m\u00ed, hombre arrogante, no podr\u00edas prolongar tu sangre vanidosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naturaleza me hizo peque\u00f1ita como una nuez de nogal y me asign\u00f3 un sitio privilegiado para el cumplimiento de mi labor: debajo de la vejiga, en el piso de la pelvis y pegada a la uretra. Vivo en estrecha vecindad con tus partes pudendas. De ellas s\u00ed te vanaglorias, \u00bfverdad? Te entiendo, porque eres un macho consumado. \u00bfPor qu\u00e9 pudendas? \u00bfAcaso puede considerarse indigna o indecente la zona de la generaci\u00f3n? Yo, en cambio, que desde mi escondite he presenciado tus atrevidos y a veces inconfesables lances de amor, miro tus \u2018verg\u00fcenzas\u2019 como las partes m\u00e1s nobles de tu condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y pasa la vida&#8230; De pronto, adviertes cierta dificultad en la micci\u00f3n. No es que te duela nada, sino que la salida de la orina no es tan copiosa, tensa y triunfal como en otros d\u00edas. El chorro no te funciona bien. Sientes que se queda alg\u00fan residuo en la vejiga. Haces esfuerzos por eliminarlo, y nada. Cada vez aumentan m\u00e1s tus idas al ba\u00f1o, lo mismo en el d\u00eda que en la noche e incluso en los momentos m\u00e1s inoportunos. Ah\u00ed te comienza la preocupaci\u00f3n. La rasqui\u00f1a, dir\u00eda yo. Pero como eres terco, o cobarde, o superhombre, no vas al m\u00e9dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero alg\u00fan d\u00eda te decides, al fin, cuando oyes por en\u00e9sima vez que las visitas al ur\u00f3logo deben comenzar desde los cuarenta a\u00f1os (y t\u00fa ya pasaste hace buen tiempo por esa cifra). El m\u00e9dico te practica un tacto rectal y descubre, claro, que la pr\u00f3stata (es decir, yo, tu c\u00f3mplice ignorada) se ha agrandado y endurecido m\u00e1s de lo normal. \u00bfPor el uso?, \u00bfpor el abuso?, preguntas. No, te contesta el ur\u00f3logo, con tono de compasi\u00f3n: por vieja. Y te da una serie de explicaciones que te causan terror. Por primera vez se te presenta, borroso y fat\u00eddico, el rostro del c\u00e1ncer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1C\u00e1ncer de la pr\u00f3stata! Eso nunca lo hab\u00edas considerado, e ignorabas que este c\u00e1ncer crece con mucha lentitud, incluso durante decenios, y puede llegar un momento en que se vuelve agresivo y causa la muerte. En solo Estados Unidos fallecen cada a\u00f1o m\u00e1s de 50.000 hombres. Es la segunda causa de mortalidad en el mundo. Antes de que t\u00fa seas la pr\u00f3xima v\u00edctima, te sometes a la ciencia. Esto significa que con alguna periodicidad te realizan las pruebas de ant\u00edgeno y los tactos rectales. Ahora eres un resignado prost\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasado el tiempo, te hacen una biopsia, y al a\u00f1o siguiente otra, sin que se descubra la maldita alima\u00f1a. Pero tienes c\u00e1ncer, seg\u00fan los indicios que revela tu pr\u00f3stata vieja y enferma (es decir, yo, tu amante secreta). \u00a1Est\u00e1s sentado en un c\u00e1ncer! Abres entonces los ojos a la realidad que nunca hab\u00edas contemplado: \u201csi mi pr\u00f3stata est\u00e1 vieja y enferma, yo tambi\u00e9n lo estoy\u201d. Por primera vez te familiarizas conmigo y hasta me dices palabras dulces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descubierto el tumor maligno, surge la duda sobre el m\u00e9todo m\u00e1s indicado para extirpar el mal: la radiaci\u00f3n o la cirug\u00eda radical. El m\u00e9dico te explica que este \u00faltimo sistema ofrece riesgos severos, pero es el m\u00e1s aconsejable. Te menciona la incontinencia y la impotencia como posibilidades lejanas, y t\u00fa te erizas y hasta te sublevas: \u201cNo, no puede ser&#8230; \u00a1No me dejar\u00e9 operar!\u201d. Entonces el m\u00e9dico te pregunta si prefieres morir. Ante sentencia tan implacable, te decides por la prostatectom\u00eda radical. As\u00ed, me decretas la muerte, para que t\u00fa puedas vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para calmarte los nervios e inflarte el ego, el cirujano te habla de m\u00e9todos confiables para curar la incontinencia urinaria, como los ejercicios de Kegel; y para recuperar la erecci\u00f3n (tu \u00f3rgano m\u00e1s preciado, h\u00e9roe de mil batallas), te menciona una serie de procedimientos eficaces, entre ellos el viagra, el \u00faltimo grito de la ciencia. Tambi\u00e9n te advierte que en algunos casos, que desde luego espera que no sea el tuyo, debe sacrificarse la virilidad a cambio de la supervivencia. Pr\u00f3ximo a la operaci\u00f3n, te dejo a solas con tus miedos, vanidades y esperanzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde llega el cirujano con su bistur\u00ed reluciente, listo al salvaje exterminio con que t\u00fa y la ciencia pagar\u00e1n mi lealtad de toda una vida. Ojal\u00e1 tu salvador tenga la pericia y el pulso necesarios para no causarte ning\u00fan destrozo irreparable. No quiero pensar qu\u00e9 suceder\u00e1 contigo, mu\u00f1equito er\u00f3tico, si acaso no llegas a recuperar en toda su integridad lo que vas a exponer. En tal caso, \u00bfdejar\u00e1s de ser tan macho como siempre lo has pregonado? Eso, supongo, se quedar\u00e1 en la intimidad de ti mismo. Tu ego es indestructible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiero ni pensar qu\u00e9 ser\u00e1 de ti si al cabo de los d\u00edas no vuelven a inflarse tus penachos viriles. Mejor cierro los ojos desde ahora, antes de producirse el primer lancetazo. Ahora, queridos prost\u00e1ticos de todos los tiempos, perm\u00edtanme retirarme de esta escena tensionante, con dignidad y en sigilo. Voy a prepararme a morir para que t\u00fa vivas.<\/p>\n<p><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 28 de octubre de 2004.<br \/>\n<em><strong>La P\u00edldora<\/strong><\/em><strong><em>,<\/em> <\/strong>Cali, No. 127, abril-mayo de 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El hombre no me ha dado la importancia que tengo. Me ha visto como un \u00f3rgano segund\u00f3n, una especie de pariente pobre o tarado, de esos que existen en todas las familias, pero se esconden cuando llegan las visitas para evitar sonrojos. No le gusta pronunciar mi nombre en p\u00fablico, con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[31,37],"tags":[94,95],"class_list":["post-984","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humor","category-prosas-selectas","tag-humor","tag-prosas-selectas"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/984","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=984"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/984\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11110,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/984\/revisions\/11110"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=984"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=984"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=984"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}