{"id":15887,"date":"2023-05-10T11:07:48","date_gmt":"2023-05-10T16:07:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=15887"},"modified":"2023-05-10T11:17:26","modified_gmt":"2023-05-10T16:17:26","slug":"cuando-bogota-tuvo-tranvia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2023\/05\/10\/cuando-bogota-tuvo-tranvia\/","title":{"rendered":"Cuando Bogot\u00e1 tuvo tranv\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor y abogado Andr\u00e9s Samper Gnecco (1918-1988), padre del periodista Daniel Samper Pizano y del expresidente Ernesto Samper Pizano, es autor de una deliciosa cr\u00f3nica que lleva el nombre de esta columna. Cr\u00f3nica que fue editada en 1973 por el Instituto Colombiano de Cultura en la famosa serie de bolsilibros creada por el poeta Jorge Rojas, primer director de la entidad. Samper Gnecco se distingui\u00f3 por su talante c\u00edvico y su esp\u00edritu bogotano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La colecci\u00f3n de bolsilibros tuvo cerca de 170 t\u00edtulos. Quien hoy la posea completa puede considerarse afortunado. Yo tengo ese privilegio. El primer tranv\u00eda apareci\u00f3 en 1884, y era un burdo artefacto movido por mulas que rodaba sobre rieles de madera revestidos de zuncho, y se desplazaba de la plaza de Bol\u00edvar hasta Chapinero. \u00a1Pobres mulitas! Muchas mor\u00edan en esos trayectos inhumanos por f\u00edsica impotencia para resistir semejante suplicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paso al tranv\u00eda el\u00e9ctrico ocurri\u00f3 en 1910, y su servicio se prolong\u00f3 hasta 1951, cuando aparecieron los buses. La transformaci\u00f3n de Bogot\u00e1 cogi\u00f3 impulso a partir de 1884, cuando ten\u00eda menos de 100.000 habitantes, hasta el d\u00eda de hoy, al llegar a 8\u00b4000.000. En aquellos d\u00edas se fund\u00f3 la empresa Ferrocarril de la Sabana (1887), cuya primera l\u00ednea sal\u00eda de San Victorino hasta Facatativ\u00e1, y siguieron otros ferrocarriles que se dirig\u00edan hacia diversas latitudes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Samper Gnecco recuerda el nacimiento del chorro de Padilla, cuando el agua que extra\u00edan los vecinos era llevada a las casas \u201cen m\u00facuras de barro, tapadas con tusas y sombreadas con frescos helechos\u201d. Las <em>onces <\/em>eran una comida sagrada. Y al final de la tarde, los borrachitos les rend\u00edan culto a los <em>anatoles, <\/em>sin\u00f3nimo del aguardiente ritual que consum\u00edan para bien dormir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bogot\u00e1 era un recinto lento y amodorrado. Las campanas de las iglesias lloraban de tristeza, y los vecinos recorr\u00edan las calles con andar de ganso. El tranv\u00eda el\u00e9ctrico contribuy\u00f3, pienso yo, a ponerle nervio a la ciudad. A\u00f1os despu\u00e9s, con la llegada del tren, los muchachos cantaban: \u201cPaso a la rauda locomotora, paso que es hora de partir ya\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y estaban los c\u00e9lebres locos: Margarita, que vest\u00eda siempre de rojo, no se cansaba de lanzar gritos fren\u00e9ticos al Partido Liberal; Violeta, que se cre\u00eda prima hermana de san Jos\u00e9 y por consiguiente parienta cercana de la Virgen Mar\u00eda, los buscaba de casa en casa; Pomponio, \u00e1rbitro de la elegancia, repart\u00eda invitaciones vestido con \u201ccoco, saco negro, pantal\u00f3n rayado, bast\u00f3n, guardapolvos y clavel en el ojal\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han pasado 139 a\u00f1os desde la creaci\u00f3n del tranv\u00eda. Tal vez Samper Gnecco nunca supuso que aquella Bogot\u00e1 elemental, que comenz\u00f3 a montar en tranv\u00eda cuando este era apenas una idea rom\u00e1ntica, se desbordar\u00eda hasta l\u00edmites incalculables. Llegar\u00eda el gigantismo y todo le quedar\u00eda estrecho. Y no dar\u00eda el gran salto al metro \u2013es decir, al futuro\u2013, frenada por el oscurantismo y la pasi\u00f3n pol\u00edtica. Hay que admitir que los gobernantes del pasado ten\u00edan una visi\u00f3n mucho m\u00e1s amplia para realizar planes de pronta y eficaz ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">__________<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador, <\/em><\/strong>Bogot\u00e1, 6-V-2023. <strong><em>Eje 21, <\/em><\/strong>Manizales, 4-V-2023. <strong><em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/em><\/strong>Manizales, 7-V-2023.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas gracias. Mi viejo adoraba las cr\u00f3nicas reminiscentes, y la verdad es que las escrib\u00eda con gran amenidad. <strong>Daniel Samper Pizano, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mam\u00e1 me llevaba al centro, es decir, al almac\u00e9n\u00a0T\u00eda y alrededores, en\u00a0tranv\u00eda. Alguna vez vi a la loca Margarita y al loco del tranv\u00eda, que corr\u00eda para alcanzarlo. Gratos recuerdos. Vivencias que permanecen. <strong>Elvira Lozano Torres, <\/strong>Tunja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s de 25 a\u00f1os duraron las pobres mulas arrastrando los pesados bloques, para ayudar a trasladar a los pasajeros. Un acto inhumano. Era una Bogot\u00e1 en paz, donde los habitantes se conoc\u00edan entre s\u00ed y se iban conversando en aquellos viajes. Curiosa la manera de obtener el agua que ayudaba a preparar el delicioso chocolate santafere\u00f1o y reunirse en familia a contarse las novedades del d\u00eda. Son 139 a\u00f1os de historias de una Bogot\u00e1 con avances y tambi\u00e9n con desaciertos. <strong>Liliana P\u00e1ez Silva, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias por tu estupendo art\u00edculo sobre el tranv\u00eda de mulas que conectaba el centro de Bogot\u00e1 con Chapinero. Te env\u00edo el cuadro del tranv\u00eda que est\u00e1 en el Museo Nacional. <strong>Eduardo Archila Rivera, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar\u00a0 El escritor y abogado Andr\u00e9s Samper Gnecco (1918-1988), padre del periodista Daniel Samper Pizano y del expresidente Ernesto Samper Pizano, es autor de una deliciosa cr\u00f3nica que lleva el nombre de esta columna. 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