{"id":16130,"date":"2024-03-17T18:14:47","date_gmt":"2024-03-17T23:14:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=16130"},"modified":"2024-03-17T18:18:50","modified_gmt":"2024-03-17T23:18:50","slug":"las-cenizas-de-narino-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2024\/03\/17\/las-cenizas-de-narino-2\/","title":{"rendered":"Las cenizas de Nari\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Coment\u00e9 en mi columna anterior la vida atormentada de Antonio Nari\u00f1o bajo crueles suplicios, hasta terminar sus d\u00edas, enfermo y abatido, en Villa de Leiva. El escritor Jorge Ricardo Vejarano relata paso a paso el tr\u00e1nsito del pr\u00f3cer por los tormentosos caminos que tuvo que recorrer, y deja en el \u00e1nimo del lector un sabor amargo por tanta vejaci\u00f3n y tanta injusticia. Puede pensarse que con su muerte cesaron el odio y el vilipendio de que fue v\u00edctima, pero no fue as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos ahora la dura historia que surgi\u00f3 con sus restos. Antes de expirar, pronunci\u00f3 estas palabras lapidarias: <em>No tengo que dejar a mis hijos sino mi recuerdo. A mi Patria le dejo mis cenizas.<\/em> Pero la Colombia de entonces, manejada por fuerzas adversas a sus ideas y su car\u00e1cter, no pudo entender la grandeza del h\u00e9roe. No hubo decreto de honores del alto gobierno ni acuerdo del cabildo de su ciudad nativa honrando su memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a esa atm\u00f3sfera de apat\u00eda, que al mismo tiempo lo era de desprecio, sus hijos se propusieron realizar las exequias solemnes en la catedral de Bogot\u00e1, y para el efecto contaron con el sacerdote Francisco Jos\u00e9 Guerra de Mier para pronunciar la oraci\u00f3n f\u00fanebre. El acto qued\u00f3 previsto para el 13 de febrero de 1824, dos meses despu\u00e9s del deceso. Pero tres d\u00edas antes, el presb\u00edtero envi\u00f3 una carta a la familia informando que desist\u00eda de su compromiso debido a amenazas que hab\u00eda recibido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Nari\u00f1o y Ortega, hijo del Precursor, fij\u00f3 la carta en las calles principales de la capital, y las honras f\u00fanebres fueron suspendidas. El bi\u00f3grafo Vejarano hace en su libro esta anotaci\u00f3n: \u201cSantander era el presidente de la Rep\u00fablica. \u00bfPor qu\u00e9 enmudeci\u00f3, por qu\u00e9 desapareci\u00f3 en el preciso momento en que era necesario atajar la villana afrenta, hacer abrir amplia calle de honor para que pasara el recuerdo del pr\u00f3cer?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus cenizas fueron trasladadas de un sitio a otro en la iglesia de san Agust\u00edn de Villa de Leiva. En 1835, su nieto, el general Ib\u00e1\u00f1ez, llev\u00f3 la urna funeraria a Zipaquir\u00e1 y la dej\u00f3 en manos de Mercedes, su madre, que all\u00ed resid\u00eda. En 1873, lleg\u00f3 la urna a Bogot\u00e1 y qued\u00f3 bajo el cuidado de su nieto. En 1885 \u201362 a\u00f1os despu\u00e9s del fallecimiento\u2013, el h\u00e9roe continuaba insepulto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resuelve entonces el general Ib\u00e1\u00f1ez llevar los restos consigo en un viaje que realiz\u00f3 a Jamaica. En Col\u00f3n, Panam\u00e1, un ciudadano espa\u00f1ol se rob\u00f3 la urna, creyendo que portaba un tesoro. Fue recuperada, pero por poco desaparece entre las llamas de un incendio que ocurri\u00f3 en el puerto. Los restos regresaron a Bogot\u00e1, y en 1907 se depositaron en la capilla de la Virgen de los Dolores de la catedral. En 1913, fueron retirados de la capilla y trasladados al monumento que all\u00ed mismo se levant\u00f3. Pasaron 90 a\u00f1os en este peregrinaje que parec\u00eda no tocar fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <em>eterno prisionero<\/em> que evoqu\u00e9 en mi art\u00edculo anterior se convirti\u00f3 en el <em>eterno viajero<\/em> a quien se le cerraban todas las puertas. Pero la Historia certera, tras esta larga cadena de infortunios, le abri\u00f3 al fin \u2013y ya para siempre\u2013 las puertas de la gloria y la inmortalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">__________<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Eje 21, <\/em><\/strong>Manizales, 23-II-2024. <strong><em>Nueva Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/em><\/strong>25-II-2025. <strong><em>Academia Patri\u00f3tica Antonio Nari\u00f1o,<\/em> <\/strong>bolet\u00edn 34, febrero\/2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Coment\u00e9 en mi columna anterior la vida atormentada de Antonio Nari\u00f1o bajo crueles suplicios, hasta terminar sus d\u00edas, enfermo y abatido, en Villa de Leiva. 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