{"id":1714,"date":"2010-07-27T10:51:07","date_gmt":"2010-07-27T15:51:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1714"},"modified":"2014-03-20T07:51:48","modified_gmt":"2014-03-20T12:51:48","slug":"%c2%bfpoeta-o-poetisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/07\/27\/%c2%bfpoeta-o-poetisa\/","title":{"rendered":"\u00bfPoeta o poetisa?"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre utilic\u00e9 la palabra <em>poetisa,<\/em> no <em>poeta, <\/em>para mencionar a las mujeres que hacen versos. De cierto tiempo para ac\u00e1, los movimientos feministas insisten en que el t\u00e9rmino correcto es <em>poeta <\/em>para referirse a los dos sexos. Por mi parte, considero que los argumentos expuestos en mi columna de <em>El Espectador <\/em>del 22 de mayo de 1991 conservan plena validez. Dicho escrito, que fue acogido por la Academia Colombiana de la Lengua en su bolet\u00edn n\u00famero 172 de junio del mismo a\u00f1o, dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola, la mujer que escribe versos o est\u00e1 dotada de imaginaci\u00f3n po\u00e9tica recibe el nombre de poetisa. Y si se trata del hombre, se le llama poeta. Las dos palabras diferencian los sexos, y la poes\u00eda ser\u00e1 siempre poes\u00eda \u2013ni masculina ni femenina\u2013, porque el arte es \u00fanico. Dentro de las campa\u00f1as de liberaci\u00f3n femenina, en los \u00faltimos tiempos se ha puesto de moda designar a la poetisa con el t\u00edtulo del var\u00f3n: poeta. Se comete as\u00ed un error de concordancia. Es lo mismo que decir se\u00f1ora ministro \u2013sustantivo femenino con uno masculino\u2013, o sea, un caso de hermafroditismo idiom\u00e1tico; o distinguido ministro, trat\u00e1ndose de una dama, con lo que se desconoce de plano el bello sexo de la agraciada funcionaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfAcaso las campa\u00f1as de liberaci\u00f3n buscan borrarle el sexo a la mujer? \u00a1Ni m\u00e1s faltaba! Esto ser\u00eda lo mismo que arrebatarle, en aras de una causa mal entendida, su dulce identidad. No se trata de masculinizar a la mujer, sino de ponerla a competir con los puestos y las dignidades. Decir la poeta Guiomar equivale a inyectarle hormonas masculinas a la tierna poetisa y as\u00ed desnaturalizarla. Esto no es invenci\u00f3n del cronista. Es el genio del idioma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay dos palabras similares: profeta y profetisa, consagradas para cada sexo. Tambi\u00e9n existen definiciones exclusivas: pitonisa ser\u00e1 siempre palabra femenina por asimilaci\u00f3n con la mujer que en la mitolog\u00eda de Apolo predec\u00eda el porvenir. Si dij\u00e9ramos el pitoniso Ramiro, o sea, un caso de masculinidad adulterada, ya sabr\u00edamos de qu\u00e9 se trata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al entrar la mujer a ocupar las posiciones que antes eran exclusivas del var\u00f3n, la sabidur\u00eda del idioma reconoci\u00f3 a nuestras queridas competidoras, con los t\u00e9rminos indicados, ese justo derecho. Y cada cual continu\u00f3 en su puesto. En los tiempos antiguos solo hab\u00eda m\u00e9dicos. Hoy tambi\u00e9n hay m\u00e9dicas. Lo mismo ingenieras, abogadas, capitanas, alcaldesas, gobernadoras, ministras, gerentas, presidentas, zapateras, peluqueras&#8230; Sin embargo, algunas universidades todav\u00eda le dan el t\u00edtulo de ingeniero o m\u00e9dico \u2013sustantivos masculinos\u2013 a la mujer. Parece que en tales recintos no hubiera entrado la evoluci\u00f3n del idioma, que tambi\u00e9n es una conquista de la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u201coetisas siempre las ha habido \u2013y las habr\u00e1\u2013 por m\u00e1s que ciertos alardes feministas persigan, en un desmedido af\u00e1n por igualarlas con el hombre, volverlas machos. \u00a1Y dicen que el hombre es el machista! La poes\u00eda, entre tanto, seguir\u00e1 siendo poes\u00eda. No importa qui\u00e9n la elabore.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poetisa Meira Delmar -que no el poeta\u2013 hizo esta defensa de la mujer en su discurso de ingreso a la Academia Colombiana de la Lengua: \u201cTal vez no sobre aqu\u00ed una breve observaci\u00f3n dirigida a los que opinan que se encarece m\u00e1s a la poetisa si se le llama poeta, olvidando no solo elementales principios de gram\u00e1tica, sino la verdad incuestionable de que si la obra de arte cumple su cometido y trasciende su propia materia \u2013palabra, sonido, color y forma\u2013 para transformarse en ese \u2018algo m\u00e1s\u2019 que constituye su real esencia, no ser\u00e1 ni m\u00e1s alta porque se le atribuya a un creador, ni menos porque se le asigne a una creadora\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a0<\/em>* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta y acad\u00e9mico \u00d3scar Echeverri Mej\u00eda hace en sus columnas de prensa (que se reproducen en varios peri\u00f3dicos regionales) el siguiente comentario, titulado\u00a0 <em>Defensa de la palabra poetisa<\/em>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn m\u00e1s de una ocasi\u00f3n he escrito sobre el tema: es contrario al buen uso y a la concordancia llamar poetas a las poetisas. Lo dice el Diccionario de la Lengua y lo manda la Academia Colombiana. Vuelvo al tema despu\u00e9s de leer en la interesante revista <em>Manizales<\/em> un art\u00edculo del escritor Gustavo P\u00e1ez Escobar, del cual extractar\u00e9 algunos p\u00e1rrafos, por considerarlos atinados (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cM\u00e1s adelante, P\u00e1ez Escobar cita al secretario ejecutivo de la Academia de la Lengua, Horacio Bejarano D\u00edaz, quien se muestra totalmente de acuerdo con las ideas expuestas al respecto por P\u00e1ez Escobar, y reafirma que estas coinciden con las de la entidad rectora del idioma en nuestro pa\u00eds. De manera que Meira del Mar, Maruja Vieira, Dora Castellanos, Mariela del Nilo, mis ilustres colegas, en la Academia, son poetisas, a mucho honor y conforme con lo que mandan las Academias Espa\u00f1ola y Colombiana de la Lengua\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 R\u00edos Trujillo, notable glosador del idioma, expone lo siguiente en el diario <em>El Tiempo <\/em>(7-I-92):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cFrecuentemente se oye decir poeta, para designar a un hombre o a una mujer que hacen versos, indiscriminadamente, como si se tratara de un sustantivo de g\u00e9nero com\u00fan a ambos, que abarca los dos sexos, lo que constituye un error gramatical.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn efecto, la palabra poeta (que en griego significa creador) en castellano designa \u00fanicamente al var\u00f3n que se dedica al anterior quehacer, pero si se trata de la mujer, el t\u00e9rmino que le corresponde es poetisa. Este error no se comet\u00eda cuando los ministros de Educaci\u00f3n exig\u00edan la ense\u00f1anza del castellano como materia primordial y \u00e9ramos por eso reputados los colombianos ante los extranjeros como los que mejor habl\u00e1bamos el idioma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLas palabras en cuesti\u00f3n fueron tomadas del lat\u00edn, donde exist\u00eda el sustantivo <span style=\"text-decoration: underline;\">poeta<\/span> para el var\u00f3n y <span style=\"text-decoration: underline;\">poetria<\/span> para la mujer, en la \u00e9poca cl\u00e1sica, y en la de la baja latinidad <span style=\"text-decoration: underline;\">poetissa.<\/span> Estos a su turno fueron tomados del griego donde exist\u00eda el t\u00e9rmino <span style=\"text-decoration: underline;\">poiet\u00e9s<\/span> para el var\u00f3n y <span style=\"text-decoration: underline;\">poi\u00e9tria<\/span> para la mujer. Curiosamente son las mismas poetisas las que quieren denominarse poetas, como si se tratara de un t\u00e9rmino peyorativo el que les corresponde, lo que es parad\u00f3jico en los tiempos de la revoluci\u00f3n femenista (sic)\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a0<\/em><em>* * *<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda me env\u00eda una carta desde Medell\u00edn, el 19 de octubre de 1992, y en ella me cuenta un simp\u00e1tico episodio:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAyer, domingo 18, en su columna <em>Funcionalidad del idioma<\/em>, mi buena amiga Lucila Gonz\u00e1lez de Chaves reprodujo parcialmente tu excelente nota sobre la palabra poetisa, tan injustamente vilipendiada y rechazada por las hijas de Eva que cometen versos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfSabes qu\u00e9 lleg\u00f3 a decir en las mismas p\u00e1ginas de <em>El Colombiano Dominical<\/em> una de dichas damas: \u2018\u00bfY por qu\u00e9 a los hombres no les dicen tambi\u00e9n poetisos?\u2019. Esto me recuerda una an\u00e9cdota de un amigo m\u00edo, de esos que emplean palabras sin conocer su verdadero significado. Pues bien, el sujeto de marras me llamaba siempre poetastro. Poetastro esto, poetastro aquello, poetastro lo de m\u00e1s all\u00e1. Un d\u00eda, entre irritado e intrigado, le pregunt\u00e9: \u2018Dime, hombre, \u00bft\u00fa sabes realmente lo que significa poetastro?\u2019. Y el \u2018acad\u00e9mico\u2019 respondi\u00f3 ni corto ni perezoso: \u2018\u00a1Claro, hermano! \u00a1Claro! \u00a1Significa poeta grande como un astro\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Panesso Robledo escribe en su columna de <em>El Espectador <\/em>(7-VII-1992):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn estos d\u00edas se realiz\u00f3 en nuestro pa\u00eds una asamblea de \u2018mujeres poetas\u2019. En otro tiempo se llamaban poetisas, una expresi\u00f3n que se sigue aplicando a Safo y a Gabriela Mistral. En Colombia, las se\u00f1oras que hacen versos han preferido llamarse oficialmente \u2018mujeres poetas\u2019, por alguna raz\u00f3n no muy clara. La primera vez que o\u00ed hablar mal de la palabra \u2018poetisa\u2019 fue al poeta Eduardo Carranza, a quien nunca le gust\u00f3 ese vocablo, as\u00ed como detestaba tambi\u00e9n la palabra \u2018mirlo\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEmpero, poetisa es una palabra muy bonita, bien formada en la tradici\u00f3n del idioma y usada durante siglos por los escritores de la lengua espa\u00f1ola, incluyendo a las mismas poetisas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl capricho de rechazar esa palabra se pone de bulto cuando se piensa en femeninos sonoros y expresivos, como emperatriz. A nadie se le ha ocurrido hasta ahora llamar a Eugenia \u2018la mujer emperador\u2019. Tampoco dice nadie \u2018mujer actor\u2019 para designar a Mar\u00eda Eugenia D\u00e1vila. Decimos actriz, otra bella palabra espa\u00f1ola de la mejor estirpe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUn fen\u00f3meno cultural destructor que influye en estos fen\u00f3menos es el unisex, originado hacia 1968 y que ha tendido a la confusi\u00f3n de los sexos, en una atolondrada tendencia de garantizar los derechos femeninos y la \u2018igualdad\u2019 de mujeres y hombres. Al idioma penetr\u00f3 esta broca con \u00edmpetu mayor en ciertos idiomas&#8230;\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a0<\/em>* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En d\u00edas pasados (ya estamos en el nuevo siglo) asist\u00ed a un acto acad\u00e9mico en torno al bello poemario de In\u00e9s Blanco <em>Nav\u00edo de arena, <\/em>para el que escrib\u00ed el pr\u00f3logo y donde la menciono como <em>poetisa <\/em>(con perd\u00f3n de mis queridas amigas y amigos que no comparten este vocablo). Y me encontr\u00e9 con una situaci\u00f3n curiosa: quienes intervinieron con su palabra en la velada, tanto mujeres como hombres, siempre la llamaron <em>poeta. <\/em>Por lo tanto, qued\u00e9 reducido a una abrumadora y \u00fanica minor\u00eda. Como para salir corriendo. Pero no lo hice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Record\u00e9 que d\u00edas atr\u00e1s, el 7 de septiembre de 2003, hab\u00eda le\u00eddo la columna semanal que Soledad Moliner, una autoridad del idioma, escribe en <em>Lecturas Dominicales <\/em>de <em>El Tiempo, <\/em>y en la que absolv\u00eda la duda que se ha acrecentado en los \u00faltimos tiempos sobre si lo leg\u00edtimo es poeta o poetisa. Transcribo la columna de Soledad Moliner:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pregunta: \u201cVarias cartas evocan a la desaparecida Mar\u00eda Mercedes Carranza, llorada promotora de la cultura y la poes\u00eda, y preguntan por qu\u00e9 raz\u00f3n rechazaba para s\u00ed el t\u00e9rmino poetisa. Igualmente inquieren si debe decirse \u2018Casa de la Poes\u00eda\u2019 o \u2018Casa de Poes\u00eda\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respuesta: \u201cEn cuanto a esto \u00faltimo, es indiferente el uso del art\u00edculo. Por otra parte, poeta es \u2018el que compone obras po\u00e9ticas\u2019. Autores como Emilio Alarcos lo consideran masculino, pero para otros, abarca ambos g\u00e9neros. Poetisa, en cambio, es definici\u00f3n exclusiva para la \u2018mujer que hace versos\u2019. Algo parecido ocurre con cantante (el\/la) y cantatriz (solo la). Corresponde a una terminaci\u00f3n femenina usual en castellano: papisa, sacerdotisa (&#8230;) Entiendo que, al rechazar el t\u00e9rmino, Mar\u00eda Mercedes Carranza rechazaba la connotaci\u00f3n de una poes\u00eda femenina, que le ol\u00eda a ateneos y centros po\u00e9ticos para se\u00f1oras\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como puede observarse, la cuesti\u00f3n est\u00e1 polarizada. En vista de estos vientos contrarios (y ya se sabe que las palabras nacen o se transforman por el uso popular, y tambi\u00e9n mueren), no queda f\u00e1cil implantar una regla o teor\u00eda \u00fanica. En los tiempos de Laura Victoria no hab\u00eda \u201cmujeres poetas\u201d. Todas eran <em>poetisas<\/em> y lo \u00fanico que les afanaba era hacer buena poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debo anotar que mi posici\u00f3n, que tiene cierto car\u00e1cter de an\u00e9cdota, no es dogm\u00e1tica ni caprichosa. Pero la defiendo con las razones de peso que exponen las Academias de la Lengua y con el aliento que me transmiten las voces autorizadas que he citado, las que adem\u00e1s considero \u00fatiles para los lectores de estas p\u00e1ginas. He querido tocar este asunto palpitante, de indudable inter\u00e9s para los estudiosos del idioma y para los propios cultivadores de la poes\u00eda, para que otros sigan buceando en el tema. Pienso que el choque actual es asunto de moda, de aire ambiental. \u00bfCu\u00e1nto durar\u00e1 esta moda?<\/p>\n<p><em><strong>Prometeo Digital, <\/strong><\/em>Madrid, Espa\u00f1a, 2006.<br \/>\n<em><strong>Revista Mefisto<\/strong><\/em><strong>,<\/strong><strong> <\/strong>No. 65, Pereira, 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Siempre utilic\u00e9 la palabra poetisa, no poeta, para mencionar a las mujeres que hacen versos. 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