{"id":1891,"date":"2010-10-27T16:39:10","date_gmt":"2010-10-27T21:39:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1891"},"modified":"2014-05-04T18:52:46","modified_gmt":"2014-05-04T23:52:46","slug":"la-otra-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/10\/27\/la-otra-venezuela\/","title":{"rendered":"La otra Venezuela"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a la actitud belicista que asumi\u00f3 en estos d\u00edas el presidente Ch\u00e1vez en contra de Colombia, y que gener\u00f3 un delicado ambiente de tensi\u00f3n en las relaciones de los dos gobiernos, recuerdo el esp\u00edritu cordial de la otra Venezuela, que hace dos d\u00e9cadas disfrut\u00e9 con mi familia en inolvidable viaje de turismo por esa naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por aquellos d\u00edas \u2013diciembre de 1986\u2013, el clima de amistad entre los dos pa\u00edses estaba quebrantado por las discordias que hab\u00edan ocurrido como consecuencia del\u00a0 tema recurrente de la delimitaci\u00f3n de \u00e1reas terrestres, marinas y submarinas. Este tema ha dado lugar, desde el siglo XIX, a fricciones por lo general de f\u00e1cil curaci\u00f3n, y en otros casos a gritos de guerra que han tra\u00eddo negros nubarrones para la deseable armon\u00eda entre dos pueblos hermanos. En el conflicto reciente, el motivo fue distinto al de los diferendos por razones territoriales, y tuvo por fortuna r\u00e1pida soluci\u00f3n, si bien ha quedado en el paladar un sabor agridulce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro viaje de recreo lo hab\u00edamos programado en autom\u00f3vil desde Bogot\u00e1 hasta Puerto La Cruz, y por mar desde esta \u00faltima ciudad hasta la Isla de Margarita. Llevar por las carreteras del vecino pa\u00eds un veh\u00edculo con placas colombianas en medio del ambiente enrarecido que se viv\u00eda entonces, parec\u00eda, por supuesto, un desatino. Era f\u00e1cil imaginar que a nuestro paso por los retenes (all\u00e1 alcabalas) surgir\u00edan, por lo menos, situaciones inc\u00f3modas. No obstante, decidimos hacer ese viaje azaroso, entre otras cosas para observar el progreso de las carreteras venezolanas y el florecimiento de industrias y proyectos agr\u00edcolas que se anunciaban como producto\u00a0 de la bonanza petrolera. De esta manera, disfrutar\u00edamos mejor del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Documentados con los pasaportes, las visas y el permiso de la aduana para introducir el carro, dispusimos el \u00e1nimo para manejar posibles desplantes o contratiempos. Por otra parte, yo le hab\u00eda solicitado a don Guillermo Cano, dirfector de\u00a0<em>El Espectador,<\/em> una carta de presentaci\u00f3n, ante el evento de que ocurriera alg\u00fan percance en el camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conservo la carta como una reliquia, y adem\u00e1s con nostalgia, ya que pocos d\u00edas despu\u00e9s de firmarlo, don Guillermo ca\u00eda asesinado por el narcotr\u00e1fico a su salida del peri\u00f3dico. Dice as\u00ed dicha constancia: \u201cCertifico que el se\u00f1or Gustavo P\u00e1ez Escobar colabora con El Espectador de manera habitual desde hace 10 a\u00f1os, con art\u00edculos que son publicados en p\u00e1ginas editoriales\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente de su muerte, el l8 de diciembre de 1986, ingresamos a Venezuela por la frontera de C\u00facuta. La primera parada fue en San Antonio, la despensa de los cucute\u00f1os, a donde pod\u00eda llegarse sin papeles. Luego, por carretera sinuosa y fatigosa, antes de penetrar en la estupenda red vial que \u00edbamos a admirar, arribamos a San Crist\u00f3bal, donde pasamos sin ninguna dificultad la prueba de la primera alcabala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni siquiera nos hicieron abrir las maletas, y con gesto de cortes\u00eda nos desearon feliz estad\u00eda en Venezuela. Igual muestra de amabilidad la recibimos en el resto del periplo. Ni un desprop\u00f3sito, ni una palabra descomedida. En ninguna parte tuve necesidad de mostrar la carta de presentaci\u00f3n del reci\u00e9n fallecido director de mi peri\u00f3dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al aprovisionarnos de gasolina en alguna ciudad, escuchamos vivas a Colombia, lanzados en presencia de la placa colombiana. En otra ciudad, una buseta llena de pasajeros desvi\u00f3 la ruta para orientarnos sobre la v\u00eda que deb\u00edamos tomar. Quedamos desconcertados con semejantes expresiones de amistad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s adelante tuve ocasi\u00f3n de enterarme de que se trataba de una campa\u00f1a nacional de atracci\u00f3n para el turista colombiano, la que buscaba bajar la tirantez provocada por el \u00faltimo incidente. En los 5.000 kil\u00f3metros de la traves\u00eda, incluidos los 15 d\u00edas de permanencia en la Isla de Margarita, a donde transportamos el autom\u00f3vil por ferry, no apareci\u00f3 ninguna otra placa colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto se explica en el hecho de que los compatriotas residentes en los sitios aleda\u00f1os a Venezuela compraban sus veh\u00edculos en dicho pa\u00eds, con magn\u00edficos precios, dada la bonanza petrolera que favorec\u00eda a numerosos art\u00edculos y servicios. En tales condiciones, tuvimos el privilegio y la exclusividad de pregonar el nombre de Colombia a lo largo y ancho de la fascinante geograf\u00eda venezolana por donde nos desplazamos hace 21 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Puerto La Cruz, pujante emporio tur\u00edstico situado a cuatro horas de Caracas, llegamos en horas de la noche. No pudimos conseguir hotel, por m\u00e1s que paseamos por toda la ciudad en demanda de cualquier soluci\u00f3n de alojamiento. Toda la capacidad hotelera estaba copada debido a la \u00e9poca decembrina. Al fin, localizamos una habitaci\u00f3n disponible, algo estrecha para los cinco viajeros, pero que aceptamos con agrado como f\u00f3rmula providencial para descansar del extenso viaje. Pero al saber que \u00e9ramos colombianos, el administrador nos dijo que lamentaba mucho no poder arrendarnos la pieza, ya que la consigna nacional era prestar magn\u00edfico servicio a los colombianos, y en esas condiciones precarias no lo har\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En vista de lo cual, y sabedores de que al d\u00eda siguiente se iniciaban las filas para el ferry desde las cuatro de la ma\u00f1ana, resolvimos aparcar el veh\u00edculo en un lote vecino a la estaci\u00f3n, donde otros viajeros hac\u00edan lo mismo que nosotros. Esa noche larga y sufrida, donde por orden severo nos turnamos \u2013unos dentro del carro y otros en el pasto\u2013 en busca del escaso reposo, nos dej\u00f3, sin embargo, la sensaci\u00f3n de una jovial aventura, que en eso al fin y al cabo consiste el azar de los caminos recreado por Hermann Hesse en magn\u00edficas p\u00e1ginas viajeras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando llegamos a la estaci\u00f3n, ya ten\u00edamos por delante una cuadra de carros m\u00e1s madrugadores. Empero, si hab\u00edamos pasado una noche de perros, \u00bfpor qu\u00e9 no resistir una inclemencia m\u00e1s? De pronto, vi que desde el otro extremo de la cola me hac\u00eda se\u00f1as el empleado que autorizaba el paso al ferry. Me imagin\u00e9, claro est\u00e1, que \u00edbamos a tener problema por nuestra condici\u00f3n de colombianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo contrario: el empleado, muy gentil, me indic\u00f3 que pod\u00edamos pasar de primeros, y nos dio la bienvenida al ferry. Y a Venezuela, por supuesto. Muy orondo con mi placa colombiana, adelant\u00e9 el carro al primer puesto, lamentando que en la fila estuvieran demorados otros compatriotas a quienes no se les conced\u00eda, por llevar placa venezolana, la prerrogativa de que nosotros \u00e9ramos objeto. Y record\u00e9 las palabras b\u00edblicas: \u201cLos \u00faltimos ser\u00e1n los primeros\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La penosa noche la compensamos con la esmerada atenci\u00f3n a bordo del ferry, y en la Isla de Margarita, con el goce de grat\u00edsima estad\u00eda en medio de los encantos de aquel para\u00edso tropical.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pensaba en todo esto mientras el presidente Ch\u00e1vez lanzaba contra Colombia, y sobre todo contra el presidente Uribe, toda suerte de denuestos y amenazas, entre ellas la de la guerra mediante la movilizaci\u00f3n de diez batallones a las fronteras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fortuna, cuando estaba a punto de prenderse la conflagraci\u00f3n, y mientras la gente de los dos pa\u00edses clamaba por la paz y el entendimiento de los hermanos, el presidente Ch\u00e1vez recapacit\u00f3. \u201cEs momento de reflexiones \u2013dijo\u2013. Paremos esto (\u2026) Estamos a punto de detener una vor\u00e1gine de la cual pudi\u00e9ramos arrepentirnos nosotros y nuestros pueblos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa es la lecci\u00f3n: que no nos desgastemos en in\u00fatiles duelos y que busquemos los caminos de la confraternidad, como hace 21 a\u00f1os. Esa otra Venezuela, la del rostro amable y el adem\u00e1n hospitalario, es la que quisi\u00e9ramos ver luchando al lado nuestro por los ideales bolivarianos \u2013los verdaderos, los de la uni\u00f3n\u2013, dejando de lado est\u00e9riles luchas ideol\u00f3gicas y peligrosas adhesiones a causas extremistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1,<strong> <\/strong>28 Marzo 2008. <strong> <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos treinta a\u00f1os fui con mi familia desde Bogot\u00e1 hasta Caracas por tierra, \u201cpor entre las tiendas\u201d, y no tuvimos queja alguna de los venezolanos. Puede concluirse, entonces, que una cosa son los gobiernos y otras los pueblos. <strong>Jos\u00e9 Jaramillo Mej\u00eda<\/strong><strong>, <\/strong>Manizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pienso que el sentir de la mayor\u00eda de los venezolanos de bien hacia los colombianos tambi\u00e9n de bien, y viceversa, en cambio de disminuir aument\u00f3 en forma considerable y sincera. El aprecio y el trato de verdaderos hermanos llegaron a niveles que no ten\u00edamos en el pasado. <strong>Capit\u00e1n de nav\u00edo (r) <\/strong><strong>Jorge Alberto P\u00e1ez<\/strong><strong> Escobar<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente art\u00edculo y con una importante dosis de vigencia. Mi experiencia en estas tierras es similar. Nos unen muchas m\u00e1s cosas que las que nos separan. <strong>Octavio \u00c1lvarez Piedrah\u00edta<\/strong><strong>, <\/strong>colombiano residente en Caracas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Frente a la actitud belicista que asumi\u00f3 en estos d\u00edas el presidente Ch\u00e1vez en contra de Colombia, y que gener\u00f3 un delicado ambiente de tensi\u00f3n en las relaciones de los dos gobiernos, recuerdo el esp\u00edritu cordial de la otra Venezuela, que hace dos d\u00e9cadas disfrut\u00e9 con mi familia en inolvidable viaje [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[86],"class_list":["post-1891","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-viajes","tag-viajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1891","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1891"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1891\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12894,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1891\/revisions\/12894"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1891"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1891"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1891"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}