{"id":200,"date":"2009-09-14T00:47:49","date_gmt":"2009-09-14T00:47:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=200"},"modified":"2014-05-08T19:41:30","modified_gmt":"2014-05-09T00:41:30","slug":"de-euclides-jaramillo-arango","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/09\/14\/de-euclides-jaramillo-arango\/","title":{"rendered":"De Euclides Jaramillo Arango"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><em>(El Espectador, Magaz\u00edn Dominical,<\/em> Bogot\u00e1, 13 de junio de 1971)<\/p>\n<p align=\"justify\">Se dice que en todo pecho de mujer existe un ni\u00f1o dormido. Yo dir\u00eda que en cada cerebro de hombre hay un chiquillo despierto. Tonter\u00edas que se me ocurren leyendo, en el <em>Magazine <\/em>de<em> El Espectador<\/em> del domingo \u00faltimo, el cuento conyugal <em>El sapo burl\u00f3n<\/em>, del banquero Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cito el oficio del autor porque me parece extraordinario que un hombre dedicado a las finanzas, seguramente contagiado de la frialdad de los n\u00fameros y en un despacho de gerencia a la espera de las grandes mentiras de los buscadores de cr\u00e9dito, escriba una narraci\u00f3n tan simp\u00e1tica, tan deliciosamente ingenua y al mismo tiempo deliciosa y agradable como el cuento que trato de comentar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9dico <em>\u2013<\/em>esto me recuerda al lejano Ch\u00e9jov y al Bonilla Naar nuestro<em>\u2013<\/em> est\u00e1 m\u00e1s propenso a caer en la literatura narrativa porque su profesi\u00f3n lo inunda de temas tristes, reales, crueles y hasta risibles; quiz\u00e1s el abogado lo est\u00e9 por sus historietas de intrigas, delitos y maldades; y as\u00ed mismo, otros profesionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero un economista, un banquero intoxicado de intereses, redescuentos, encajes, etc., necesita llevar en su cerebro un chiquillo despierto para llegar a la travesura de una narraci\u00f3n tan deliciosa como <em>El sapo burl\u00f3n<\/em>, la mejor que trae el<em> Magazine Dominical<\/em> en su \u00faltima edici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuento hoy es cualquier cosa. Pero debe ser bien contado. Ya no es necesario, para que el cuento sea bueno, que haya mucha intriga, mucho adorno, mucho suspenso. Hoy lo importante es contar cualquier cosa, pero en forma correcta y de f\u00e1cil lectura. Me explico: no tener nada que contarse, pero contarlo todo muy bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Personalmente no conozco al autor de <em>El sapo burl\u00f3n<\/em>. Pero veo que ha escrito un buen cuento, con un final de una ingenuidad que le proporciona m\u00e1s encanto a lo narrado. V\u00e9ase que perderse el sapito porque lo botaron al r\u00edo. Me hace recordar al pescador aquel que llev\u00f3 a su hogar una sabaletica, y se ama\u00f1\u00f3 tanto el animalito, que dorm\u00eda en la cama de los ni\u00f1os, jugaba con estos, se sub\u00eda a la mesa a comerse las moronas durante las comidas, y hasta acompa\u00f1aba al se\u00f1or al port\u00f3n cuando se iba a la oficina. Desgraciadamente <em>\u2013<\/em>cosas del servicio dom\u00e9stico, que es tan bruto<em>\u2013<\/em> una criada nueva, acuciosa y compadecida, ech\u00f3 al pescadito al tanque del lavadero que estaba lleno de agua y, naturalmente, la sabaletica se ahog\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>El sapo burl\u00f3n<\/em>, los personajes son magn\u00edficos. El pobre marido, borracho; la mujer, rezandera y gru\u00f1ona; el sapito, el m\u00e1s humano de todos; el cura pueblerino y esa estupenda Dolores que todo marido lleva en la angustia de la soledad de hogar, aun sin conocerla. Dolores, a pesar de que en el cuento no se la describa, aparece perfectamente dibujada como otra apetitosa Canchelo. Por lo dem\u00e1s, el cuento es de gran sentido humano, y el sapito, un personaje adorable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(El Espectador, Magaz\u00edn Dominical, Bogot\u00e1, 13 de junio de 1971) Se dice que en todo pecho de mujer existe un ni\u00f1o dormido. Yo dir\u00eda que en cada cerebro de hombre hay un chiquillo despierto. 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