{"id":2410,"date":"2011-04-07T08:50:54","date_gmt":"2011-04-07T13:50:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2410"},"modified":"2014-03-29T07:16:41","modified_gmt":"2014-03-29T12:16:41","slug":"el-bus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/04\/07\/el-bus\/","title":{"rendered":"El bus"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El puente de San Pedro lo estrope\u00f3 este a\u00f1o el paro intempes\u00adtivo en el transporte intermunicipal. Los alegres viajantes que desde d\u00edas atr\u00e1s ten\u00edan preparada la excursi\u00f3n y so\u00f1aban con el confortante veraneo en regiones c\u00e1lidas, tuvieron que regresar cabizbajos a sus hogares, cargados de maletas, paquetes y mal ge\u00adnio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prensa, madrugadora, consagr\u00f3 en sus primeras p\u00e1ginas el personaje del d\u00eda: el bus. Y evit\u00f3 por fortuna que otros inadver\u00adtidos aspirantes al codiciado desplazamiento alimentaran sus esperanzas. Era preferible resignarse a la noticia, antes que engrosar el frustrado n\u00famero de personas que, atavia\u00addas con vistosos atuendos, desfilaban cariacontecidas por las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos y otros, a no dudarlo, renegaban con furia del entroniza\u00addo personaje del d\u00eda. Pero yo \u2013aunque esta vez ajeno al contratiempo\u2013 matic\u00e9 en mi interior, y como un t\u00e1cito desagravio a los deca\u00eddos fiesteros, la escena similar que a\u00f1os atr\u00e1s me hab\u00eda correspondido vivir. \u00a1Que ellos me lo agradezcan, cuando el San Pedro est\u00e9 m\u00e1s distante! Repasando mi epistolario, hall\u00e9 copia de la carta que le hab\u00eda dirigido a un amigo, a prop\u00f3sito del viaje realizado entre Cartagena y Monter\u00eda, cuando ansioso de reco\u00adrrer los caminos de la patria me dio por estrenar el a\u00f1o nuevo en una ciudad que anhelaba conocer. No resisto la tentaci\u00f3n de reproducir mi experiencia. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Querido amigo: Mi viaje por Monter\u00eda no fue menos pintoresco que tus aventuras y haza\u00f1as por Caracolicito, conforme vas a verlo. A \u00faltima hora decid\u00ed el viaje a Monter\u00eda, ya que no fue posible confirmar el regreso de San Andr\u00e9s. Compr\u00e9 con suficiente anticipaci\u00f3n el tiquete por la Empresa Brasilia y tambi\u00e9n me present\u00e9 con bastante adelanto a la oficina, queriendo ocupar un presto c\u00f3modo que hiciera menos pesado el viaje de ocho horas que iba a emprender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aquello parec\u00eda una verdadera guerra campal y a duras penas pude abrirme paso por entre la efervescente cantidad de pasajeros, con mi maleta a cuestas y con tan mala suerte que dos buses que iban a salir simult\u00e1neamente hacia Monter\u00eda estaban copa\u00addos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quise entonces hacer valer mis derechos y con incre\u00edble arro\u00adjo me encaram\u00e9 en al bus y exhib\u00ed p\u00fablicamente el tiquete; pero los presentes me dieron el p\u00e9same con una ben\u00e9vola son\u00adrisa que me indign\u00f3 m\u00e1s a\u00fan. Con todo, el bueno del chofer me acomod\u00f3 como pudo, aunque con la mala suerte para m\u00ed de haberme tocado encima de las rodillas de un caballero, que para colmo de males result\u00f3 barrig\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me dispuse a bajarme del bus, pero mientras el se\u00f1or barrig\u00f3n me tiraba de la camisa para no permit\u00edrmelo, el chofer cruzaba sus largas extremidades por la puerta de salida, por lo cual la haza\u00f1a era imposible. Menos mal que tu\u00adve alientos para lanzar el \u00faltimo berrido, lo que sirvi\u00f3 para que el se\u00f1or conductor se condoliera de mi suerte y desalojara a una se\u00f1orita que, muy oronda y sin tiquete, se hab\u00eda adue\u00f1ado de mi puesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como mi genio no estaba para consideraciones ni cortes\u00edas, acept\u00e9 el asiento y le ced\u00ed el m\u00edo a la pasajera, aunque ella no quiso sentarse sobre las rodillas del optimista caballero barrig\u00f3n y prefiri\u00f3 buscar acomodo en mi maleta. Ya con una o dos horas de camino, al fin ensay\u00e9 mirar a la dama y, al chocar nuestras miradas, le mostr\u00e9 una sonrisa forza\u00adda como de naranja agria, pero tuve que frenarla en seco al ver que ella me correspond\u00eda sac\u00e1ndome la lengua. Renunci\u00e9 a cederle mi asiento, como ya lo habla pensado \u00abcaballe\u00adrosamente\u00bb despu\u00e9s de la primera reacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al fin llegamos a Sincelejo y entonces o\u00edmos un \u00abs\u00e1lvese quien pueda\u00bb, que no era otra cosa sino la fulminante invitaci\u00f3n a trasbordar a otro bus. Nuestro chofer, muy tranquilo, se hab\u00eda conformado con decirnos: \u00abhasta aqu\u00ed no m\u00e1s vengo\u00bb. Intentar ocupar el otro bus era una verdadera haza\u00f1a, pues aparte de venir lleno desde Cartagena, se hab\u00eda dado a la tarea de recoger a cuanto caminante se le atravesaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hab\u00eda que proseguir el camino. Y as\u00ed, dentro del revoltijo m\u00e1s espantoso, chorreando 30 grados de temperatura y percibiendo mil olores diferentes, prose\u00adguimos la marcha. Mi pobre contextura, aporreada y maltrecha, a duras penas se defend\u00eda de los titanes que llevaba al lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando quise respirar mejor, haciendo un esfuerzo sobrehumano lo\u00adgr\u00e9 al fin, despu\u00e9s de dos horas m\u00e1s de camino, sacar la cabeza por entre aquel abigarrado tumulto. Pero, todo confundido y avergonzado, volv\u00ed a esconderme como el avestruz, cuando por segunda vez me encontr\u00e9 con la mirada de mi involunta\u00adria rival, que esta vez marchaba muy bien acomodada en el puesto delantero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1orita, sin embargo, fue galante y en vez de sa\u00adcarme de nuevo la lengua, como me lo merec\u00eda, me lanz\u00f3 una mirada piadosa. Su venganza, as\u00ed, resultaba ir\u00f3nica. El desquite, mezclado de amabilidad, duele m\u00e1s. No lo resist\u00ed y me baj\u00e9 del bus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contrat\u00e9 con un hacendado de la regl\u00f3n un auto\u00adm\u00f3vil expreso y me di el lujo de pasar tambi\u00e9n por hacendado, pues la cuenta me sali\u00f3 por doscientos pesos, mermando considerablemen\u00adte mi presupuesto de viaje. Pero al fin llegu\u00e9 a mi destino, no sin antes darle gracias a Dios por haber terminado ese calva\u00adrio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El regreso lo hice por avi\u00f3n y all\u00e1, desde muy alto, contem\u00adplaba, entre satisfecho y engre\u00eddo, la polvorienta carretera por la que se arrastraban puntos diminutos, con su cargaz\u00f3n de \u00abraci\u00admos humanos\u00bb. Pens\u00e9 inconscientemente en mi compa\u00f1era de viaje y, para asimilar la lecci\u00f3n y corresponder a su mirada piadosa, prefer\u00ed no imagin\u00e1rmela de regreso en semejante suplicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viaje, mi querido amigo, a pesar de los percances que te describo, result\u00f3 divertido. Conoc\u00ed muchos sitios: Sincelejo, Lorica, Carmen de Bol\u00edvar, Sampu\u00e9s, Chin\u00fa, Monter\u00eda&#8230; Es una regi\u00f3n maravillosa y ojal\u00e1 tengas oportunidad de conocerla. Pero para que la asimiles bien y sientas \u00a0el sabor de la tierra, debes viajar en bus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical,<\/strong><\/em> Bogot\u00e1, 1-VIII-1971.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El puente de San Pedro lo estrope\u00f3 este a\u00f1o el paro intempes\u00adtivo en el transporte intermunicipal. 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