{"id":2573,"date":"2011-04-28T13:57:58","date_gmt":"2011-04-28T18:57:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2573"},"modified":"2014-04-11T16:27:28","modified_gmt":"2014-04-11T21:27:28","slug":"la-tinta-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/04\/28\/la-tinta-politica\/","title":{"rendered":"La tinta pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay algo de pintoresco en la arreme\u00adtida con que las brigadas de los distin\u00adtos sectores pol\u00edticos se han dado a la tarea de embadurnar, en m\u00faltiples tonalidades, la cara del pa\u00eds. Cada parti\u00addo, cada grupo, cada fracci\u00f3n de gru\u00adpo tienen signos caracterizados pa\u00adra identificar, a veces con el simple brochazo estampado de af\u00e1n y al filo de la penumbra, la omnipresencia de su candidato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds puede ser en gran parte anal\u00adfabeto pero sabe leer de corrido estas rese\u00f1as que, como por obra de encan\u00adtamiento, aparecen impresas por do\u00adquier, con velocidades desconcertan\u00adtes. Recorriendo los senderos de la pa\u00adtria, la vista se detiene a cada mo\u00admento en los fr\u00e1giles pero nutridos mensajes electorales que buscan, con premuras nerviosas, conquistar los vo\u00adtos fugitivos. Nada se respeta en esta guerra de los barnices. Son los postes sitios predilectos para que la imagen del candidato fulgure en la pupila y penetre al subconsciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e1rbol solitario, la bancada vistosa, la curva forzada, la piedra estrat\u00e9gica, todo resulta retocado, in\u00advadido por frases y consignas que se interceptan, hablan idiomas dife\u00adrentes y terminan devor\u00e1ndose unas a otras, pues cuando apenas se est\u00e1 retirando la mano diestra del emi\u00adsario que ha podido encaramar en el mejor sitio la efigie de su h\u00e9roe, llegar\u00e1 el enemigo, que tambi\u00e9n medra en las noches, a superponer con sigilo las tin\u00adtas de su devoci\u00f3n, que luego ser\u00e1n borradas o barridas por otras aves nocturnas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A noventa d\u00edas de las elecciones, cuando el pa\u00eds se mueve entre ideas, incertidumbres, programas y buenas intenciones, la batalla del papel es implacable. La tinta pol\u00edtica no solo se riega por carreteras y veredas, atropella la vegetaci\u00f3n y afea las ciudades, sino que se ha adue\u00f1ado de las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivimos el apogeo de la palabra. Nunca el vocabulario, como en las jornadas\u00a0 electorales, es tan elocuente. Es el momento de las fra\u00adses de impacto, de las ofensas, de las susceptibilidades, de los arranques hu\u00adracanados, de las interpretaciones ab\u00adsurdas. Tal el impulso de estos d\u00edas irritables, que, de no serlo, no impresio\u00adnar\u00edan la epidermis del\u00a0 pueblo que reclama ser aguijoneado para respon\u00adder con entereza y con cierta euforia a las proclamas de los partidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tensi\u00f3n pol\u00edtica se acelera con\u00adforme avanza el calendario hacia la ho\u00adra cero, el d\u00eda de la claridad y de las lamentaciones. Detr\u00e1s de cada candida\u00adto se esconde un engranaje publi\u00adcitario experto en lanzar carteles, en preparar f\u00f3rmulas de combate, en inge\u00adniarse m\u00e1ximas que calen en la con\u00adciencia del pueblo, y hasta en fabricar sonrisas, muecas y poses magn\u00e9ticas, signos todos que, regados a lo ancho y largo del territorio, levantan el inter\u00e9s que despiertan estos rizos de la demo\u00adcracia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds, pintorreado y medio bullan\u00adguero, juega a la far\u00e1ndula, con su cor\u00adte de predicadores, de charlatanes y comediantes. Todo cabe en el sano debate electoral. Y es natural que los personeros de los partidos, animados a veces por prop\u00f3sitos sa\u00adnos, aunque no siempre practicables, nos tienten con la vida barata, con la distribuci\u00f3n de la riqueza, con la reba\u00adja de impuestos, con la educaci\u00f3n f\u00e1cil, con la fertilidad de los campos, con el hallazgo de yacimientos petroleros y, en fin, con el engorde de nuestras po\u00adbres vacas flacas. Todo esto, y mucho m\u00e1s, a cambio del voto, del simple voto que se pide a gritos en la plaza p\u00fablica, en el muro o en la carretera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando miro tanto barniz, tantos colorines, pienso en mi patria disfraza\u00adda y algo me dice que detr\u00e1s del hala\u00adgo, si es tan profuso, debe haber mu\u00adcho de farsa. Pero me alegro, al mismo tiempo, con estas policrom\u00edas de la democracia que son capaces de inyectar saludables expectativas, confortables optimismos, as\u00ed llegue m\u00e1s tarde el agua a borrar, de los muros y de las memorias, tantas promesas imposibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 27-I-1974.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hay algo de pintoresco en la arreme\u00adtida con que las brigadas de los distin\u00adtos sectores pol\u00edticos se han dado a la tarea de embadurnar, en m\u00faltiples tonalidades, la cara del pa\u00eds. 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