{"id":2741,"date":"2011-05-22T17:55:36","date_gmt":"2011-05-22T22:55:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2741"},"modified":"2014-03-31T12:02:52","modified_gmt":"2014-03-31T17:02:52","slug":"la-resurrecion-de-un-banco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/05\/22\/la-resurrecion-de-un-banco\/","title":{"rendered":"La resurrecci\u00f3n de un banco"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diecisiete a\u00f1os dedicados de lleno al servicio de una idea ha\u00adblan, por s\u00ed solos, de la impor\u00adtancia del hombre que reci\u00adbi\u00f3 una entidad quebrada f\u00edsica y moralmente y la entrega hoy no solo saneada sino adem\u00e1s convertida en uno de los mayores estamentos sociales del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Corr\u00eda el a\u00f1o de 1957, cuando el pa\u00eds comenzaba apenas a despertar del marasmo de la dictadura y cuando sus instituciones esta\u00adban postradas en absoluto traumatismo, y fue entonces cuando lleg\u00f3 al Banco Popular el doctor Eduardo Nie\u00adto Calder\u00f3n, hombre de visi\u00f3n extraordinaria y de una m\u00edstica sin desfallecimientos, que el pa\u00eds no tiene c\u00f3mo pagarle, e inici\u00f3 el milagro de resucitar a uno de los muertos de la tiran\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie ignora lo que era en\u00adtonces el Banco Popular. Creado con saludables miras, bien pronto cambi\u00f3 sus derroteros hasta caer en el caos m\u00e1s absurdo. Si se hab\u00eda pretendido democra\u00adtizar el cr\u00e9dito y romper la tra\u00addici\u00f3n de la banca inflexible y ortodoxa, los malos manejos desviaron esa finalidad e impusieron la peor \u00e9poca del abuso y la inmoralidad. Por algo se identifica al cheque del Banco Popular, en aquellos remotos d\u00edas, con el signo del descr\u00e9dito y la verg\u00fcenza p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras perseverantes jornadas de sacrificios y en una labor callada y no siempre jus\u00adtipreciada, florece hoy una instituci\u00f3n respetable, orgullo para Colombia y envidia para otros que no han logrado hacer lo mismo. Robustecido en sus finanzas, con amplias reservas que le garantizan s\u00f3lida posici\u00f3n econ\u00f3mica, en con\u00adtraste con la endemia de aquellos d\u00edas, este instituto de cr\u00e9dito ha desarrollado reales programas de beneficio para las clases menos favorecidas y ha contribuido positivamente al progreso de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay empresa, ni programa, ni calamidad, donde no haya esta\u00addo presente el Banco. Pocas entidades, para no decir que ninguna de su g\u00e9nero, poseen la gama de servicios que dispensa el Banco Popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de este poderoso engranaje ha estado vigilante, con la fe del carbonero, un hombre que tuvo confianza en el pa\u00eds. El doctor Eduardo Nie\u00adto Calder\u00f3n devuelve hoy, engrandecida, una instituci\u00f3n que hab\u00eda recibido maltrecha, y se retira satisfecho de haber redimido del colapso a esta agencia del Estado que hab\u00eda torcido su destino y que es ahora, gracias a su dinamismo, a su prudencia y a su pulcritud, uno de los pilares m\u00e1s elocuentes del servicio p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deja, en lo cultural, un patrimonio que se hallaba dilapidado. La Biblioteca Popular, lo mismo que el Museo Arqueol\u00f3gico, son muestras de la sensibilidad que lo ha llevado a inyectarle humanismo a los fr\u00edos \u00e1mbitos bancarios. No debe la banca contentarse con producir rendimientos, sino que debe abrir canales para preservar las expresiones culturales. Haciendo cultura se hace pa\u00adtria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si resulta deplorable el retiro del doctor Eduardo Nieto Calder\u00f3n de la presidencia del Banco Popular, justo es que descanse de una labor que, de otro lado, debe resultarle ago\u00adbiante despu\u00e9s de 17 a\u00f1os de luchas, de vigilias y de sinsa\u00adbores, pero sin duda tambi\u00e9n de \u00edntimas complacencias. Las obras grandes suscitan envidias y recelos, aunque tambi\u00e9n mueven ocultos afanes de superaci\u00f3n, no siempre posibles, pero al fin y al cabo productivos para no dejar enmohecer la competen\u00adcia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mejor homenaje para el doctor Eduardo Nieto Calder\u00f3n ser\u00eda el de imitar su obra, que tanto bien le ha hecho al pa\u00eds, y aprender que con fe y tenacidad se estructuran mejores hechos que con vanos alardes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 23-X-1974.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Diecisiete a\u00f1os dedicados de lleno al servicio de una idea ha\u00adblan, por s\u00ed solos, de la impor\u00adtancia del hombre que reci\u00adbi\u00f3 una entidad quebrada f\u00edsica y moralmente y la entrega hoy no solo saneada sino adem\u00e1s convertida en uno de los mayores estamentos sociales del pa\u00eds. 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