{"id":2988,"date":"2011-10-01T15:33:26","date_gmt":"2011-10-01T20:33:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2988"},"modified":"2014-03-15T11:45:19","modified_gmt":"2014-03-15T16:45:19","slug":"euclides","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/01\/euclides\/","title":{"rendered":"Euclides"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy seguro de que al decir Euclides, as\u00ed a secas, ya el lector tiene identificado al personaje. Este buen se\u00f1or a quien un d\u00eda le dio por incursionar en la pol\u00edtica como alcalde de Pereira, su tierra natal, pecado que por fortuna no repiti\u00f3, habr\u00eda de irradiar con el tiem\u00adpo su nombre por todos los \u00e1mbitos del pa\u00eds y por fuera de nuestras fron\u00adteras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible que su progenitor, al bau\u00adtizarlo con los rigores del ascendiente griego, se hubiera forjado la idea de que su v\u00e1stago ser\u00eda una lumbrera de las matem\u00e1ticas, sin adivinar que se le rebelar\u00eda \u2013y alguien que ha seguido de cerca su vida me cuenta que Euclides no ha sido f\u00e1cil para llevarle la corrien\u00adte a nadie\u2013, para convertirse, en cam\u00adbio, en el pensador que siempre ha cul\u00adtivado en su esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desterrado de la pol\u00edtica, sent\u00f3 sus reales en Armenia, y aqu\u00ed se qued\u00f3. Rond\u00f3, como probando suerte, por ac\u00adtividades diversas. Mantuvo por varios a\u00f1os una oficina de seguros, a la que renunci\u00f3 convencido de su escasa vocaci\u00f3n para las cifras. Hoy, en su madu\u00adrez, no cesa en su convencimiento de que el destino iba en contrav\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vincu\u00adlado a campa\u00f1as c\u00edvicas, se comprome\u00adte, a lo largo de varias jornadas, en ac\u00adtos de progreso regional, orientando una vez la naciente oficina de Fenalco, otra como vocero de las inquietudes cafeteras, m\u00e1s adelante como l\u00edder de la creaci\u00f3n de la Universidad del Quind\u00edo, y siempre como hom\u00adbre laborioso que busca el progreso es\u00adpiritual y f\u00edsico de esta regi\u00f3n que se honra teni\u00e9ndolo como a hijo adopti\u00advo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiso ser abogado de oficio, aun\u00adque siempre ha sido hombre de dere\u00adcho. Prefiri\u00f3 que esta disciplina, a la que se me ocurre que lleg\u00f3 por equivo\u00adcaci\u00f3n, fuera la rectora de su vida, y creo comprender que, al abdicar, no sent\u00eda bien aceitado el h\u00edgado, y tam\u00adpoco la mente, para ser un litigante m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una de sus c\u00e9lebres p\u00e1ginas nos habla, con el exquisito humor que es una de sus caracter\u00edsticas sobresa\u00adlientes, de su primer pleito, y me ha quedado la duda de si al escribirla lo hizo con \u00e1nimo nost\u00e1lgico, al encon\u00adtrarse desubicado con un diploma que resplandec\u00eda en su oficina pero que es\u00adtaba desatornillado en sus intimidades, o con esp\u00edritu alegre al liberarse de un oficio que no lo seduc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Euclides Jaramillo Arango cambi\u00f3, en efecto, y con protestas que la litera\u00adtura no tiene c\u00f3mo retribuirle, el usu\u00adfructo de un pergamino por su devo\u00adci\u00f3n a las disciplinas human\u00edsticas. Hi\u00adzo acaso p\u00e9simo negocio, si hemos de refundirle metal al cuento, pero desde que archiv\u00f3 el cart\u00f3n y le dio por aventurar entre cafetales, menos\u00adpreciando de paso tentaciones burocr\u00e1\u00adticas que pretend\u00edan atraparlo, se le fue ensanchando el coraz\u00f3n con el ca\u00adri\u00f1o a la tierra y a los paisajes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este Quind\u00edo maravilloso se ape\u00adg\u00f3 al campo y de \u00e9l extrajo las mejores ense\u00f1anzas, que no las mejores cose\u00adchas, pues antes que agricultor convencido, ha sido un rom\u00e1ntico de la naturaleza. Vio de cerca el filo de la violencia y se encari\u00f1\u00f3 m\u00e1s con el hombre y con los paisajes. Su novela <em>Un campesino sin regreso<\/em> es vivo retrato del pa\u00eds desdibujado por la tiran\u00eda, y en ella hace vibrar el alma campesina herida por el turbi\u00f3n del odio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes hab\u00eda escrito <em>Las memorias de Simoncito,<\/em> con fascinante tono que pinta la vida de la monta\u00f1a con su sabor a alborada, a optimismo, a dul\u00adzura, a vientos traviesos, y tambi\u00e9n a melancol\u00edas. Catador del campo, pone a Simoncito a recorrer montes, hacien\u00addo estallar sentimientos e ideas que, en el trasfondo, son pinceladas biogr\u00e1\u00adficas del autor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No me queda ning\u00fan ejemplar de <em>\u00abSimoncito\u2013 <\/em>se queja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo sab\u00eda por otra boca que en su tiempo los hab\u00eda regalado a manos llenas entre los campesinos, a quienes considera destinatarios de la obra, pues ellos le han inculcado la simpleza de la vida. No se lamenta de la falta de ninguno de sus otros li\u00adbros, solicitados desde dis\u00adtintos sitios del pa\u00eds y del exterior, por universidades y personas estudiosas, y bien claro se nota que es <em>Simoncito<\/em> el hijo preferido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de m\u00ed la osad\u00eda de pretender rese\u00f1ar la obra de es\u00adte maestro de la literatura. El juicio est\u00e1 ya definido por la cr\u00edtica auto\u00adrizada. Y ser\u00e1n m\u00e1s firmes los concep\u00adtos conforme transcurra el tiempo. Ya dijo \u00d3scar Wilde que el escritor so\u00adlo viene a ser valorado con justicia por lo menos 25 a\u00f1os despu\u00e9s de muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He querido ver en Euclides Jaramillo Arango, antes que al alto valor que es de la intelectualidad, al hombre, a la persona llana que conoc\u00ed desde el primer momento. Libre de veleidades y de fantasiosos ribetes, su perso\u00adnalidad atrae al instante. Hombre sen\u00adcillo por naturaleza, naci\u00f3 para las co\u00adsas descomplicadas. Su genio chis\u00adpeante, abierto lo mismo para el gra\u00adcejo que para la iron\u00eda, y siempre listo para la amistad, le quita tras\u00adcendencia a los actos graves. Goza con la simplicidad. Por eso, de su\u00a0 prosa brotan, al vivo, manantiales de profundidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maestro de generaciones, se esconde de la ostentaci\u00f3n y no le presta o\u00eddos a quienes no entienden las alturas del esp\u00edritu. Lo mismo se recrea con la orqu\u00eddea que cultiva con amoroso em\u00adpe\u00f1o, que con la flor silvestre que se despeina en sus rastrojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recorriendo su predio rural, lleno de fragancias y colorido, surgi\u00f3 en mi mente la presencia de <em>Simoncito<\/em>, embelesado en la contemplaci\u00f3n de la naturaleza, sin el cual Euclides Ja\u00adramillo Arango no hubiera podido ha\u00adcer reventar las emociones, la de\u00adlicadeza, el alma jacarandosa de este aut\u00e9ntico paisa que se habr\u00eda ma\u00adlogrado entre los pliegues de un cart\u00f3n de abogado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el derecho perdi\u00f3 un esp\u00edritu pleiteador, la literatura gan\u00f3 una hoja de laurel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 3-V-1975.<br \/>\n<em><strong>El Espectador<\/strong><\/em>, <em><strong>Magaz\u00edn Dominical,<\/strong><\/em> Bogot\u00e1, 14-IX-1975.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Estoy seguro de que al decir Euclides, as\u00ed a secas, ya el lector tiene identificado al personaje. 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