{"id":3181,"date":"2011-10-02T14:03:11","date_gmt":"2011-10-02T19:03:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3181"},"modified":"2014-04-04T11:39:37","modified_gmt":"2014-04-04T16:39:37","slug":"el-final-del-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/el-final-del-siglo\/","title":{"rendered":"El final del siglo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el receso navide\u00f1o irrumpe de nuevo en los claustros estudiantiles la algarab\u00eda de una poblaci\u00f3n que se alista a encarar el porvenir. Es una generaci\u00f3n en masa que camina a otear el horizonte. Pendientes de ella est\u00e1n los ojos del mundo, tratando de adivinar la suerte de d\u00edas imprecisos que se ciernen en el futuro. Esta legi\u00f3n de j\u00f3venes es la inc\u00f3gnita del destino. Y surge, detr\u00e1s de cada una de estas juventudes presurosas, el interrogante que tenemos que for\u00admular a los nuevos tiempos so\u00adbre lo que nos depara el final del siglo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas juventudes modernas, tan liberadas de complejos, tan independientes y enigm\u00e1ticas, se han adue\u00f1ado, quer\u00e1moslo o no, de la \u00e9poca. Y son ellas las que descorren el tel\u00f3n para mostrarnos la nueva etapa que se abre con el comienzo del \u00faltimo cuarto del siglo, trayecto sometido a grandes ajustes y graves crisis, como que durante \u00e9l quedar\u00e1n desunidas dos generaciones antag\u00f3nicas en el estilo y en el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes poco a poco per\u00adtenecemos menos a los nuevos tiempos presenciamos con asombro \u2014que tambi\u00e9n puede ser desencanto\u2014 este choque de generaciones que apenas se encontraron para divorciarse, y tenemos que hacer un alto en el camino para convencernos de que el futuro es cada vez m\u00e1s borroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo veinte ha tenido grandes descubrimientos y avances cient\u00edficos. Ser\u00e1 posiblemente la era m\u00e1s din\u00e1mica y febril de todos los tiempos. Pero tambi\u00e9n la m\u00e1s enrevesada y la menos comprensible. Nada, quiz\u00e1, le quede faltando a la humanidad despu\u00e9s de haber jugado con bombas at\u00f3micas e incursionado por los espacios interplanetarios, de haberse saturado de ciencia y haberse embrutecido con los barbit\u00faricos y con toda clase de vicios. Probado todo, es posible que, cansada y aturdida, porque na\u00adda la llen\u00f3, tome el camino del regreso en busca de los moldes tradicionales que tontamente pretendi\u00f3 reformar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 previsto que el mundo, tras recorrer todos los senderos de la ciencia, de la experimentaci\u00f3n, de la incon\u00adformidad, del absurdo, volver\u00e1 a sus cauces primitivos. El hombre terminar\u00e1 cansado de tanto ensayo y tanta agitaci\u00f3n, y desandar\u00e1 sus aventuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero antes de que esto suce\u00adda, deber\u00e1 agotarse por inercia el trecho de la m\u00e1xima frivoli\u00addad que los soci\u00f3logos tienen calculada para el periodo de veinticinco a\u00f1os que se inicia. No andan equivocados los vi\u00addentes del mundo cuando, desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s, pronosticaron esta era de la superficialidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de este universo tambaleante, acosado por inmensos vac\u00edos morales y ase\u00addiado por la inminencia de guerras y conflictos de todo orden, la clamorosa juventud que regresa a los centros docentes a preparar el futuro, tendr\u00e1 que tomar en breve las riendas del mando y demostrar que es capaz, como lo pregona y como lo reta, de manejar el destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al preguntarle un adulto a un muchacho de la nueva generaci\u00f3n qui\u00e9n era su padre, como una manera muy com\u00fan de referencia, este repuso con enfado que no quer\u00eda que se le relacionara por tal aspecto, pues el signo de la \u00e9poca consist\u00eda en la absoluta indivi\u00addualidad. Es la actitud de la juventud iconoclasta que est\u00e1 rompiendo no ya los mitos y las tradiciones, sino las ligaduras de la sangre. \u00a1Pobre juventud que sin darse cuenta se est\u00e1 destruyendo a s\u00ed mis\u00adma!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El muchacho de nuestros d\u00edas quiere ser libre, irrazona\u00adblemente libre, y es, en efecto, antojadizo de aventuras y de pueriles desdoblamientos. Con\u00adfunde la liber\u00adtad con la holgazaner\u00eda. Pre\u00adtende la autenticidad, una absurda autenticidad, viajando por para\u00edsos artificiales que pronto se derrumban como sus propios sue\u00f1os sicod\u00e9licos. Es rebelde contra la dependen\u00adcia familiar porque desea el mundo abierto y sin limi\u00adtaciones, donde \u00e9l sea el rey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Falso profeta de los tiempos, piensa que con una melena dudosa y unas barbas insurgen\u00adtes \u2014\u00a1y nada m\u00e1s!\u2014 es el depositario de la verdad. Esclavo de las formas exter\u00adnas, cambia de indumentaria y de itinerario cada vez que sea preciso armonizar con la extravagancia, y se lanza a la conquista del universo con la mente est\u00e9ril y el car\u00e1cter endeble.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca el mundo hab\u00eda conocido tal grado de desajuste emocional. Las anomal\u00edas sicol\u00f3gicas son la preocupaci\u00f3n del momento, pero habr\u00e1n de ser la perturbaci\u00f3n dram\u00e1tica del ma\u00f1ana si el hombre no se recoge en s\u00ed mismo y le pone hondura a la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 24-II-1976.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Tras el receso navide\u00f1o irrumpe de nuevo en los claustros estudiantiles la algarab\u00eda de una poblaci\u00f3n que se alista a encarar el porvenir. 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