{"id":3196,"date":"2011-10-02T14:31:48","date_gmt":"2011-10-02T19:31:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3196"},"modified":"2014-04-14T09:37:52","modified_gmt":"2014-04-14T14:37:52","slug":"jugando-a-la-felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/jugando-a-la-felicidad\/","title":{"rendered":"Jugando a la felicidad"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Eugenia es una ni\u00f1a moderna. En lo de \u00abni\u00f1a\u00bb hay un t\u00e9rmino m\u00e1s cari\u00f1oso que real. Le calculo 24 a\u00f1os. No le he preguntado la edad, porque no me interesa, pero de haberlo hecho su\u00adpongo que tampoco me la habr\u00eda confesado, por esa idea muy sutil, y por eso mismo muy femenina, de vivir peleando con el calendario. Yo no en\u00adtiendo por qu\u00e9 la mujer se empe\u00f1a en disgustarse con los a\u00f1os. Es una ma\u00adnera de enga\u00f1arse, de fugarse de la realidad, aunque tambi\u00e9n un arma feme\u00adnina, un truco de la coqueter\u00eda, que deben respetarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La edad, se dice, la marca el coraz\u00f3n y no el almanaque. Puede ser cierto. Lo es en la medida en que el coraz\u00f3n sea sincero. Muchas, y acaso la generalidad de las mujeres \u2014aunque aqu\u00ed tambi\u00e9n podemos involucrar a los varones necios\u2014 se enveje\u00adcen repitiendo que tienen un coraz\u00f3n joven y pretenden disimular las arrugas y las inexorables marchiteces con pueriles disculpas. Abundan los corazones marchitos y envejecidos prematuramente que se obstinan en pregonar mocedades imposibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Eugenia es una ni\u00f1a radiante de juventud. No tiene necesidad de disgustar con su coraz\u00f3n. Y ojal\u00e1, con el correr de los a\u00f1os, no se enrede con cuentas ingenuas y mantenga el mila\u00adgro, que pocos consiguen, de que el rostro y la mente se conserven frescos, por m\u00e1s que las arrugas y las canas des\u00adpisten a los envidiosos. \u00a1La edad des\u00adpierta no pocas envidias!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy Mar\u00eda Eugenia se cas\u00f3. Lo hizo a su manera, llev\u00e1ndole la contraria a muchas personas que deseaban verla coronada de azahares y luciendo complicados atuendos. No se cas\u00f3 por la Iglesia. Pero espera ser feliz. Fue un matrimonio silencioso, casi que secre\u00adto, ante un juez y unos pocos testigos. Es la moda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Eugenia es una mu\u00adchacha de la nueva generaci\u00f3n, que no niega su generaci\u00f3n. Con el rostro ra\u00addiante y el coraz\u00f3n jubiloso, sin azaha\u00adres ni relumbrantes vestimentas, se des\u00adpos\u00f3 en breve ceremonia. El juez hizo a la pareja unas pocas adverten\u00adcias, apenas las de ley, para que los nuevos esposos no re\u00adsulten pidiendo el divorcio al primer obst\u00e1culo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ellos saben lo que hacen. Sus pa\u00addres, sin entrar en problemas, se pres\u00adtaron al matrimonio civil, aunque hu\u00adbieran preferido el cat\u00f3lico. Entien\u00adden la evoluci\u00f3n de los tiem\u00adpos. Y comprenden a la juventud. Los j\u00f3venes de hoy no quieren comprome\u00adterse, no desean muchas li\u00adgaduras. Por eso, creo, Mar\u00eda Eugenia se cas\u00f3 sin estruendo. No hubo repique de campanas ni marchas nupciales. Apenas una mirada de cari\u00f1o a su es\u00adposo y el prop\u00f3sito de una uni\u00f3n in\u00addestructible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es de las primeras parejas que se ca\u00adsan por la nueva ley de matrimonio ci\u00advil. Lo hizo con decisi\u00f3n y sin violen\u00adtar las costumbres sociales. No quiere correr el riesgo de una uni\u00f3n indisolu\u00adble, y sus razones tendr\u00e1. Se plantea, entre tanto, la duda de, si rompiendo tradiciones, buscan estas parejas la li\u00adberaci\u00f3n o la comodidad. Pero por en\u00adcima de cualquier consideraci\u00f3n prefie\u00adro saber que mi amiga se propone ser feliz. Como en el rito cat\u00f3lico, hubo ju\u00adramentos de amor y fidelidad. Y tam\u00adbi\u00e9n, como en \u00e9l, se sabe que los juramen\u00adtos son fr\u00e1giles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los ojos de Mar\u00eda Eugenia hab\u00eda un destello de seguridad. Rompi\u00f3 la tradici\u00f3n familiar, pero lo hizo cons\u00adcientemente. Es una juventud que se lanza en busca de su destino. Nadie le reproch\u00f3 que no se hubiera casado por lo cat\u00f3lico. Todos nos limitamos a de\u00adsearle buena suerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo pongo un deseo m\u00e1s: que no deje envejecer el coraz\u00f3n, por m\u00e1s que con el tiempo se insubordine la vani\u00addad femenina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las mujeres comienza a preocupar\u00adles m\u00e1s la edad cuando dejan de ser ni\u00f1as, y Mar\u00eda Eugenia ya no es una ni\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 1-III-1976.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Mar\u00eda Eugenia es una ni\u00f1a moderna. En lo de \u00abni\u00f1a\u00bb hay un t\u00e9rmino m\u00e1s cari\u00f1oso que real. Le calculo 24 a\u00f1os. 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