{"id":3219,"date":"2011-10-02T15:03:11","date_gmt":"2011-10-02T20:03:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3219"},"modified":"2014-04-13T13:40:23","modified_gmt":"2014-04-13T18:40:23","slug":"el-fantasma-de-hughes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/el-fantasma-de-hughes\/","title":{"rendered":"El fantasma de Hughes"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de cada hombre existe siempre un miste\u00adrio. La vida, lo mismo para el rico que para el pobre, para el genio que para el ser intrascendente, es enigm\u00e1tica, por lo mismo que es impenetrable. Tiene el genio, entre sus virtudes aparentes, la inclinaci\u00f3n a esconderse de los dem\u00e1s y en ocasiones a sepultarse en la soledad, lo que no siempre es muestra de libe\u00adraci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n puede serlo de chifladura o desencanto. Los grandes fil\u00f3sofos han sido hombres solitarios y esclavos de la egolatr\u00eda, que huyen del mundo externo para cultivar la individualidad. Y lo que parece una tendencia enfermiza de desprecio a la gente, se convierte para muchos en el \u00fanico ca\u00admino posible para producir obras maestras, concen\u00adtrados en sus cavilaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin esos rigores y excentricidades la humanidad no tendr\u00eda talentos. No se sabe, en fin, si el genio es un loco o un cuerdo, pero se supone que posee ambos ingredientes. No resulta absurdo pensar que en este mundo de locos, los verdaderos cuerdos son los que poseen la chispa de la excentricidad, con la diferen\u00adcia, tal vez, de que si \u00e9sta se alborota, se desquicia la mente. \u00a1Cu\u00e1ntas lumbreras se habr\u00e1n apagado ante irreparables cortos circuitos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Howard Hughes, el septuagenario hombre de negocios que acaba de morir nadando en medio de una fabulosa fortuna, es una de esas rarezas que obligan a indagar, como si esto fuera f\u00e1cil, por el misterio que se llev\u00f3 a la tumba detr\u00e1s de una vida que en sus \u00faltimos veinte a\u00f1os quiso pasar en el m\u00e1s completo encierro. Dicen los cables que muri\u00f3 \u00abmuy viejo y extenuado\u00bb, como si se estuviera haciendo un descubrimiento. Y agregan, para darle dramatismo a la noticia, que termin\u00f3 pesando 45 kilos. La curio\u00adsidad sobre este hombre rec\u00f3ndito conduce a acen\u00adtuar peque\u00f1eces.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El taladro millonario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su deceso se produjo en las alturas, sin duda co\u00admo \u00e9l lo dese\u00f3, en un vuelo de emergencia entre su asilo de Acapulco y su ciudad natal de Texas, a don\u00adde se dirig\u00eda apremiado por quebrantos de salud. Conoci\u00f3, como parece, todas las satisfacciones de la vida, y con ellas tambi\u00e9n las frustraciones. Arranc\u00f3, a muy corta edad, desde un taller de herramientas petroleras que en poco tiempo convirti\u00f3 en poderosa f\u00e1brica productora de la fama y la ampulosidad del genio financiero que habr\u00eda de multiplicar en d\u00f3lares millonarios todo cuanto tocara. Cre\u00f3 un real imperio econ\u00f3mico y no hubo empresa que se resistiera ante su habilidad creadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su poder de inventiva era asombroso. A los 19 a\u00f1os hered\u00f3 de su padre, por no decir que usurp\u00f3, el taladro que en sus manos le abrir\u00eda el camino de la prosperidad. Un comentarista afortunado dice que este taladro petrolero perforaba la roca como si fuera lodo. Mejor definici\u00f3n no puede encerrarse en tan pocas palabras, ni hay mayor acierto para ubicar el talento de quien se lanzaba a conquistar millones con una mente superdotada. Con el \u00edmpetu de esa voca\u00adci\u00f3n nacida para el negocio amas\u00f3 una de las mayo\u00adres fortunas del mundo. Lo mismo compraba volun\u00adtades que casinos en Las Vegas, fabricaba helic\u00f3pte\u00adros y se adue\u00f1aba de acciones y sociedades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Productor de cine, piloto y playboy, en torno su\u00adyo comenz\u00f3 a tejerse la leyenda que ya nunca habr\u00eda de abandonarlo. Su pasatiempo fueron las artistas de cine. Con algo de intuici\u00f3n podr\u00eda sospecharse que no fue la mujer, por s\u00ed misma, su debilidad. Se dedic\u00f3 a cazar luminarias del cine y, conforme avanzaba en sus devaneos, reforzaba la industria cinema\u00adtogr\u00e1fica para sus conquistas amorosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy resul\u00adtan apenas vestigios de una \u00e9poca ef\u00edmera, posibles desvar\u00edos del hombre due\u00f1o de la fama y del dinero, que no pod\u00eda prescindir del sexo relumbrante dentro de su universo todopoderoso. De sus aventuras de aquella \u00e9poca queda una galer\u00eda de bellos rostros, y nada m\u00e1s, que el paso de los a\u00f1os ha terminado des\u00addibujando. La mayor\u00eda de esas beldades desapare\u00adcieron de la escena de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Una vida tormentosa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alguna noticia fugaz menciona, m\u00e1s entre l\u00edneas que con certeza, alg\u00fan romance serio. No faltar\u00e1 quien invente hoy, con los inevitables toques noveleros, alguna frustraci\u00f3n sentimental para justificar su aislamiento. Toda especulaci\u00f3n es posible, pero como Hughes se march\u00f3 con el hermetismo que na\u00addie logr\u00f3 romper, habr\u00eda que pensar que los bi\u00f3gra\u00adfos afanosos de plata, que no faltar\u00e1n, van a resultar farsantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal el bosquejo de esta rara personalidad que, luego de crear un imperio econ\u00f3mico, de volverse monstruo y mito a la vez, se hizo ermita\u00f1o. Refugia\u00addo en los pisos superiores de elegantes hoteles, pare\u00adc\u00eda una fortaleza. Muy pocos lograron penetrar a sus dominios. Hu\u00eda del mundo y entre sus escr\u00fapulos se habla de su aversi\u00f3n a dar la mano a la gente.\u00a0 Y si lo hac\u00eda, luego se desinfectaba por horror a los micro\u00adbios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Vida tormentosa la de este pobre millonario con miedo a la luz, a los espacios abiertos, a la gente! Sus m\u00e9dicos, si los tuvo, quiz\u00e1s nos descifren si era un neur\u00f3tico, un higienista o un fantasma. Y que no falte el Oscar Wilde contempor\u00e1neo que sea capaz de fabricar inc\u00f3gnitas travesuras para este monstruo de nuestros d\u00edas y ponerle los enredijos y la moraleja que merece su vida novelesca.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Dos ramos de flores<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor iron\u00eda se encuentra en el episodio so\u00adbre la autopsia en el hospital de Houston donde un funcionario exclam\u00f3: \u00abEste no es un cad\u00e1ver ordina\u00adrio. Es el cad\u00e1ver de una corporaci\u00f3n y vale 7.000 millones de d\u00f3lares\u00bb. Pero el representante de la justicia orden\u00f3 la operaci\u00f3n \u00abcomo cualquier otro ca\u00adso\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su \u00faltima aparici\u00f3n en p\u00fablico, en 1972, Hu\u00adghes demostr\u00f3 gran inter\u00e9s por el avance cient\u00edfi\u00adco a favor de la salud de la humanidad. Con genero\u00adsa contribuci\u00f3n financiera queda en pie un instituto m\u00e9dico, y en aquella oportunidad anunci\u00f3 que a su muerte pasar\u00eda la mayor parte de sus bienes a favo\u00adrecer obras de beneficio social. Alg\u00fan sentimiento, tan misterioso como \u00e9l, lo alimentaba en su muralla de silencio. Ahora se busca con impaciencia su testa\u00admento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los desenga\u00f1os en estos casos ser\u00e1n apenas el desenlace que suele rodear a las grandes fortunas. Lo que Hughes tuvo de exc\u00e9ntrico y neur\u00f3tico, es posible que lo haya tenido de genio para convertir\u00adse en benefactor de la humanidad. Si nadie lo en\u00adtendi\u00f3 en vida, quiz\u00e1 lo descifremos despu\u00e9s de muerto. Hay signos, por lo dem\u00e1s, que nos llevan a pensar que a todos nos quedar\u00e1 algo de su herencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo 16 personas estuvieron presentes en el rito religioso. Sobre el ata\u00fad apenas reposaban dos ra\u00admos de flores. La ceremonia dur\u00f3 ocho minutos. El oficiante implor\u00f3 al Se\u00f1or una vivienda de luz y de descanso para el \u00abgran recluso\u00bb que perfor\u00f3 la tierra con un taladro, hasta hacerle brotar millones de d\u00f3la\u00adres, y que sin embargo no tuvo una residencia. Ape\u00adnas escondites.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador<\/em>, <\/strong>Bogot\u00e1, 13-IV-1976. <strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Detr\u00e1s de cada hombre existe siempre un miste\u00adrio. La vida, lo mismo para el rico que para el pobre, para el genio que para el ser intrascendente, es enigm\u00e1tica, por lo mismo que es impenetrable. Tiene el genio, entre sus virtudes aparentes, la inclinaci\u00f3n a esconderse de los dem\u00e1s y en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37],"tags":[95],"class_list":["post-3219","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-prosas-selectas","tag-prosas-selectas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3219","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3219"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3219\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11999,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3219\/revisions\/11999"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3219"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3219"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3219"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}