{"id":3229,"date":"2011-10-02T15:15:49","date_gmt":"2011-10-02T20:15:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3229"},"modified":"2014-03-20T08:01:27","modified_gmt":"2014-03-20T13:01:27","slug":"todo-un-senor-academico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/todo-un-senor-academico\/","title":{"rendered":"Todo un se\u00f1or acad\u00e9mico"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Otto Morales Ben\u00edtez, por encima de cualquier contem\u00adplaci\u00f3n, hay que considerarlo como\u00a0 formidable exponente humano. En escasas personas, como en \u00e9l, se conjugan tantas virtudes enaltecedoras de la raza y son pocos, adem\u00e1s, los hombres que han dedicado m\u00e1s esfuerzos y cari\u00f1o para forjar su vocaci\u00f3n intelectual. Nace su af\u00e1n por el cultivo de la inteligencia desde los primeros a\u00f1os de su ni\u00f1ez, cuando des\u00adcubre en los r\u00fasticos es\u00adcenarios de un colegio de pro\u00advincia el aleteo de los dioses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Riosucio, pueblo incrus\u00adtado en la altivez de la monta\u00f1a y movido apenas, de a\u00f1o en a\u00f1o, por la aparici\u00f3n del dia\u00adblo carnavalesco, es el marco sereno que comienza a darle dimensi\u00f3n a su alma so\u00f1adora. Entre privaciones y parcos pasatiempos, ajeno al bullicio perturbador de la ciudad, corren sus primeros a\u00f1os bajo la calma de un panorama fresco y el solaz de lecturas y hallazgos \u00a0cada vez m\u00e1s apasionantes que van taladr\u00e1n\u00addole la mente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando paso por Riosucio y encuentro en los recodos del camino los manantiales silenciosos que se esconden a la vista, se me antoja que la aldea de anta\u00f1o, hecha ya moza a golpes de progreso, pretende retener, para no dejarse des\u00addibujar, los mismos contornos que pinta Otto en sus libros. Ciudad esquiva y amorosa al propio tiempo, como las v\u00edrgenes huidizas, a\u00e9rea y accesible, sigue siendo la ni\u00f1a mimada, la peque\u00f1a colegiala de trenzas campesinas y alas vaporosas sobre el vac\u00edo, que encendi\u00f3 el primer amor en el alma de su eterno enamorado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otto Morales Ben\u00edtez no ha dejado de ser el novio inm\u00f3vil de su terru\u00f1o, rabioso de su devoci\u00f3n al predio que le sembr\u00f3 en las entra\u00f1as sabor a tierra y nostalgia de paisajes, de cantos y es\u00adperanzas. Si alguna explicaci\u00f3n hay que darle a esta vigorosa personalidad es su identidad con su ancestro provinciano. La vida, para quien sabe vivirla, es el reencuentro con los primeros pasos, la permanente comuni\u00f3n con la infancia y el inquebrantable empe\u00f1o de no dejarse despojar de los recuerdos adolescen\u00adtes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Riosucio y Otto son la pareja inseparable que se necesita y se complementa. Si aquella le dio calor, este le dio lustre. Si Riosucio lo meci\u00f3, \u00e9l afil\u00f3 la inteligencia para la ins\u00adpiraci\u00f3n. \u00abNo hay m\u00e1s patria que la que busca el alma\u00bb, escribi\u00f3 Gogol. Otto no necesit\u00f3 buscarla. Su alma fue permea\u00adble al primer soplo, y as\u00ed se qued\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dif\u00edcil hablar de Otto Morales Ben\u00edtez cuando ya todo tema parece agotado. Quiz\u00e1, por eso, cuando la Academia Colombiana de Historia lo exalta como miembro de n\u00famero para llenar la silla vacante del expresidente Eduardo Santos, que no al\u00adcanz\u00f3 a ocupar don Agust\u00edn Nieto Caballero, prefiera yo, antes que repetir elogios que sobran, acordarme de su patria chica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy los peri\u00f3dicos ocupan sus p\u00e1ginas en ponderaci\u00f3n de la brillante trayectoria del humanista que asciende otro pelda\u00f1o en su itinerario es\u00adpiritual. Fijar en esta p\u00e1gina el nombre de Riosucio es la sutil manera de rendir este homenaje. Bien s\u00e9 que Otto, esquivo a galanteos y grato con la vida, no cambiar\u00eda, de serle dado, la banca de su colegio por la silla del acad\u00e9mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la patria se lo exige y se lo impone, y Otto, que acepta los honores con humildad, quiz\u00e1 solo lamente en este momento de gloria que el Diablo del Carnaval, de quien hered\u00f3 la carcajada incontenible, haya dejado de ser tan estruendoso y euf\u00f3rico para hacerlo tambi\u00e9n acad\u00e9mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 21-IV-1976.<br \/>\n<em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 26-IV-1976.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar A Otto Morales Ben\u00edtez, por encima de cualquier contem\u00adplaci\u00f3n, hay que considerarlo como\u00a0 formidable exponente humano. 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