{"id":3243,"date":"2011-10-02T15:34:27","date_gmt":"2011-10-02T20:34:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3243"},"modified":"2014-04-11T12:32:28","modified_gmt":"2014-04-11T17:32:28","slug":"el-otonielismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/el-otonielismo\/","title":{"rendered":"El otonielismo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYo y T\u00fa\u00bb, el estupendo programa de televisi\u00f3n que dirige Alicia del Carpio, tiene el acierto de saber interpretar la vida colombiana, al d\u00eda, como va ocurriendo. Son pocos los verdaderos programas de humor que nos quedan. Cuando se exagera en la comicidad se cae en el rid\u00edculo. Gran di\u00adferencia existe entre el apunte chispeante y el cuento obsceno. El ingenio bogotano, sobre todo, que es tan espont\u00e1neo, se distorsiona cuando no encuen\u00adtra int\u00e9rpretes tan agudos como estos que conforman la escuela de do\u00f1a Alicita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La s\u00e1tira, g\u00e9nero que tuvo su m\u00e1xima expresi\u00f3n en el siglo de oro de la literatura espa\u00f1ola, fue manejada magistralmente por los cr\u00edticos de la \u00e9poca que nos dejaron p\u00e1ginas de gran realismo sobre las costumbres de aquel mundo de granujas, hampones y vagos que levan\u00adtaron polvo en los anchos caminos del vicio y las bufona\u00addas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espa\u00f1a, sin las carica\u00adturas de un Lazarillo, de una Celestina, de un Fray Gerundio, se nos habr\u00eda borra\u00addo en una de sus pintores\u00adcas fisonom\u00edas. \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda hecho el mundo, m\u00e1s tarde, sin el Quijote redentor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se extra\u00f1an hoy los genios que en otras \u00e9pocas retrataron el alma de los pueblos. El costumbrismo, ca\u00eddo de capa en nuestros d\u00edas, no solo tiene pocos cultores, sino pocos int\u00e9rpretes. La vena humor\u00edstica viene en decadencia desde que a la vida se le ha dado un tono dram\u00e1tico. Re\u00edr, en este siglo cargado de elementos explosivos, es un don devaluado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYo y T\u00fa\u00bb ha logrado tra\u00adducir, a lo largo de veinte a\u00f1os de perseverancia en el arte de la comicidad, los sentimientos del pueblo colombiano. Sus protagonistas, que un d\u00eda personifican la vida casera con su fondo de penurias y estrechas fruiciones, y que otro pintan al personaje de actualidad recorriendo el pa\u00eds en v\u00edsperas electorales, se mueven entre las bambalinas de la cr\u00edtica social y la fina iron\u00eda para representar la tragicomedia que es siempre la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otto Greiffenstein salt\u00f3 de animador a c\u00f3mico de la televisi\u00f3n en una serie que se mantiene en el favor del p\u00fablico gracias a su autenticidad. Se convirti\u00f3, de pronto, al descubrir su vena humor\u00edstica, en el inquieto Otoniel Jaramillo, personaje muy nuestro no solo por lo Jaramillo, sino tambi\u00e9n por lo Otoniel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el cl\u00e1sico lagarto de la pol\u00edtica, manzanillo consumado, que arma su oficina de influencias en persecuci\u00f3n de prebendas y de nombrad\u00edas. Eterno candidato a embajadas y ministerios, no pierde ocasi\u00f3n para asistir a cuanto coctel se organiza, y si no lo invitan, se cuela. Anda torcido, con todo, nuestro Otoniel Jaramillo, que, ya en v\u00edsperas de lograr la embajada, se apunt\u00f3 mal al filo del bol\u00edgrafo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no desfallece, y postula su nombre para la contienda electoral. Con \u00edmpetu se arroja a la plaza p\u00fablica, monta su tolda aparte, fustiga a las oligarqu\u00edas, predica d\u00edas de bonanza bajo sus banderas, se va lanza en ristre contra la vida cara, la inflaci\u00f3n, el desempleo, y como todo pol\u00edtico que se precie forma sus comandos del otonielismo en pueblos y veredas. Infatigable en la lucha, no le da tregua a su empe\u00f1o proselitista y hace fulgurar su imagen en pancar\u00adtas y proclamas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a la hora de las definiciones sus listas quedan derrotadas en el alto panorama de la naci\u00f3n y apenas alcanza, en la oscura provincia, dos o tres conce\u00adjales. Alega maniobras fraudulentas, monstruosas pa\u00adtra\u00f1as. Y el otonielismo, una instituci\u00f3n m\u00e1s, con todo y verse frustrado, se repone pronto de los descalabros. Vislumbra nuevos horizontes, y aun con la cabeza magullada y el \u00e1nimo maltrecho anuncia a su fiel reducto de San Gil que se apresta a celebrar la derrota, gesto que no se da en todos los pol\u00edticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otoniel Jaramillo, por quien muchos votaron en la realidad, en broma o en serio, es todo un pol\u00edtico. M\u00e1s risue\u00f1o que el com\u00fan de ellos, que no han logrado resta\u00f1ar las heridas. Es el candidato que, sin demasiados c\u00e1lculos, y siempre optimista, no se in\u00adtimida ante el fracaso y postula desde ahora su nombre a la campa\u00f1a presidencial. Y como de derrota en derrota espera llegar al triunfo final, que no se desentiendan sus contendores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otonielismo es la nueva corriente que se abre paso con su inmenso p\u00fablico que se mantiene firme a lo ancho y largo del pa\u00eds. Tiene carisma. Es calculador de su propia imagen. Sabe que el humor es arma peligrosa que solo pocos pol\u00edticos, como \u00e9l, saben mane\u00adjar con destreza para mantener conquistadas las masas. \u00a1Que viva el otonielismo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 25-V-1976.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar \u00abYo y T\u00fa\u00bb, el estupendo programa de televisi\u00f3n que dirige Alicia del Carpio, tiene el acierto de saber interpretar la vida colombiana, al d\u00eda, como va ocurriendo. Son pocos los verdaderos programas de humor que nos quedan. Cuando se exagera en la comicidad se cae en el rid\u00edculo. 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