{"id":3273,"date":"2011-10-02T16:32:42","date_gmt":"2011-10-02T21:32:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3273"},"modified":"2014-04-07T10:35:07","modified_gmt":"2014-04-07T15:35:07","slug":"salvemos-el-parlamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/salvemos-el-parlamento\/","title":{"rendered":"Salvemos el Parlamento"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se vuelve tema obligado del d\u00eda el desprestigio de las corporaciones p\u00fablicas. \u00a0De nuevo se rebulle, y esta vez con mayor ah\u00ednco, la pol\u00e9mica sobre los auxilios parlamentarios, tema candente que muchos tratan de eludir y que es preciso debatir hasta sus \u00faltimas consecuencias, si se desea no dejar prospe\u00adrar el ambiente adverso que se cierne sobre los padres de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien es cierto que la conducta de unos pocos no debe empa\u00f1ar la seriedad \u00a0de la corporaci\u00f3n, no es menos urgente que se despejen las sombras que merodean ahora por estos recintos, para desenmascarar, sin titubeos ni proteccionismos, a los culpables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta campa\u00f1a por la depuraci\u00f3n de las costumbres debe comenzarse por pedir cuentas a quienes recibieron los m\u00e1s altos honores de la Rep\u00fablica. Es el honor de estos el que se encuentra en duda. Cuando se sabe que unas partidas del presupuesto cogieron las de Villadiego y no se le explica a la opini\u00f3n p\u00fablica, con ar\u00adgumentos claros, el porqu\u00e9 de ciertas situaciones sospechosas, el pa\u00eds tiene derecho a escandalizarse. Aunque, si se miran las cosas de manera diferente, tal parece que el pa\u00eds, que en ocasiones se adormece entre tanto atropello de mayor o menor importancia, pierde su capacidad para protestar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos lamentamos a ma\u00f1ana y tarde del sartal de indelicadezas, atropellos e atrocidades que suceden a lo largo y ancho del pa\u00eds. \u00bfPero sabemos reaccionar? Cuando no es el auxilio que se dilapida en afanes politiqueros y que no cumple fin distinto al de malversar fondos p\u00fablicos, es el contrabando flagrante que detiene la autoridad y que parece minimizarse ante la lentitud de mecanismos que pongan freno a tanto desafuero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos se ven salpic\u00adadas a diario con la noticia del buque cargado de coca\u00edna, del peculado repetido en tres lugares distintos, del tr\u00e1fico de influencias que campea en los despachos p\u00fablicos, del soborno descarado, de la eva\u00adsi\u00f3n fiscal, del abuso de autoridad y de ese sinn\u00famero, en fin, de triqui\u00f1uelas que propician tan desas\u00adtroso clima de malestar social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los procedimientos punitivos re\u00adsultan lentos, torpes, ineficaces. La justicia, con sus normas obsoletas, con sus pasos tard\u00edos, con su asfi\u00adxiante formulismo, es una de las cuerdas flojas. Se requiere, ante to\u00addo, que el rigor de la ley castigue a tiempo y ejemplarmente a los culpables. Es general el clamor por que los delitos sean reprimidos con mano fuerte. Se ex\u00adtra\u00f1a una justicia ciega, en el sen\u00adtido estricto del aforismo, que no distinga entre el oscuro empleado que comercia en el rinc\u00f3n de su es\u00adcritorio, y el flamante padre de la patria que despilfarra, a diestra y si\u00adniestra, partidas fabulosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La opi\u00adni\u00f3n p\u00fablica se echa cruces cuando sabe que unos jerarcas de la Iglesia resultan involucrados en actividades dudosas, y luego se resigna al ex\u00adpediente del tiempo y los largos silencios, que crea escepticismo y trastorna la fe. Conforme no es l\u00edci\u00adto juzgar a priori, tampoco es justo permitir la murmuraci\u00f3n con rece\u00adsos inconvenientes. Nada tan desea\u00adble como la claridad, para que las dudas queden resueltas con oportu\u00adnidad y sin equ\u00edvocos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera necesidad p\u00fablica es la de salvar el honor de los cuerpos colegiados. Todo lo dem\u00e1s vendr\u00e1 por a\u00f1adidura. Tales entidades es\u00adt\u00e1n demeritadas y deben cambiar de imagen. Es incuestionable que las actuaciones en falso de algunos de sus delegatarios, si no comprometen la dignidad de muy prestantes colegas suyos, menoscaban, inevita\u00adblemente, el lustre del conglo\u00admerado como tal. Se necesita que estos recintos de la democracia pre\u00adserven su tradici\u00f3n de honestidad, de eficiencia, de sitios casi que dij\u00e9rase invulnerables a los bajos ins\u00adtintos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y que si hay culpables, sean arrojados, como en el Evangelio, a las tinieblas exteriores, para escarmiento p\u00fablico y para honra del mismo Parlamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 7-IX-1976.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Se vuelve tema obligado del d\u00eda el desprestigio de las corporaciones p\u00fablicas. \u00a0De nuevo se rebulle, y esta vez con mayor ah\u00ednco, la pol\u00e9mica sobre los auxilios parlamentarios, tema candente que muchos tratan de eludir y que es preciso debatir hasta sus \u00faltimas consecuencias, si se desea no dejar prospe\u00adrar el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[35],"tags":[91],"class_list":["post-3273","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-panorama-nacional","tag-panorama-nacional"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3273","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3273"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3273\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11602,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3273\/revisions\/11602"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3273"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3273"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3273"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}