{"id":3320,"date":"2011-10-02T20:48:52","date_gmt":"2011-10-03T01:48:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3320"},"modified":"2014-05-06T10:30:03","modified_gmt":"2014-05-06T15:30:03","slug":"la-aldea-de-carter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/la-aldea-de-carter\/","title":{"rendered":"La aldea de Carter"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">684 habitantes tiene Plains, pueblito de los Estados Unidos que se hallaba muy lejos de convertirse en centro del in\u00adter\u00e9s mundial. La apacible al\u00addea viv\u00eda ajena al bullicio mun\u00addano y no conoc\u00eda movimiento distinto al del paso de los ca\u00admiones cargados de man\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una envidiable paz buc\u00f3lica que se albergaba en pocas cuadras, sin complicaciones de veloces veh\u00edculos ni de ruidos ensordecedores. Todo all\u00ed res\u00adpiraba tranquilidad. El sitio ig\u00adnoraba la angustia de las gran\u00addes ciudades y no sab\u00eda de in\u00advasiones de turistas y menos de incomodidades y sofocos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero de un momento a otro cambi\u00f3 el rumbo de Plains, el so\u00f1oliento pueblito sepultado en el olvido. Sus 684 habitantes amanecieron sobresaltados cuando el laborioso granjero, a quien saludaban en forma sim\u00adple, era designado Presidente de los Estados Unidos. Los caprichos de la vida convert\u00edan s\u00fabitamente en figura mundial al afable agricultor de man\u00ed, cuyos camiones alteraban el sosiego de la aldea pero estaban muy lejos, seg\u00fan se cre\u00eda, de hacerse sentir ante la faz del mundo. Ahora todos saben que m\u00edster Carter no solo era un tranquilo personaje del agro sino que su patria chica, cuyos habitantes se pueden contar en fila, se llama Plains.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vecinos no salen de su asombro. Se encuentran, de pronto, frente a una desconcer\u00adtante realidad. M\u00edster Carter, que hab\u00eda dejado de tropezarse con ellos con la misma frecuen\u00adcia de 22 meses atr\u00e1s, cuando emprendi\u00f3 su campa\u00f1a por carreteras y campos, les pro\u00adporciona una brusca sorpresa al pasar de su oficio de granjero a Presidente del pa\u00eds m\u00e1s po\u00adderoso de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pueblito se transforma del desviado accidente geo\u00adgr\u00e1fico que muy pocos sab\u00edan deletrear, al se\u00f1or pueblo que se abre al futuro. Por todas partes aparecen turistas presu\u00adrosos que desean escarbar en el fondo de la tierra para cogerle el sabor al rinc\u00f3n min\u00fasculo que ha sido capaz de dar un Presidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las calles resultan incapaces para recibir las caravanas de curiosos que todo lo palpan, todo lo escrutan, todo lo deforman. Se piensa en ins\u00adtalar un sem\u00e1foro y el alcalde est\u00e1 en calzas prietas para rem\u00adplazar al vigilante nocturno por cuatro polic\u00edas permanentes. La comunidad, acostumbrada a mirar la vida con modorra, se espanta ante las carreras de veh\u00edculos que crean embotellamientos y sacuden el polvo de los caminos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pueblito de Plains est\u00e1 ner\u00advioso con su nueva categor\u00eda. Los vecinos, gentes sencillas, se ofuscan ante los interrogatorios y las melosas atenciones de los forasteros. Antes todo era ar\u00admon\u00eda, orden, mansedumbre. Ahora los transe\u00fantes viven al\u00adborotados, congestionan las v\u00edas, estorban y dejan tirados los desperdicios de la comida que traen en cajas viajeras. La situaci\u00f3n comienza a ser deses\u00adperante. Ya no se puede dis\u00adfrutar del silencio. Los atardeceres no son lo mismo de apacibles que antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Plains contin\u00faa teniendo 684 habitantes. Ma\u00f1ana tendr\u00e1 10 mil, luego 100 mil. Despu\u00e9s, acaso, ser\u00e1 metr\u00f3poli millo\u00adnaria. El sem\u00e1foro que se proyecta ser\u00e1 seguido de una complicada red para frenar el \u00edmpetu de una ciudad enredada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vigilante nocturno no se imagina que ser\u00e1 sustituido por escuadrones de polic\u00edas y agen\u00adtes secretos que, aun as\u00ed, ser\u00e1n insuficientes para refrenar los vicios de la nueva sociedad desa\u00adforada. A la ciudad del futuro, la que se montar\u00e1 sobre las ruinas de esta humilde Plains, la acosar\u00e1n la angustia, el infar\u00adto, la locura&#8230; El polvo de sus calles ser\u00e1 el demonio de la civilizaci\u00f3n, ese que fabrica moles de concreto, gigantes ur\u00adban\u00edsticos, puentes a\u00e9reos, pero que apabulla, lastima, em\u00adbrutece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Plains ha roto el cord\u00f3n um\u00adbilical de aldea pac\u00edfica. Se merece un miserere. Se vuelve mayor de edad por un absurdo golpe de suerte. Dejar\u00e1, para siempre, de ser el lugar amable que caminaba con inocencia en\u00adtre atardeceres placenteros, al paso de los camiones cargados de man\u00ed. Hay algo que se rompe, que se desvertebra en estos arranques sin raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los humildes vecinos pagan as\u00ed el precio de la fama. Y hacen bien en pensar que han ganado un Presidente y perdido un pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Satan\u00e1s, <\/strong><\/em>Armenia, 13-XI-1976.<br \/>\n<em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 25-XI-1976.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar 684 habitantes tiene Plains, pueblito de los Estados Unidos que se hallaba muy lejos de convertirse en centro del in\u00adter\u00e9s mundial. La apacible al\u00addea viv\u00eda ajena al bullicio mun\u00addano y no conoc\u00eda movimiento distinto al del paso de los ca\u00admiones cargados de man\u00ed. 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