{"id":3426,"date":"2011-10-02T23:20:19","date_gmt":"2011-10-03T04:20:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3426"},"modified":"2014-04-30T16:18:52","modified_gmt":"2014-04-30T21:18:52","slug":"credito-prendario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/credito-prendario\/","title":{"rendered":"Cr\u00e9dito prendario"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El negocio de las prender\u00edas se ha multiplicado en el pa\u00eds, estimulado por las ne\u00adcesidades del pueblo. Sobre todo en los centros urbanos, donde la vida se despersonaliza con rasgos dram\u00e1ticos, los apuros son m\u00e1s apabullantes. Cuando el hombre se ve sitiado, busca salidas desesperadas para subsistir. Cuando el es\u00adt\u00f3mago no da espera, ni el colegio accede a nuevos plazos, ni el arrendador entiende la es\u00adtrechez del cliente, ni el ten\u00addero puede ser paternal,\u00a0 es el momento del gran desam\u00adparo y la tremenda soledad, donde se cierran todas las puertas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos trances angustiosos surgir\u00e1 siempre la presencia del agiotista que medra en busca de la presa acorralada para terminar de liquidarla. Las condiciones que se imponen, siempre onerosas y siempre b\u00e1rbaras, no son para discutirlas cuando a la v\u00edctima le falta la respiraci\u00f3n. El papel que se firma de af\u00e1n, sin leerse siquiera, se convertir\u00e1 en testimonio que m\u00e1s tarde se voltea contra el propio due\u00f1o, quien adem\u00e1s de pagar una tasa alt\u00edsima de inter\u00e9s, pierde la propiedad del art\u00edculo, pues en la cl\u00e1usula que la zozobra no le dej\u00f3 leer, y que el agiotista no le hubiera permitido discutir, figura agazapada la condici\u00f3n de la retroventa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, por la menor mora puede el prestamista disponer del objeto, y as\u00ed lo hace sin reparos. No se entiende por qu\u00e9 las prender\u00edas, la m\u00e1s leonina de todas las actividades que se dicen comerciales, no son objeto de implacable campa\u00f1a oficial y c\u00edvica para no permitir que se exploten en forma tan aberrante las necesidades p\u00fablicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que persona que pague el 5 por ciento de inter\u00e9s mensual va hacia la quiebra segura. \u00bfY qu\u00e9 puede decirse cuando el inter\u00e9s en las prender\u00edas es del 10 por ciento y superior? En Bogot\u00e1, lo mismo que en Barranquilla, Cali o Ar\u00admenia, abundan las prender\u00edas porque de negocio il\u00edcito, que lo son en el trasfondo que no se dejan investigar, pasan a cu\u00adbrirse de formalidades para aparecer como actividad que no infringe ninguna norma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para contrarrestar este comercio voraz que vive a ex\u00adpensas de los apuros econ\u00f3\u00admicos, el Banco Popular tiene establecida su secci\u00f3n prendaria. Servicio de emi\u00adnente sentido social que lamen\u00adtablemente no se utiliza con la desenvoltura que desea la ins\u00adtituci\u00f3n. Ha querido el Banco hacer humano este servicio que no tiene nada de vergonzante y convertirlo en al\u00adgo natural. Se trata de una secci\u00f3n que pone a disposici\u00f3n de la gente el cr\u00e9dito f\u00e1cil a costo m\u00ednimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las grandes ciu\u00addades del mundo existen los montep\u00edos, entidades de gran utilidad p\u00fablica que, como su nombre lo sugiere, est\u00e1n creadas para servirle a la humanidad en los momentos calamitosos, no para expri\u00admirla. Entre nosotros,\u00a0 la in\u00adclemencia de las prender\u00edas in\u00adfunde en el \u00e1nimo recelo y so\u00adnrojo, como si se tratara de una actitud secreta o prohibida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Banco Popular efect\u00faa cr\u00e9ditos instant\u00e1neos sobre joyas, electrodom\u00e9sticos y una gama extensa de art\u00edculos. Con aval\u00faos justos, la operaci\u00f3n se realiza con un margen razonable de cobertura y el ob\u00adjeto dejado en prenda se considera una garant\u00eda normal, a diferencia de las prender\u00edas, que terminan apoder\u00e1ndose de \u00e9l. Es una garant\u00eda similar a la fir\u00adma de un codeudor o a la cons\u00adtituci\u00f3n de una hipoteca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El usuario del cr\u00e9dito prendario dispone de un a\u00f1o de plazo para amortizar la deuda en cuotas c\u00f3modas, o sea, las mismas condiciones que rigen para los cr\u00e9ditos ordinarios. Solo en caso extremo, cuando la per\u00adsona se desentiende del compromiso, el ar\u00adt\u00edculo se saca a remate, y aun en esta circunstancia no est\u00e1 desamparada, pues el sobrante se le en\u00adtrega en su totalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Falta una campa\u00f1a nacional para acorralar a las prende\u00adr\u00edas, conforme estas tratan de hacerlo, y de hecho lo hacen con la per\u00adsona necesitada. Ojal\u00e1 se entienda que el cr\u00e9dito del Banco Popular es una de las medidas sanas ideadas para combatir la lacra p\u00fablica del agio. No solo los de abajo tienen problemas econ\u00f3micos, sino tambi\u00e9n los de arriba. Pero son las clases humildes las m\u00e1s desprotegidas y explotadas en estos afanes extremos, y las que por lo tanto m\u00e1s ayuda necesitan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 27-IV-1977.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El negocio de las prender\u00edas se ha multiplicado en el pa\u00eds, estimulado por las ne\u00adcesidades del pueblo. Sobre todo en los centros urbanos, donde la vida se despersonaliza con rasgos dram\u00e1ticos, los apuros son m\u00e1s apabullantes. Cuando el hombre se ve sitiado, busca salidas desesperadas para subsistir. 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