{"id":353,"date":"2009-09-26T22:00:31","date_gmt":"2009-09-26T22:00:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=353"},"modified":"2014-05-16T15:00:54","modified_gmt":"2014-05-16T20:00:54","slug":"laura-victoria-sensual-y-mistica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/09\/26\/laura-victoria-sensual-y-mistica\/","title":{"rendered":"Laura Victoria, sensual y m\u00edstica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-344\" title=\"L_sensual_m\u00edstica\" alt=\"L_sensual_m\u00edstica\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/L_sensual_m\u00edstica-150x150.jpg\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>En la historia de la literatura nacional son muchos los poetas que han recibido grandes muestras de simpat\u00eda del p\u00fablico, pero ninguno en la forma ardorosa y persistente que se dispensaron a la cantora del amor er\u00f3tico. A ella hay que abonarle el hecho de ser la exponente m\u00e1s brillante de este g\u00e9nero en Colombia y reconocerle la forma valiente y desenfadada como supo expresar su sentimiento y despertar el \u00e1nimo apagado de la feminidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><strong><span>Pr\u00f3logo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><em><strong>A MODO DE PROEMIO<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde hace muchos a\u00f1os, los devotos de las letras nacionales ech\u00e1bamos de menos un estudio biogr\u00e1fico sobre Laura Victoria, la emotiva y corajuda poetisa boyacense, figura representativa de la literatura colombiana. Hoy, por fortuna, ha venido a satisfacer plenamente nuestro anhelo la obra <em>Laura Victoria, sensual y m\u00edstica<\/em>, cuyo autor es el notable novelista y bi\u00f3grafo Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el caso, bastante raro y excepcional, de un escritor dedicado con suma paciencia y con abnegaci\u00f3n suprema a estudiar con el mayor cuidado y minuciosidad la vida y la obra de otros autores, d\u00e1ndolas luego a conocer profusamente de los dem\u00e1s, aun a costa del adelanto de la propia obra y del sacrificio de buena parte de su vida y de su tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta forma el escritor ha actuado con el gran poeta colombiano Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, en <em>Biograf\u00eda de una angustia<\/em> (publicaciones del Instituto Caro y Cuervo), y ahora con Laura Victoria, oriunda, como el autor, de la pintoresca ciudad boyacense de Soat\u00e1, Se\u00f1ora de los silencios, como P\u00e1ez Escobar la apellida felizmente en sus p\u00e1ginas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra poetisa ha vivido gran parte de su vida en M\u00e9xico, el hospitalario pa\u00eds, verdadera tierra de promisi\u00f3n, que tan generosa y afectuosamente ha acogido a nuestras gentes de letras, como Porfirio Barba Jacob, Leopoldo de la Rosa, Octavio Am\u00f3rtegui, Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, \u00c1lvaro Mutis, Fernando Vallejo y nuestro premio n\u00f3bel Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Victoria tiene el inmenso m\u00e9rito de haber descubierto en Colombia y en s\u00ed misma la belleza del cuerpo femenino. De haberlo celebrado luego hermosa y f\u00e9rvidamente, en la plenitud de sus m\u00f3rbidas curvas y de sus aterciopeladas hondonadas. Y de haber ayudado definitivamente tambi\u00e9n a la independencia de alma de la mujer colombiana, prepar\u00e1ndola para la conquista completa de todos sus derechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed. Laura Victoria fue la precursora de una poes\u00eda liberada de at\u00e1vicos prejuicios religiosos y sociales; evadida por primera vez de una asfixiante tradici\u00f3n, que con pesados ropajes de convencionalismo estuvo hasta aquel momento ahogando la voz l\u00edrica de la mujer colombiana. Ella supo, con un gran valor civil, romper las ataduras de toda una tradici\u00f3n hip\u00f3crita y pacata, logrando conmovernos y entusiasmarnos con sus cantos, henchidos como nunca de una virginal m\u00fasica sensual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alma de la mujer colombiana, que permanec\u00eda como un cr\u00e1ter sellado, se convirti\u00f3, gracias a Laura Victoria, en un volc\u00e1n l\u00edrico en plena combusti\u00f3n. Y con igual intensidad e inspiraci\u00f3n ha cantado al amor humano y al amor divino (tema \u00e9ste exclusivo de sus \u00faltimas obras), como a los r\u00edos, las monta\u00f1as, los valles, el \u00e1rbol, el mar y los crep\u00fasculos arrebolados de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La agitada y novelesca vida de Laura Victoria, signada no solamente por el numen, sino por la maternidad y la felina y celosa defensa de los hijos, am\u00e9n de la permanente compa\u00f1\u00eda de crueles vicisitudes y de congojas casi cruentas, ha sido, como pocas, rica en acaeceres sociales y pol\u00edticos de la m\u00e1s diversa \u00edndole; en dolorosos conflictos conyugales, en palmas y apote\u00f3sicos triunfos po\u00e9ticos, en \u00e9xitos literarios y editoriales de significaci\u00f3n continental, que la hermanan con las m\u00e1s altas voces l\u00edricas de Indoam\u00e9rica, como Gabriela Mistral, Juana de Am\u00e9rica, Delmira Agustini y Alfonsina Storni.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus libros fueron acogidos con verdadera avidez por sus contempor\u00e1neos; y su obra, en general, elogiada por los pont\u00edfices de la cr\u00edtica literaria, as\u00ed como por los hombres y mujeres m\u00e1s prestigiosos de toda nuestra Am\u00e9rica; entre otros, por Antonio G\u00f3mez Restrepo, Octavio M\u00e9ndez Pereira, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, Rafael Maya, Enrique G\u00f3mez Mart\u00ednez, Guillermo Valencia y Juana de Ibarbourou.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como nuestro coterr\u00e1neo Julio Fl\u00f3rez, Laura Victoria fue tambi\u00e9n una excelente declamadora; y, por ende, supo decir sus versos con una inefable voz cadenciosa, que pose\u00eda un completo registro de fascinantes tonos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los avatares sufridos en el coraz\u00f3n y la existencia conmocionada de esta noble poetisa han sido narrados v\u00edvidamente en la presente biograf\u00eda, gracias a la conocida penetraci\u00f3n psicol\u00f3gica y a la sutileza y donosura del lenguaje de Gustavo P\u00e1ez Escobar, quien mediante un estilo llano y directo, que tiene a la vez la agilidad y desenvoltura del periodista y la severidad informativa del historiador, logra trazarnos el retrato del alma de esta singular mujer y poetisa boyacense y, por consiguiente, colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Victoria, como pocas de su g\u00e9nero, ha vivido, luchado y padecido un abrupto itinerario que se inicia en la remota infancia, transcurrida sosegadamente en la id\u00edlica y ge\u00f3rgica poblaci\u00f3n de Soat\u00e1, hasta, finalmente, reposar en el regazo maternal de Ciudad de M\u00e9xico, no sin antes \u2013como buena viajera impenitente, y esp\u00edritu insaciable de paisajes, ambientes y sabidur\u00eda\u2013 haber visitado y residido en las anta\u00f1onas ciudades europeas, somnolientas de siglos y de glorias, como Madrid, Venecia, Florencia, Roma y Par\u00eds; en las alucinantes urbes del remoto Oriente; y en otras, de ascendencia b\u00edblica, Nazaret y Jerusal\u00e9n, que tanto color y sabor m\u00edstico han aportado a sus \u00faltimas obras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Victoria est\u00e1 pr\u00f3xima a cumplir 100 a\u00f1os de su existencia. Providencial longevidad la suya, que ninguna otra poetisa, en nuestro medio, ha conseguido envanecerse de tenerla; y tal fen\u00f3meno es, adem\u00e1s, un \u00edndice de la fortaleza de la raza y un ejemplo de desconcertante vigor y de asombrosa lucidez mental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mediante su amplia y fervorosa comprensi\u00f3n de amigo y coterr\u00e1neo, Gustavo P\u00e1ez Escobar ha logrado reencender en el pecho de esta legendaria mujer, aut\u00e9ntica sacerdotisa de la eterna Poes\u00eda, su <em>\u201cl\u00e1mpara apagada\u201d<\/em>, para escribir, a la luz de aquella llama declinante, este hermoso, cl\u00e1sico y estremecedor soneto \u2013quiz\u00e1s uno de sus \u00faltimos gorjeos\u2013 donde palpita el estado de \u00e1nimo, un tanto desencantado y lleno de melancol\u00edas, de la m\u00e1s grande poetisa boyacense:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><em> <strong>A GUSTAVO<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00bfEn qu\u00e9 minuto azul, en qu\u00e9 momento<br \/>\nencendiste mi l\u00e1mpara apagada<br \/>\ny llegaste al final de mi jornada<br \/>\npara llenar de luz mi pensamiento?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00bfQu\u00e9 clima fiel, qu\u00e9 misterioso viento<br \/>\nte trajo hasta mi alma desolada,<br \/>\npara cambiar mi sombra en alborada<br \/>\ny en frescor mi crep\u00fasculo sediento?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Yo s\u00e9 que ya para el amor es tarde<br \/>\ny que el fulgor que en mis canciones arde<br \/>\nilumina desiertos de amargura.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Por eso a tu cari\u00f1o s\u00f3lo pido<br \/>\nque defienda mi nombre del olvido<br \/>\ny sostenga mi fe con su ternura.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida de Laura Victoria es, pues, una vida de contrastes: goz\u00f3 como nadie del fulgor de la belleza de su cuerpo, para padecer m\u00e1s tarde las repulsivas arrugas de la vejez y soportar, estoicamente, el irreparable ultraje de los a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Am\u00f3 y cant\u00f3 a la patria cual ning\u00fan otro coet\u00e1neo suyo; y, sin embargo, ha tenido que pasar m\u00e1s de la mitad de su larga existencia lejos, muy lejos de su tierra, evocando d\u00eda tras d\u00eda, para consolarse, las dulzuras de su casa solariega, all\u00e1 en su Soat\u00e1 de ensue\u00f1o, y reviviendo nost\u00e1lgicamente en la memoria los c\u00e1lidos paisajes y las risue\u00f1as escenas de su infancia. Sabore\u00f3 con morosa delectaci\u00f3n las mieles de la gloria literaria, para llevar m\u00e1s luego, sobre la piel del alma, las cicatrices de la ingratitud, y sufrir la pavura del silencio, presagio del olvido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar ha sabido, en esta estremecedora biograf\u00eda, interpretar, para solaz e ilustraci\u00f3n de los lectores, la procelosa vida y los infinitos paisajes del alma de Laura Victoria; y en cada una de sus p\u00e1ginas est\u00e1 patente su af\u00e1n por comprender a la mujer y a la poetisa, a fin de lograr entregarnos la llave maestra que nos permita penetrar en las estancias interiores de la personalidad de su protagonista, para conocer tanto la compleja estructura de su car\u00e1cter, como el mecanismo secreto de sus virtudes y sus pasiones. Y a decir verdad, el autor ha conseguido realizar airosamente su prop\u00f3sito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, felicitamos de manera efusiva y repetida al escritor Gustavo P\u00e1ez Escobar por haber rescatado del silencio, la ingratitud y el olvido, la extraordinaria vida de una de las figuras simb\u00f3licas de la cultura boyacense y nacional; y a la benem\u00e9rita Academia Boyacense de Historia, cifrada en los nombres ilustres de su presidente, doctor Javier Ocampo L\u00f3pez, y en los de su atareada Junta de Publicaciones, conformada por los doctores Pedro Gustavo Huertas Ram\u00edrez, Enrique Medina Fl\u00f3rez y Gustavo Mateus Cort\u00e9s, por haber dado a la estampa esta valiosa obra que viene a enriquecer oportunamente la bibliograf\u00eda de las bellas letras, tanto de Boyac\u00e1 como de Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><strong>VICENTE LAND\u00cdNEZ CASTRO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><strong><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><span>Un fragmento de la obra <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><strong><em>EL METEORO<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">A partir de 1933 \u2013cuando se publica <em>Llamas azules<\/em>\u2013, pasando por el a\u00f1o 37 \u2013cuando es la ganadora de los Juegos Florales realizados en Girardot\u2013 y llegando a finales de la d\u00e9cada del treinta \u2013cuando se traslada a vivir a M\u00e9jico\u2013, su carrera vuela por los aires de Colombia y Am\u00e9rica como un meteoro. En sentido figurado, el t\u00e9rmino <em>meteoro<\/em> se aplica a la persona que brilla con resplandor vivo y fugaz. Esa es Laura Victoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">En pocos a\u00f1os conquista la celebridad. Cuando sale <em>Llamas azules<\/em>, ya su nombre goza de prestigio por los poemas divulgados en la revista <em>Cromos.<\/em> El m\u00e1s paladeado de todos \u2013<em>En secreto<\/em>\u2013 es uno de esos cantos hechizados que entran en las zonas del misterio y se quedan en el alma popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">En estos a\u00f1os recibe los aplausos m\u00e1s calurosos de su carrera, que tal vez ning\u00fan otro poeta ha tenido en Colombia. Por desgracia, este hecho est\u00e1 olvidado en los d\u00edas actuales, por la inevitable amnesia de los tiempos y la oscura ingratitud de los hombres. Basta repasar los numerosos art\u00edculos de prensa de la \u00e9poca, la nutrida correspondencia enviada a la artista, los c\u00e1lidos homenajes que se le rindieron, para no tener dudas al respecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">En la historia de la literatura nacional son muchos los poetas que han recibido grandes muestras de simpat\u00eda del p\u00fablico, pero ninguno en la forma ardorosa y persistente que se dispensaron a la cantora del amor er\u00f3tico. A ella hay que abonarle el hecho de ser la exponente m\u00e1s brillante de este g\u00e9nero en Colombia y reconocerle la forma valiente y desenfadada como supo expresar su sentimiento y despertar el \u00e1nimo apagado de la feminidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">Margarita Gamboa, nacida cinco a\u00f1os antes que mi coterr\u00e1nea, tambi\u00e9n se inici\u00f3 desde joven en el mismo campo l\u00edrico, en la ciudad de Cali, pero su voz se qued\u00f3 en el \u00e1mbito de la provincia. A prop\u00f3sito de Margarita, en octubre de 1999 apareci\u00f3 en Cali un libro suyo titulado<em> Cien a\u00f1os de amor,<\/em> con pr\u00f3logo de Vicente P\u00e9rez Silva, obra que recogi\u00f3 su olvidada producci\u00f3n er\u00f3tica. Ella \u2013en palabras del prologuista\u2013 \u201cdej\u00f3 huellas imborrables de su clara inteligencia, de su voz armoniosa y de su ing\u00e9nita sensibilidad art\u00edstica\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">Las r\u00e1fagas luminosas que como verdadero meteoro deja Laura Victoria en el horizonte de la patria, y que llevan su nombre a las cumbres del elogio, pueden ser al mismo tiempo lesivas para la personalidad. La alabanza excedida trastorna el car\u00e1cter y afecta la naturalidad. La persona demasiado ponderada corre el riesgo de perder la sencillez. La fama es da\u00f1ina si nos saca de la realidad. Si nos transporta a mundos ilusorios y deleznables, contrarios a lo que necesita el individuo para su desarrollo espiritual. \u00bfLograr\u00e1 Laura Victoria vencer estas barreras en los caminos que conducen a la gloria?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">La fama trae soledad, fr\u00edo, obnubilaci\u00f3n. No permite ver el mundo verdadero, sino el mundo vaporoso. Una cortina de humo cae sobre los ojos. Las alturas marean. Producen v\u00e9rtigo. La fama es espuma que se lleva el r\u00edo. Por r\u00edo hay se entiende la corriente de la vida, esa masa voluble que nos hace creer que somos importantes, o atractivos, o poderosos, o grandes escritores, y esos mismos apologistas nos desprecian o dicen lo contrario al paso de los d\u00edas. Terrible realidad humana. Afirma Dante: \u201cVuestra fama es como la flor, que tan pronto como brota muere, y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">Ojal\u00e1 Laura Victoria no se deje enga\u00f1ar por la fama. Ojal\u00e1 no se deje hipnotizar por su popularidad y arrastrar por los caudales de la lisonja, tan envolventes como falaces. En el ambiente placentero es f\u00e1cil ser permeables al encomio y caer en el enga\u00f1o de la vida muelle, embriagados por la adulaci\u00f3n. La vanidad y el desd\u00e9n, unidos a la frivolidad, son productos de la fama. Somos vanidosos porque somos humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">Este s\u00edmil del meteoro, que dibuja a la perfecci\u00f3n la refulgente carrera de la poetisa en los a\u00f1os treinta, recoge el caso de la sutil muchacha de provincia que irrumpe en la capital con su maleta de versos y se encuentra con el \u00e9xito arrollador. \u00c9xito desconcertante, que la saca de quicio, le da\u00f1a el matrimonio y le transforma la vida. Acerca de los meteoros, los antiguos cre\u00edan que eran elementos destructores que el iracundo J\u00fapiter lanzaba contra los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">La fama es ilusoria. Lo cual no significa que el elogio sea siempre perjudicial. Trato de decir, en el caso de Laura Victoria, que tanto sahumerio puede oscurecerle la vista. Tal vez esto lo compruebe ella misma a\u00f1os despu\u00e9s, en la etapa de la meditaci\u00f3n y el reposo. Ahora, en las calendas que recorremos, es la mujer fulgurante que vive en los jardines del elogio y en los cielos de la fascinaci\u00f3n, despu\u00e9s de descubrir el arte del canto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">El escritor y cr\u00edtico literario Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, uno de los contertulios de la poetisa en estos d\u00edas, expresa lo siguiente en una columna de prensa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><em>\u201cLa poes\u00eda generosa y vehemente, sacramental y pura de Laura Victoria, est\u00e1 hecha con tan nobles elementos, con una emoci\u00f3n tal de belleza y espontaneidad, que sus acentos aprisionan toda la comprensiva armon\u00eda de la vida.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><em>\u201cEs preciso confesar sinceramente que antes de la aparici\u00f3n de esta mujer delicad\u00edsima no ten\u00edamos verdaderas poetisas en Colombia. El verso tr\u00e9mulo, la aut\u00e9ntica musicalidad interior, sin artificios, desnuda y vehemente, a veces sombr\u00eda y trascendental, a veces nerviosa y \u00e1gil, s\u00f3lo ahora se expresa con todos sus matices por boca de Laura Victoria, que posee la virtud instintiva del canto.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><em>\u201cEn los \u00faltimos a\u00f1os han aparecido fugaces firmas femeninas. Pocas veces se lee un nombre significativo como el de Ligia Angulo Pel\u00e1ez, una muchacha desconocida de Antioquia, pero con mucho talento po\u00e9tico. Esos nombres corresponden a lectoras, no a escritoras de versos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><em>\u201cBebieron muchas de ellas los filtros tenebrosos e inquietantes de Delmira Agustini y los vinos f\u00e9rvidos de Juana de Ibarbourou; vieron los paisajes saudosos de Raquel S\u00e1enz; leyeron la poes\u00eda cruel de Alfonsina Storni. Muy pocas dijeron su propio af\u00e1n. Se limitaron a falsificar, aunque de buena fe, su propia emoci\u00f3n. Casi ninguna dijo su verdad ni expres\u00f3 valerosamente sus reacciones cordiales. Ten\u00edan abiertas las ventanas hacia horizontes de cromo. De semejantes fuentes no pod\u00eda venir una inspiraci\u00f3n fuerte ni personal. Por eso que nadie hizo antes, y ella hace ahora con largueza y audacia, como si sus motivos \u2013los viejos motivos \u2013 fueran por primera vez material l\u00edrico, Laura Victoria es la poetisa de Colombia&#8230;\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><em><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><\/em><strong><span>Comentarios<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><strong>Fragmentos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar, escritor polifac\u00e9tico y denodado investigador literario, se constituye en el mayor homenaje a Laura Victoria, la letrada colombiana residente en M\u00e9xico. En esta obra, como en una minuciosa pel\u00edcula, aparece la ya larga y fecunda vida literaria de esta autora boyacense, cuyos poemarios <em>Llamas azules, Cr\u00e1ter sellado, Cuando florece el llanto y Crep\u00fasculo<\/em> son ya patrimonio de las bellas letras castellanas. <strong>H\u00e9ctor Ocampo Mar\u00edn<\/strong>, <em>El Nuevo Siglo,<\/em> Bogot\u00e1, 8 de enero de 2004. <em>El Diario del Ot\u00fan,<\/em> Pereira, 11 de enero de 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro es apasionante. Adem\u00e1s, rescata del olvido a este personaje ilustre de las letras colombianas, una mujer que se rebela contra todas las circunstancias pacatas de su \u00e9poca, contra todos los par\u00e1metros religiosos, afectivos, sociales y morales que le eran impuestos y decide, desde su condici\u00f3n adolescente, que ser\u00e1 poetisa, a pesar de todo y de todos. Su poes\u00eda ser\u00e1 el reflejo de sus emociones: abierta, er\u00f3tica, sensual, amorosa y finalmente m\u00edstica. Su estilo, el ritmo, el manejo del lenguaje, las met\u00e1foras y las im\u00e1genes de su obra la colocan a muy alto nivel en el reino de la poes\u00eda colombiana. No le tiemblan la mano ni la pluma a Laura Victoria para entregar en versos toda su capacidad emotiva y f\u00edsica; para amar, con su cuerpo y con su esp\u00edritu, al hombre, para hacer del amor un monumento de palabras exquisitamente er\u00f3ticas, impensables para su \u00e9poca. <strong>In\u00e9s Blanco<\/strong>, peri\u00f3dico <em>Acorpol<\/em> (Asociaci\u00f3n Colombiana de Oficiales en Retiro, Polic\u00eda Nacional), Bogot\u00e1, abril de 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pionera de la poes\u00eda er\u00f3tica en el pa\u00eds fue Laura Victoria, quien desafi\u00f3 prejuicios sociales y religiosos para dar rienda suelta a su imaginaci\u00f3n, a sus sentimientos y a la sensualidad de la mujer. Hablar del erotismo humano es hablar de la capacidad de sentir, conmoverse y fluir. Aun as\u00ed, los comentarios y cr\u00edticas de la sociedad conservadora de mediados del siglo pasado reflejaban una cultura que desvalorizaba lo profundamente humano: los afectos, el cuerpo, la sensualidad. Pero Laura Victoria dio la batalla contra los esquemas internos que le imped\u00edan ser ella misma. A mediados del siglo pasado goz\u00f3 de la fama y de altos elogios de los intelectuales hispanoamericanos, que no se cansaron de proclamarla como una de las poetisas destacadas del continente. <strong>Carolina Abad<\/strong>, editora de<em> Arte &amp; Gente<\/em> de <em>El Espectador<\/em>, Bogot\u00e1, 2 de mayo de 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acad\u00e9mico boyacense Gustavo P\u00e1ez Escobar acaba de publicar el libro titulado <em>Laura Victoria, sensual y m\u00edstica<\/em>, una amplia biograf\u00eda de una mujer extraordinaria por su obra, por su lucha y por todo lo que hizo por el buen nombre de Colombia. P\u00e1ez Escobar es sin lugar a dudas la persona m\u00e1s indicada para producir una obra sobre Laura Victoria, pues paisano de la biografiada, su amigo personal y un hombre de clara sensibilidad, dispon\u00eda de las herramientas suficientes para un libro que recupera para las letras nacionales a uno de sus valores. <strong>Jorge Eli\u00e9cer Zapata<\/strong>, <em>La Patria \u2013Papel Salm\u00f3n\u2013,<\/em> Manizales, 30 de enero de 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Victoria caus\u00f3 en Colombia una verdadera revoluci\u00f3n, pues, por primera vez, una mujer se atrev\u00eda a tocar el tema er\u00f3tico con total frescura, sinceridad y autenticidad. Ella inaugur\u00f3 su ascendente y luminosa carrera con <em>Llamas azules<\/em> (1933), un conjunto de encendidos poemas que pusieron a vibrar los corazones enamorados y abrieron un nuevo camino para las dem\u00e1s poetisas. En medio de las cr\u00edticas feroces de los hip\u00f3critas, retr\u00f3grados y oscurantistas, tan singular obra lleg\u00f3 tambi\u00e9n, naturalmente, a las manos de esp\u00edritus selectos como el maestro Rafael Maya, quien lo calific\u00f3 como \u201cel mejor libro po\u00e9tico publicado por mujer alguna en Colombia\u201d. <strong>Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda<\/strong>, <em>Bolet\u00edn Informativo de la Universidad Aut\u00f3noma Latinoamericana,<\/em> No. 257, Medell\u00edn, mayo-junio de 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Victoria se atrevi\u00f3 a romper los esquemas pacatos de su entorno social, en el que alternaban las influencias del padre, intelectual y librepensador, y del t\u00edo cura, de estirpe inquisidora. Ella es para la poes\u00eda, ubicada en su tiempo y reconocida en su rebeld\u00eda, lo que D\u00e9bora Arango para la pintura. La primera se despoj\u00f3 de recatos y gazmo\u00f1er\u00edas para reconocer, en forma p\u00fablica y bellamente expresada, su sensualidad; y no s\u00f3lo eso, sino practicarla con desenfado, gracias a su belleza, elegancia, inteligencia y distinci\u00f3n, atributos con los que dominaba los escenarios que pisaba. <strong>Jos\u00e9 Jaramillo Mej\u00eda<\/strong>, <em>La Patria,<\/em> Manizales, 8 de agosto de 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 obra tan bien lograda! Conjunto arm\u00f3nico y prosa cargada de datos y valiosas informaciones, transparente y \u201cagarradora\u201d, como dicen por ah\u00ed. <strong>Napole\u00f3n Peralta Barrera<\/strong>, Bogot\u00e1, 29 de agosto de 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos bi\u00f3grafos restituyen con tanta vida, tanta sensibilidad, a una mujer dif\u00edcil de reducir a un texto. La admiramos, la queremos y para siempre. Tuvo una vida de muchas riquezas, de altibajos, y sabiamente una adaptaci\u00f3n al paso del tiempo y el logro de una b\u00fasqueda interior. La muestra po\u00e9tica de Laura Victoria nos conduce al disfrute de sus libros, la re-lectura. <strong>Gloria In\u00e9s Palomino Londo\u00f1o<\/strong>, directora de la <strong>Biblioteca P\u00fablica Piloto de Medell\u00edn<\/strong>, 20 de febrero de 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Admiro su atrayente estilo de atildado escritor, pulcro, elegante, de reminiscencias juiciosas y acertadas en el vasto recorrido temporal a trav\u00e9s de la vida procelosa de la ilustre dama. Laura Victoria sinti\u00f3 su alma en los versos que usted ha sabido escoger y editar. Al leer el poema <em>En secreto<\/em> recuerdo al gran vate payan\u00e9s Carlos L\u00f3pez Narv\u00e1ez cuando escribi\u00f3 con emoci\u00f3n semejante: \u201cEl amor pasa y crea la sangre sin hacerla llamear\u201d. <strong>Libardo Valencia Quintero<\/strong>, Palmira, 19 de marzo de 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego de que sus poemas comenzaron a conocerse, con muchas dificultades porque una mujer que escribiera poes\u00eda era un caso rar\u00edsimo, y una muchacha joven que tratara temas er\u00f3ticos era digna poco menos que de la hoguera, Laura Victoria abandon\u00f3 el pa\u00eds (mojigato, hip\u00f3crita, que peca en privado y reza en p\u00fablico) y empez\u00f3 a viajar por el mundo. A M\u00e9xico lleg\u00f3 en 1939, y ah\u00ed se qued\u00f3; y ah\u00ed muri\u00f3, en el 2004, poco antes de cumplir sus cien a\u00f1os. El caso de esta mujer es singular. La poetisa se alej\u00f3 de las cr\u00edticas cristianamente parroquiales, y sigui\u00f3 cantando en otras ramas y en otras latitudes. Y mantuvo su libertad de escribir y su anhelo de vivir, y de compartir con millones de lectores la emoci\u00f3n del amor plenificante. Volvi\u00f3 algunas veces a Colombia, y fue capaz de romper esa barrera de hielo con que los \u201cdefensores de la moral y los adalides de las buenas costumbres\u201d la quer\u00edan mantener aislada. Hubo unos pocos hombres de letras que reconocieron el valor estremecedor y bell\u00edsimo de su poes\u00eda. Pero fueron una excepci\u00f3n. Ahora, la cr\u00edtica mundial ha reconocido que los poemas de Laura Victoria son un canto a la vida en todo su maravilloso significado. Gustavo P\u00e1ez Escobar, novelista, periodista, cr\u00edtico, ha escrito una obra muy completa y muy emotiva: <em>Laura Victoria, sensual y m\u00edstica<\/em>, que es un homenaje a esta mujer excepcional. Este libro re\u00fane sesenta poemas de amor. No hay uno solo pasajero, descartable, candidato al olvido. Todos son luminosos, todos abren los caminos del sentimiento, todos ensanchan el horizonte de la felicidad que produce el amor compartido y pleno. No se le puede pedir m\u00e1s a un libro. <strong>Fernando Soto Aparicio<\/strong>, <em>Ver Bien<\/em>, Bogot\u00e1, 29 de febrero de 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la historia de la literatura nacional son muchos los poetas que han recibido grandes muestras de simpat\u00eda del p\u00fablico, pero ninguno en la forma ardorosa y persistente que se dispensaron a la cantora del amor er\u00f3tico. A ella hay que abonarle el hecho de ser la exponente m\u00e1s brillante de este g\u00e9nero en Colombia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-353","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biografia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=353"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/353\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13145,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/353\/revisions\/13145"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}