{"id":3541,"date":"2011-10-04T13:03:57","date_gmt":"2011-10-04T18:03:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3541"},"modified":"2014-05-05T16:14:39","modified_gmt":"2014-05-05T21:14:39","slug":"otro-estilo-de-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/otro-estilo-de-violencia\/","title":{"rendered":"Otro estilo de violencia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La agresi\u00f3n de que fue v\u00edctima el doctor Cl\u00edmaco Urrutia en un restaurante bogotano y que tanto ha indignado a sus simpatizantes en el pa\u00eds entero, denota que no solo la violencia pol\u00edtica, que se dice superada, sino tambi\u00e9n la groser\u00eda y los arranques de mal humor son personajes siniestros de los colombianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente se irrita por cualquier cosa. Muy pocos se toman el trabajo de escuchar con serenidad la queja del cliente. Hemos llegado a un estado colectivo de atolondramiento que no permite sosegar los nervios ni mantener despejada la inteligencia para discernir el momento confuso o la situaci\u00f3n equ\u00edvoca que requieren de cabeza fr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Personas que se suponen con vocaci\u00f3n para las relaciones p\u00fablicas y a quienes les obliga saber buenos modales, las emprenden no solo de palabra sino a palos, como aconteci\u00f3 con el simp\u00e1tico doctor Urrutia, candidato de los inconformes, pero no de los neur\u00edticos, cuando el menor reclamo las hace explotar como seres irracionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e9sima referencia ha conseguido para su restaurante este due\u00f1o iracundo que con algo m\u00e1s de ferocidad hubiera acabado con la vida del candidato, desviando, de paso, las aspiraciones de buen n\u00famero de colombianos que en esta hora de desconcierto no encuentra un s\u00edmbolo m\u00e1s apropiado para expresar su incredulidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El doctor Urrutia descubri\u00f3 que de director de teatro pod\u00eda saltar a las tablas. Sin pedirle consentimiento a ning\u00fan concili\u00e1bulo y provisto solo del magnetismo que inspira su imagen en las pantallas de televisi\u00f3n, se proclam\u00f3 sin tardanza, mucho antes de que otros pol\u00edticos que todav\u00eda no han conseguido el acomodo ideal, como el candidato de los inconformes, de los frustrados, de los ap\u00e1ticos y hasta de los abstencionistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso preservar estos s\u00edmbolos del pa\u00eds. La gente necesita canalizar su apat\u00eda por alg\u00fan medio. Como sucedi\u00f3 en el pasado con el doctor Otoniel Jaramillo, otro candidato que consigui\u00f3 adeptos en todos los rincones del pa\u00eds con su vena templada para el sano humor, el doctor Cl\u00edmaco Urrutia ha tomado la bandera de la hilaridad, tan necesaria en estos momentos de tensi\u00f3n, para poner a re\u00edr a los colombianos. Tal parece que el due\u00f1o del restaurante es hombre de malas pulgas y sin ning\u00fan sentido del humor, a quien solo preocupa la parte met\u00e1lica del negocio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin propon\u00e9rselo, este propietario saca a relucir con su malhumorada la imagen \u00e1spera de este pa\u00eds de sic\u00f3patas. Detr\u00e1s del mostrador del restaurante, de la taquilla del teatro, del volante del bus o de los altos escritorios oficiales, y siempre con propensi\u00f3n al arrebato, est\u00e1n apoltronadas personas que a veces son las menos indicadas para dirimir trances complejos. Se explota lo mismo por la porci\u00f3n de mantequilla que solicit\u00f3 el doctor Urrutia en el restaurante que practica una austeridad extrema, que por tener que desviar el taxista su itinerario, o porque el pueblo, que no resiste m\u00e1s, se desespera por la vida cara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien valga el incidente para que el doctor Urrutia, cuando curen sus heridas, salga con nuevos br\u00edos a reforzar su campa\u00f1a presidencial que ahora contar\u00e1 con m\u00e1s seguidores y que ser\u00e1 mucho m\u00e1s productiva cuando las emprenda contra los malgeniados, los frustrados, los sic\u00f3patas de todos los matices, los dictadores de los cargos p\u00fablicos y, desde luego, contra los due\u00f1os de restaurantes y de negocios afines que no conozcan normas elementales de decencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 16-X-1977. <strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La agresi\u00f3n de que fue v\u00edctima el doctor Cl\u00edmaco Urrutia en un restaurante bogotano y que tanto ha indignado a sus simpatizantes en el pa\u00eds entero, denota que no solo la violencia pol\u00edtica, que se dice superada, sino tambi\u00e9n la groser\u00eda y los arranques de mal humor son personajes siniestros de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[102],"class_list":["post-3541","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-violencia","tag-violencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3541"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3541\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12942,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3541\/revisions\/12942"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}