{"id":3547,"date":"2011-10-04T13:51:52","date_gmt":"2011-10-04T18:51:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3547"},"modified":"2014-06-12T19:21:12","modified_gmt":"2014-06-13T00:21:12","slug":"sebastian-de-las-gracias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/sebastian-de-las-gracias\/","title":{"rendered":"Sebasti\u00e1n de las Gracias"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concurso de cuento infantil patrocinado por la firma Enka de Medell\u00edn constituy\u00f3 rotundo \u00e9xito. Numerosas obras tanto de autores consagrados, como de aspirantes desconocidos, fueron presentadas a consideraci\u00f3n de un jurado id\u00f3neo en la dif\u00edcil labor de apreciar las exigencias de la literatura para ni\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada f\u00e1cil, por cierto, este g\u00e9nero que cuenta con pocos cultivadores y que acaso por falta de est\u00edmulos no ha hecho escuela en un pa\u00eds que necesita\u00a0 acordarse de los ni\u00f1os en medio de las tormentas de los mayores. La literatura infantil corre el peligro de volverse ramplona cuando no se sabe manejar con delicadeza y no se posee el tacto necesario para interpretar el alma del ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy en d\u00eda, cuando abundan las tiras c\u00f3micas y la gama impresionante de dibujos e historietas que se adquieren hasta en las puertas de las casas, resulta compromiso complejo el de enfrentarse a la m\u00e1quina de escribir para fabricar la f\u00e1bula que penetre en el coraz\u00f3n del ni\u00f1o, si ya todo parece agotado. Las viejas historias con que los abuelos adormec\u00edan a los peque\u00f1os, como <em>Pinocho, Blanca Nieves, El gato con Botas, La cenicienta o Caperucita Roja,<\/em> son obras maestras que no derrotar\u00e1 el paso de los a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante este panorama, el escritor tiene que v\u00e9rselas con un p\u00fablico severo, por m\u00e1s infantil que se crea, que apenas de entrada descalifica la obra cuando no le encuentra la misma emoci\u00f3n que le transmiten sus h\u00e9roes de cabecera. El ni\u00f1o es el lector m\u00e1s exigente con sus propias p\u00e1ginas infantiles y el que rechaza con m\u00e1s decisi\u00f3n las ficciones con que tratan de impresionarlo autores forzados que no dominan el arte de entretener al alma so\u00f1adora, que no por eso se deja convencer por fantas\u00edas caducas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el ni\u00f1o la fantas\u00eda tiene que ser cierta. El autor debe saber enhebrar el mundo m\u00e1gico donde juega el hechizo con la realidad, realidad desde luego para ni\u00f1os, tan diferente de la realidad del adulto que ya no encuentra hadas milagrosas que le curen el insomnio ni le mitiguen los pesares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto para decir que <em>Sebasti\u00e1n de las Gracias,<\/em> el cuento infantil que llev\u00f3 Euclides Jaramillo Arango al concurso de Enka y que recibi\u00f3 menci\u00f3n honor\u00edfica, en estrecha competencia con el que obtuvo el primer puesto, es el nuevo personaje que entra al repertorio del pa\u00eds para deleite de chicos y grandes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Narrado en t\u00edpico lenguaje paisa, con maravillosa autenticidad campesina y con gran dominio sobre modismos y disparates de la tierra, apenas comenzando la lectura se experimenta la sensaci\u00f3n de una aventura que se presiente fant\u00e1stica, como en efecto lo es. El autor, que por folclorista conoce la esencia de los territorios paisas y que ha visto desfilar a muchos arrieritos como este hijo de \u00abhilachentos\u00bb, sublimiza la historia escuchada de ni\u00f1o entre palabras y coplas que terminaron creando su h\u00e9roe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sebasti\u00e1n de las Gracias<\/em>, personaje tra\u00eddo por los espa\u00f1oles y quienes a su vez lo hab\u00edan robado a las tierras moras y persas, se convierte en el paisa trotador que suelta por nuestras monta\u00f1as Euclides Jaramillo Arango, al lomo del viento y de fant\u00e1sticas irrealidades. La irrealidad, si es fant\u00e1stica, es prodigiosa, y esto lo saben los ni\u00f1os m\u00e1s que los adultos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se sabe que las longitudes del cuento son infinitas. No hay temas malos, sino malas maneras de tratar los temas. La versi\u00f3n que adquiere en ambiente colombiano este cuento narrado por espa\u00f1oles, por moros y persas, crea una personalidad definida, muy t\u00edpica nuestra, que solo maestros como Euclides saben estructurar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aparici\u00f3n del nuevo libro del escritor quindiano conquista un galard\u00f3n literario. Adem\u00e1s de aplaudir la labor cultural de Enka, que ha estimulado la creaci\u00f3n de buen n\u00famero de trabajos infantiles, debe ponderarse el aporte de Expreso Palmira, con cuyo patrocinio se lanza la edici\u00f3n gigante de este Sebasti\u00e1n andariego no solo por las monta\u00f1as paisas, sino en adelante por toda la geograf\u00eda del pa\u00eds, porque la empresa patrocinadora obsequiar\u00e1 el libro a los ni\u00f1os que ocupen sus buses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 26-X-1977.<br \/>\n<em><strong>Satan\u00e1s, <\/strong><\/em>Armenia, 3-XII-1977. <strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El concurso de cuento infantil patrocinado por la firma Enka de Medell\u00edn constituy\u00f3 rotundo \u00e9xito. Numerosas obras tanto de autores consagrados, como de aspirantes desconocidos, fueron presentadas a consideraci\u00f3n de un jurado id\u00f3neo en la dif\u00edcil labor de apreciar las exigencias de la literatura para ni\u00f1os. Nada f\u00e1cil, por cierto, este [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[82],"class_list":["post-3547","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuento","tag-cuento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3547","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3547"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3547\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13288,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3547\/revisions\/13288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3547"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3547"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3547"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}