{"id":3695,"date":"2011-10-04T22:18:42","date_gmt":"2011-10-05T03:18:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3695"},"modified":"2014-05-01T13:53:17","modified_gmt":"2014-05-01T18:53:17","slug":"crisis-del-caracter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/crisis-del-caracter\/","title":{"rendered":"Crisis del car\u00e1cter"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pocas son las circunstan\u00adcias causantes de los males que tienen destruida a la sociedad colombiana. Si los gobiernos, nacional, depar\u00adtamental o municipal, no exter\u00adminan el delito o no crean obras de bienestar com\u00fan, el juicio es implacable para se\u00f1alar a los mandatarios como personas impreparadas. Si costumbres nocivas hacen carrera y atentan contra la seguridad de la familia, se dice que los jueces no castigan los desv\u00edos p\u00fablicos y que, por el contrario, son favorecedores de la impunidad. Pocas veces se echa la culpa a los padres de familia, cuya res\u00adponsabilidad, siendo indiscu\u00adtible, parece evaporarse ante blancos m\u00e1s aparentes y vul\u00adnerables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La explicaci\u00f3n de los desas\u00adtres que gravitan sobre el por\u00advenir de la patria y que son con\u00adsecuencia de una cadena de ligerezas y desaciertos de todo orden, se deja recaer sobre el sistema pol\u00edtico que, seg\u00fan se afirma, ha vuelto obsoleta la noci\u00f3n de pulcritud. Ante la ola de secuestros, despilfarros del erario,\u00a0 claudicaci\u00f3n de los funcionarios, impunidad y descaros que se apoderaron gradualmente de Colombia, la gente enjuicia la debilidad de las autoridades y culpa, sin ex\u00adcepci\u00f3n, lo misino al alcalde que al inspector de polic\u00eda, como puede ser al propio Presidente de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se habla de funcionarios inep\u00adtos y perezosos. Se encuentra desidia en los escritorios p\u00fa\u00adblicos. Nos tropezamos a ma\u00f1ana y tarde con d\u00f3mines encasillados en ambientes ol\u00edm\u00adpicos y carentes de sensibilidad y destreza para servir a la comunidad. Por las calles hacen ostentaci\u00f3n mafiosos enriquecidos de un momento a otro, mientras en las c\u00e1rceles viven angustiados seres min\u00fasculos que carecen de recur\u00adsos para demostrar su inocen\u00adcia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rechazamos este espeso drama cotidiano porque nos re\u00adpugna y nos hiere. Nos sentimos desamparados en este pa\u00eds de leyes y buscamos la salvaci\u00f3n, impulsada por milagros. Pocas veces penetramos a las inti\u00admidades del alma y tratamos de escrutar tantos desastres p\u00fa\u00adblicos. Somos h\u00e1biles para lan\u00adzarle la piedra al vecino o zaherir a las autoridades, pero no para definir nuestra propia culpa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para decirlo muy a la colombiana, uno de los peores defectos, y acaso el generador de la mayor\u00eda de los males, es la falta de car\u00e1cter. El pa\u00eds languidece, se consume y destroza porque no hay un car\u00e1cter nacional para digni\u00adficar las costumbres. El pa\u00eds somos los colombianos todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La debilidad de car\u00e1cter se manifiesta en todos los estrados de la nacionalidad. Al funcio\u00adnario inescrupuloso u holgaz\u00e1n no se le despide ipso facto y a la luz del d\u00eda, por no herir suscep\u00adtibilidades. Los compadrazgos frenan la depuraci\u00f3n oficial. Mal puede esperarse que el en\u00adgranaje funcione cuando la cabeza est\u00e1 descompuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El juez se hace el de la vista gorda con el personaje local, por te\u00admor o prudencia. O sea, por cobard\u00eda, imperdonable falta de car\u00e1cter. No hay valor para frenar las ambiciones de los explotadores. Bajo tales timideces se dejan cometer infinidad de delitos. La gente despersonalizada que tiembla ante el alto mando y es incapaz de imponer dis\u00adciplina, tiene da\u00f1ada la moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El servilismo, la hipocres\u00eda, la lisonja, el amilanamiento de la personalidad son los rectores del pa\u00eds. Por todas partes en\u00adcontramos seres recortados que a nada se oponen y en cambio todo lo encubren y lo deterio\u00adran. El empleado publico, gobiernista incondicional, se voltea cuantas veces sea pre\u00adciso para asegurar su indigna subsis\u00adtencia indigna. No tiene el bur\u00f3crata noci\u00f3n de la lealtad porque su car\u00e1cter es enfer\u00admizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El politiquero vende su con\u00adciencia por una curul y hasta por una sonrisa del caudillo. Pero cuando este cae en des\u00adgracia, correr\u00e1 r\u00e1pido a la tolda que ofrezca mejores ventajas y terminar\u00e1 defendiendo sin rubor las ideas que antes com\u00adbat\u00eda. Se trafica con la concien\u00adcia como si se tratara de un ar\u00adt\u00edculo de feria. No se vota por tesis sino por colores pol\u00edticos. Primero est\u00e1 la pasi\u00f3n partidis\u00adta, despu\u00e9s el bien de la Re\u00adp\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La empresa privada, aunque m\u00e1s protegida, no est\u00e1 exenta de esta metamorfosis del car\u00e1c\u00adter. La gente ya no progresa por m\u00e9ritos sino por su capacidad de adulaci\u00f3n e intriga. Cuando el patrono se solaza entre cor\u00adtinas de sahumerio, es absurdo que exista rectitud. La falta de car\u00e1cter todo lo destruye. Por eso el pa\u00eds tambalea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es aventurado afirmar que la primera necesidad de Colom\u00adbia es imponer el car\u00e1cter. Se necesitan personas capaces de protestar. El hombre de dig\u00adnidad est\u00e1 ausente. Sin firmeza, sin convicci\u00f3n, sin coraje nunca saldremos de la derrota moral. Los casos aislados de decoro, de perseverancia en las ideas, son fortificantes, porque forman y estimulan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede aspirar a mucho con una personalidad atrofiada. Cuando vemos en el panorama del pa\u00eds personas movi\u00e9ndose como titanes con\u00adtra la mediocridad y la corrup\u00adci\u00f3n, a pesar de las impre\u00adsionantes mayor\u00edas de gentes ap\u00e1ticas y caricaturescas, se fortalece el \u00e1nimo para aspirar a una patria mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El talante debe ser un estado del alma, una postura irrenunciable. La integridad del hom\u00adbre no puede claudicar ante prebendas ni f\u00e1ciles conquistas. El futuro de Colombia se afian\u00adzar\u00e1 cuando se eleve la escala del car\u00e1cter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 31-V-1978.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Misiva:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felicitaciones por tu extraordinario art\u00edculo. Saludos de <strong>H\u00e9ctor Villa Osorio, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar No pocas son las circunstan\u00adcias causantes de los males que tienen destruida a la sociedad colombiana. Si los gobiernos, nacional, depar\u00adtamental o municipal, no exter\u00adminan el delito o no crean obras de bienestar com\u00fan, el juicio es implacable para se\u00f1alar a los mandatarios como personas impreparadas. 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