{"id":3719,"date":"2011-10-04T23:11:45","date_gmt":"2011-10-05T04:11:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3719"},"modified":"2014-03-22T06:29:36","modified_gmt":"2014-03-22T11:29:36","slug":"tunja-tiene-sed","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/tunja-tiene-sed\/","title":{"rendered":"Tunja tiene sed"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vuelve el agua a escabullir\u00adse&#8230; La sequ\u00eda se apodera, otra vez, de la ciudad blasonada que con todos sus t\u00edtulos parece con\u00addenada a morirse de sed. A poca distancia de Tunja, un monumento recuerda la mayor gesta de la indepen\u00addencia colombiana. Se conserva intacto el puente por donde pasaron las tropas patriotas que nos dieron la libertad, y bajo \u00e9l, por m\u00e1s simb\u00f3lico que sea, el agua se desliza como evocaci\u00f3n de una tierra hu\u00admedecida para la exuberancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El turista se embelesa ante la solemnidad del paisaje pas\u00adtoril que cautiva el esp\u00edritu y la mirada. Las aguas, mientras tanto, corren sigilosas en los contornos. Es el Puente de Boyac\u00e1 lugar de silencio, de medita\u00adci\u00f3n, de alborozos patri\u00f3ticos. Hilos constantes de llovizna fina se descuelgan refrescando la gleba con invasiones de roc\u00edo. El coraz\u00f3n, tambi\u00e9n inundado de riegos, se siente vaporoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tunja, entrelazada por la misma historia, sobrevive, apenas a pocos kil\u00f3metros, sin agua. Ciudad de cielos h\u00fame\u00addos y quieta en su pasado, est\u00e1 castigada por la sequ\u00eda. Es una sequ\u00eda penosa y humillante. \u00a1Tunja, la br\u00fajula de la libertad a donde hay que dirigir el ojo in\u00adquisidor, semillero de gestos heroicos, tiene sed! Es una sed rec\u00f3ndita y vergonzante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El precioso elemento no cir\u00adcula por las tuber\u00edas. Nunca ha circulado. Son apenas burbujas que rumian los pesares de una ciudad acosada. Ahora el pueblo, cansado de su suerte, protesta. Quiere romper su tradicional mansedumbre y quitarse el yugo. \u00bfPero acaso la esclavitud ya no pas\u00f3? Es otra, ahora, su sumisi\u00f3n. El enemigo armado qued\u00f3 derrotado en mitad del campo de batalla, all\u00ed mismo donde hoy se levanta un monumento impresionante, rodeado de aguas puras. Puras como la libertad. Aquel otro enemigo, soterrado y b\u00e1rbaro, silba en la penumbra. Es una ig\u00adnominia para la dignidad tunjana, para la dignidad boyacense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El boyacense, elemento su\u00adfrido y bueno como el pan cam\u00adpesino, no conoce la libertad ab\u00adsoluta. No ha aprendido a protestar. Las cosas le llegan incompletas, con la\u00admentos de tuber\u00eda. Los gobier\u00adnos se acostumbraron a entregar a Boyac\u00e1 las obras por tajadas. El asfalto que se cree ha de llegar alg\u00fan d\u00eda hasta C\u00facuta, se endureci\u00f3, se volvi\u00f3 boyacense, apenas saliendo de Tunja. A\u00f1os enteros se gastaron rectificando la v\u00eda entre Tunja y Duitama, y otra eternidad hasta Paipa. De ah\u00ed, hasta Soat\u00e1, tramo de vital importan\u00adcia, pasar\u00e1n varias genera\u00adciones si alguien no vuelve a redimirnos&#8230;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tunja es la ciudad olvidada. Se le nombra, con unci\u00f3n, como una reliquia. Alrededor suyo se teje mucha literatura. Nos acostumbramos a mirarla como un mito, m\u00e1s que como el centro que respira, que ama, que siente sed. El desarrollo ur\u00adban\u00edstico es lento, perezoso. Los retoques de lo que deteriora el tiempo son incompren\u00adsibles dentro del concepto de la din\u00e1mica. La ciudad contin\u00faa quieta, estancada. Es un pa\u00adsado de leyendas que perjudica, que incomoda, en lugar de beneficiar, porque no solo de glorias vive el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Boyac\u00e1 es el coraz\u00f3n de la Rep\u00fablica. Se conserva all\u00ed inextinguible la semilla que ha fecundado a grandes poetas, es\u00adcritores y guerreros. Cuna de pol\u00edticos y presidentes, hoy est\u00e1 abandonada. Triste aban\u00addono en medio de glorias inmar\u00adcesibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando escucho el prop\u00f3sito de convocar a un foro para delimitar, en los momentos ac\u00adtuales, responsabilidades por la falta de agua y esgrimir, para seguir limit\u00e1ndola, la ausencia de guarismos millonarios, sien\u00adto tristeza por mi tierra. Es un juicio escapista que no debiera intentarse. \u00a1Tunja necesita agua! \u00bfPara qu\u00e9 lavarse hoy las manos cuando la garganta est\u00e1 seca? Tunja siempre ha vivido sedienta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace veinte a\u00f1os, cuando por sus calles silenciosas, tiznadas de lluvia, de recuerdos y afec\u00adtos, se deslizaba la juventud plena del cronista, ya sent\u00eda en mi fibra boyacense una restricci\u00f3n. El agua, en la ciudad de los cielos frescos y los vientos mojados, ha sido siempre escasa. A los domicilios llegaba y sigue llegando con aliento calmoso, como murmurando entre pe\u00adnurias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Tunja tiene sed! Es la sed que le llega al boyacense por m\u00e1s distante que se encuentre, y que en ocasiones se vuelve, m\u00e1s que f\u00edsica, sed moral. No parece que deban repartirse responsabilidades, para eva\u00addirlas, cuando la v\u00edctima est\u00e1 agonizando por desamparo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 26-VI-1978.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Vuelve el agua a escabullir\u00adse&#8230; La sequ\u00eda se apodera, otra vez, de la ciudad blasonada que con todos sus t\u00edtulos parece con\u00addenada a morirse de sed. A poca distancia de Tunja, un monumento recuerda la mayor gesta de la indepen\u00addencia colombiana. 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