{"id":3792,"date":"2011-10-05T10:27:44","date_gmt":"2011-10-05T15:27:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3792"},"modified":"2014-05-01T17:29:48","modified_gmt":"2014-05-01T22:29:48","slug":"el-huevo-apocaliptico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/05\/el-huevo-apocaliptico\/","title":{"rendered":"El huevo apocal\u00edptico"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Tebaida, sosegado muni\u00adcipio quindiano, respira caf\u00e9 por todas partes. En sus tierras no se ven lugares ociosos. Sus habitantes se acostumbraron a convivir con las matas reverde\u00adcidas por la abundancia, en las buenas y en las malas \u00e9pocas. Ahora, en la destorcida cafetera, el grano legendario contin\u00faa desfilando con igual decisi\u00f3n que en los tiempos de la mejor bonanza. El cafetero, elemento de resignaci\u00f3n y fe inque\u00adbrantable, no se deja descon\u00adcertar en la adversidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En La Tebaida acaba de apa\u00adrecer un huevo apocal\u00edptico. As\u00ed lo bautiz\u00f3 alg\u00fan periodista, a falta de otra definici\u00f3n. Y la noticia le dio la vuelta al mundo. No era para menos, si la leyen\u00adda del huevo anunciaba el fin del hombre: \u00abJuicio final. Arrepent\u00edos. Dios\u00bb. La gallina cacare\u00f3 con sonido diferente, porque hab\u00eda puesto un huevo predestinado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De un momento a otro se al\u00adter\u00f3 la paz de la dormida vereda y los habitantes dejaron de pen\u00adsar en el descenso de los pre\u00adcios cafeteros. El fin del mundo estaba pr\u00f3ximo. Los astr\u00f3logos, las pitonisas y los charlatanes pod\u00edan equivocarse, no as\u00ed una ignorante gallina que hab\u00eda si\u00addo utilizada para transmitir el mensaje divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El huevo fue transportado, con reverencial asombro, ante el p\u00e1rroco de La Tebaida. Ya los cables comenzaban a revelar algo ins\u00f3lito, digno de la aten\u00adci\u00f3n universal. Y La Tebaida, el tranquilo municipio situado a veinte minutos de Armenia (Quind\u00edo, Colombia), se convirti\u00f3 en noticia mundial. Los cam\u00adpesinos dejaron sus surcos y co\u00adrrieron a la humilde casa en precipitada romer\u00eda. Todo a la redonda se palpaba misterioso, tocado de la palabra de Dios. Las marchas se volvieron ince\u00adsantes, y no solo de gentes del Quind\u00edo, sino tambi\u00e9n de los departamentos vecinos. Al\u00adgunos llegaron con costales y regresaron con tierra. A Piendam\u00f3 se iba con frascos y se volv\u00eda con agua bendita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta maravillosa tierra cafe\u00adtera no s\u00f3lo produce divisas in\u00adternacionales, sino tambi\u00e9n le\u00adyendas. Por algo los quimbayas nos dejaron tantos misterios escondidos. El p\u00e1rroco de La Te\u00adbaida, ingenuo o guas\u00f3n, y per\u00add\u00f3neme su reverencia, se limit\u00f3 a levantar un acta y luego resti\u00adtuy\u00f3 el cuerpo del delito. Y el cuerpo del delito desapareci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la historia de los huevos prehist\u00f3ricos, de los piendam\u00f3s, de las v\u00edrgenes fu\u00adgaces, de las aguas milagro\u00adsas&#8230;. Los charlatanes abundan por todas partes. Cuando no consiguen auditorios, escriben mensajes. Hay \u00abvidentes\u00bb que con incre\u00edble precisi\u00f3n saben lo que le ocurrir\u00e1 a usted en materia de negocios y de amor, y le asaltar\u00e1n el bolsillo, si us\u00adted cree en huevos apocal\u00edpti\u00adcos. Se conf\u00eda m\u00e1s en los char\u00adlatanes que en la ciencia. Los curanderos montan ping\u00fces ga\u00adnancias con el condimento de rezos y supercher\u00edas. Los amu\u00adletos, las plegarias, los breba\u00adjes llegan a todas las capas so\u00adciales. Hay quienes se burlan en p\u00fablico, y en secreto veneran sus fetiches.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La explotaci\u00f3n del candor es una floreciente industria que no paga impuestos. Logra agaza\u00adparse en cualquier sitio, porque la ignorancia no se defiende. Los yerbateros, con ribetes de \u00abnaturalistas\u00bb, hacen de las suyas en los mercados abiertos de la credulidad y la majader\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso del huevo quindia\u00adno d\u00e9mosle honor a quien logr\u00f3 publicar en letras mundiales el nombre de La Tebaida, quie\u00adto y simp\u00e1tico municipio productor de caf\u00e9 que no sab\u00eda de gallinas escritoras. El bromista se reir\u00e1 de su inocentada, de pronto con cierto dolor por no haber podido vender moronas de tierra a precios de ingenui\u00addad, como en Piendam\u00f3 se ven\u00addi\u00f3 el agua m\u00e1s costosa del pa\u00eds. Los quindianos, que ya se dejaron ilusionar por una fic\u00adci\u00f3n cafetera, no creen en hue\u00advos sobrenaturales, y por eso alguien se comi\u00f3 el de marras, con todo y leyenda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 2-IV-1979.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar La Tebaida, sosegado muni\u00adcipio quindiano, respira caf\u00e9 por todas partes. En sus tierras no se ven lugares ociosos. Sus habitantes se acostumbraron a convivir con las matas reverde\u00adcidas por la abundancia, en las buenas y en las malas \u00e9pocas. 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