{"id":3804,"date":"2011-10-05T10:41:44","date_gmt":"2011-10-05T15:41:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3804"},"modified":"2014-07-22T19:54:44","modified_gmt":"2014-07-23T00:54:44","slug":"eduardo-arias-suarez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/05\/eduardo-arias-suarez\/","title":{"rendered":"Eduardo Arias Su\u00e1rez"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>La vigencia de un escritor olvidado<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 en Armenia el 5 de febrero de 1897 y muri\u00f3 en Cali el 19 de octubre de 1958. El tiempo, destructor o protector de famas, ha demostrado en el caso de Eduardo Arias Su\u00e1rez que su obra literaria resiste el rigor de los a\u00f1os, porque se escribi\u00f3 con suficiente aliento para traspasar los l\u00edmites de la caducidad y de la gloria ef\u00edmera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las nuevas generaciones, empero, no conocen a Eduardo Arias Su\u00e1rez. No lo conocen por no estudiarlo. Y es que las humanidades perdieron enjundia y hoy se va por las ramas, sin demasiados afanes, buscando m\u00e1s lo novedoso que lo estructural. Hasta personas de otros calendarios y otra formaci\u00f3n, que se suponen cultas, van desentendi\u00e9ndose de nuestros literatos. Habr\u00e1 que recordarles que este creador fant\u00e1stico, acaso el mejor cuentista de Colombia y de Hispanoam\u00e9rica, se qued\u00f3 en el tiempo como int\u00e9rprete de las costumbres y los sentimientos del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Las telara\u00f1as del olvido<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pueblos se olvidan de sus humanistas. Es signo caracter\u00edstico de la naturaleza humana. Nada nuevo, por consiguiente, se descubre cuando las juventudes actuales, movidas m\u00e1s por las fantas\u00edas de lo superfluo y, por eso, cada vez menos interesadas en los valores del esp\u00edritu, ignoran el acervo de nuestra idiosincrasia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no se piense que la literatura de Arias Su\u00e1rez est\u00e1 dirigida a un c\u00edrculo reducido. Es, por el contrario, escritor para todos los p\u00fablicos, de f\u00e1cil y agradable erudici\u00f3n. Digamos, m\u00e1s bien, que hoy los j\u00f3venes no leen ni disciplinan la inteligencia, enredados en las sutilezas de un mundo ligero. Mas la literatura, don inapreciable que se transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, jam\u00e1s se detendr\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso rescatar de entre las telara\u00f1as del olvido los nombres de quienes fueron superiores al destino fugaz. Arias Su\u00e1rez, mente inquieta, descubri\u00f3 la versatilidad del hombre y escribi\u00f3 en grande para que se le escuchara en todos los tiempos. Su obra, ausente de las librer\u00edas, debe llegar a las juventudes de este mundo contempor\u00e1neo tan necesitado de gu\u00edas formativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Marco estrecho<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien Arias Su\u00e1rez sobresale con luz propia, es necesario que se le conozca con mayor profundidad para que no sea personaje inm\u00f3vil. Conforme en su Armenia nativa ning\u00fan colegio, ninguna avenida o parque llevan su nombre, es l\u00edcito reclamar a los cr\u00edticos del pa\u00eds su omisi\u00f3n o su demora en ocuparse con mayor inter\u00e9s de este valor representativo de la literatura colombiana. Los prototipos de las letras deben fijar un sitial permanente en la conciencia de los pueblos para que sean orientadores y no simples fichas de antolog\u00eda, apergaminadas e inexpresivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naci\u00f3n est\u00e1 en deuda con Arias Su\u00e1rez. Podemos salimos del marco estrecho de quienes no estudian a los humanistas, para llegar al propio coraz\u00f3n del pa\u00eds y decirle que est\u00e1 en mora de difundir en las \u00e9pocas actuales la personalidad de quien hizo brillar el nombre de Colombia m\u00e1s all\u00e1 de los mares. Su primer libro, <em>Cuentos espirituales,<\/em> vio la luz en Par\u00eds gracias al empe\u00f1o del doctor Eduardo Santos, convencido de las calidades literarias del oculto odont\u00f3logo de provincia que un d\u00eda, deseoso de mundo y de experiencias, se fue en pos de otras culturas. All\u00ed volvi\u00f3 famoso el seud\u00f3nimo de Constantino Pla y es posible que muchas de sus producciones se encuentren perdidas en revistas y peri\u00f3dicos europeos. Sus cuentos \u2013el g\u00e9nero en el que m\u00e1s se distingui\u00f3\u2013 est\u00e1n traducidos al ruso, portugu\u00e9s, franc\u00e9s, ingl\u00e9s e italiano. Como iron\u00eda, esos mismos cuentos desaparecieron de la circulaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Caudalosa sensibilidad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su m\u00e9rito en el cuento reside en la fuerza interior de sus personajes. Fue ante todo un explorador de lo sicol\u00f3gico, que se val\u00eda de figuras tan caracter\u00edsticas del pueblo como la solterona, el peluquero, el billarista, la comadrona o el maestro de escuela para tratar los problemas sociales. Due\u00f1o de grandes recursos estil\u00edsticos, supo llegar a la gente sin complicaciones ni mentiras, y en cada producci\u00f3n pon\u00eda algo de su caudalosa sensibilidad y encontraba salidas espont\u00e1neas a su emotividad en pasajes tan maravillosos como <em>Guardi\u00e1n y yo <\/em>\u2013su mejor cuento\u2013 o <em>La balada de ensue\u00f1o<\/em>, soneto que le hizo ganar en Bogot\u00e1 la Violeta de Oro en los Juegos Florales de 1936, al lado de Andr\u00e9s Holgu\u00edn, el otro galardonado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su obra literaria permanece no s\u00f3lo oculta, sino adem\u00e1s in\u00e9dita en gran parte. Aprendi\u00f3 a traducir los temas sociales a lo Balzac, y sin embargo, las nuevas \u00e9pocas no se han preocupado por recoger su pensamiento. Hoy sus libros no se consiguen porque no volvi\u00f3 a edit\u00e1rsele. No es de extra\u00f1ar, entonces, que las juventudes vivan distantes de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El periodista<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la par que en el cuento, la novela y la poes\u00eda, tambi\u00e9n cosech\u00f3 triunfos en el periodismo. Fund\u00f3 y dirigi\u00f3 en Armenia <em>El Peque\u00f1o Liberal<\/em> y <em>El Quind\u00edo<\/em>, peri\u00f3dicos de tenaz empe\u00f1o provincial. Fue colaborador de <em>El Gr\u00e1fico<\/em> y <em>El Tiempo<\/em> entre 1921 y 1923, y m\u00e1s tarde corresponsal de este \u00faltimo en Espa\u00f1a, Francia e Italia. En el <em>Carabobe\u00f1o<\/em> de Venezuela tuvo participaci\u00f3n activa, y la ciudad de Valencia de aquel pa\u00eds le otorg\u00f3 el t\u00edtulo de presidente del Colegio de Odont\u00f3logos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes lo trataron comentan su permanente af\u00e1n de cultura que lo manten\u00eda en pugna con su profesi\u00f3n de odont\u00f3logo, no siempre generosa para depararle una subsistencia reposada. Es la eterna lucha del cerebro superior que trata de no depender de lo material, por lo general infructuosamente y con serios choques sobre la personalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Alma sentimental<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocas figuras de las letras tan polifac\u00e9ticas y extra\u00f1as como la suya. Hablan sus bi\u00f3grafos de un ser enigm\u00e1tico. Ensimismado en su mundo interior, mundo inquieto y a veces atormentado, no era persona f\u00e1cil para el trato corriente y solo las personas de su confianza consegu\u00edan disfrutarlo. Situado, sin duda, frente al planeta conflictivo que \u00e9l pretend\u00eda reformar con su pluma, lo asaltaban los diablos de su inteligencia para producirle desaz\u00f3n espiritual. No todos, por eso, lograban penetrar al maravilloso universo que escond\u00eda su alma sentimental, capaz de volcarse en relatos de tanta emoci\u00f3n como el de <em>La vaca sarda<\/em>. Su hija Rosario se conmueve hoy recordando al padre rom\u00e1ntico que le ense\u00f1\u00f3 a dialogar con la luna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este, a grandes rasgos, es Eduardo Arias Ju\u00e1rez. Su obra es patrimonio nacional. Fue escritor que le hu\u00eda a lo ef\u00edmero para merecer la inmortalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el Comit\u00e9 de Cafeteros del Quind\u00edo, entidad vigilante de la cultura regional, acomete la empresa de rescatar sus escritos, hay que repetir que la literatura no se detiene. Sale en defensa del talento quindiano esta instituci\u00f3n representativa, no dispuesta a permitir que se dilapide un patrimonio com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Obras in\u00e9ditas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela in\u00e9dita <em>Bajo la luna negra,<\/em> prologada por Baldomero San\u00edn Cano, se convertir\u00e1 en suceso editorial del pa\u00eds gracias al inter\u00e9s del Comit\u00e9 \u00a0de Cafeteros del Quind\u00edo, que entiende su compromiso con los escritores de la comarca. Al propio tiempo aparecer\u00e1 una selecci\u00f3n de los mejores cuentos \u2013la mayor\u00eda in\u00e9ditos, y vaya uno a saber por qu\u00e9\u2013 de este viajero pertinaz por los caminos del mundo que regresa ahora a su comarca, 21 a\u00f1os despu\u00e9s de muerto, con la cosecha de su inteligencia. Con todo esto confirmamos que el escritor no muere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra de Eduardo Arias Su\u00e1rez, oculta pero no perdida, ver\u00e1 la luz que a veces se le niega a la cultura cuando no hay sensibilidad para apreciar la est\u00e9tica, y que como paradoja es la \u00fanica luz que redime al hombre de su angustia espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 17-VI-1979.<br \/>\n<em><strong>La Patria, Revista Dominical, <\/strong><\/em>Manizales, 17-VI-1979.<br \/>\n<em><strong>Revista Manizales, <\/strong><\/em>No. 669, febrero de 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Misiva:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocidos los resultados de la conversaci\u00f3n sostenida por el doctor Tirado con la familia Arias y teniendo en cuenta tus experiencias como hombre de letras y autor de varias obras de indudable valor literario, el Comit\u00e9 quiere abusar de tu amistad pidi\u00e9ndote el favor de que seas t\u00fa quien dirija la edici\u00f3n de las obras de Eduardo Arias Su\u00e1rez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Hern\u00e1n Palacio Jaramillo<\/strong><strong>, presidente del Comit\u00e9 de Cafeteros del Quind\u00edo. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vigencia de un escritor olvidado \u00a0Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Naci\u00f3 en Armenia el 5 de febrero de 1897 y muri\u00f3 en Cali el 19 de octubre de 1958. 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