{"id":3811,"date":"2011-10-05T10:51:51","date_gmt":"2011-10-05T15:51:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3811"},"modified":"2014-05-01T17:34:36","modified_gmt":"2014-05-01T22:34:36","slug":"rifas-y-enganos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/05\/rifas-y-enganos\/","title":{"rendered":"Rifas y enga\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El colombiano, elemento c\u00e1n\u00addido y sugestionable, cree que en su futuro existe una loter\u00eda. Podr\u00e1 no haber pan para el desayuno ni carne para el al\u00admuerzo, pero no faltar\u00e1 el peda\u00adzo de loter\u00eda. Primero el azar, despu\u00e9s la obligaci\u00f3n. As\u00ed, de pedazo en pedazo de suerte, malgasta el desnutrido presu\u00adpuesto que apenas alcan\u00adza para medio subsistir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero como al fin y al cabo en el futuro existe una loter\u00eda, si\u00adgue probando suerte, cada vez con mayores esfuerzos. Quiz\u00e1 por el arranque de permanente desquite que abriga el coraz\u00f3n de los pobres, el comprador de ilusiones no renuncia a la opci\u00f3n de su loter\u00eda favorita y de paso adquiere cuanta bole\u00adta le ofrezcan de casas suntua\u00adrias, autom\u00f3viles moder\u00adnos, viajes fant\u00e1sticos y un sinf\u00edn de halagos que no ser\u00eda sensato despreciar si la estrella del futuro le sonr\u00ede con tantos se\u00f1uelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1nta plata gastamos los co\u00adlombianos en jue\u00adgos de azar? Son millonadas que se escapan a cualquier c\u00e1lculo. Baste saber que todos los departamentos cuentan con su propia loter\u00eda, negocio tan lucrativo que no podr\u00eda aban\u00addonarse sin desbarajustar las finanzas regionales. A golpes de loter\u00edas por lo menos se atienden necesidades de la comunidad, como la salud p\u00fa\u00adblica. El dinero de las ilusiones, que en el fondo son frustracio\u00adnes, en este caso revierte en obras para el mismo pueblo. Son, por lo menos, contribucio\u00adnes involuntarias para irrigar servicios sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el pa\u00eds proliferan rifas de todo orden, unas autorizadas, pero sin demasiado control, y otras subterr\u00e1\u00adneas. El chance, por ejemplo, burla la ley y enriquece unos cuantos bolsillos. En algunas partes se ha entendido que es preferible legalizarlo a cambio de permitir que de todas mane\u00adras se venda a escondidas y con fuga de impuestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengo en mis manos la boleta de una rifa que anuncia como premio mayor una \u00ablujosa resi\u00addencia de dos plantas\u00bb y como segundo premio una casa de una planta, no menos lujosa. El aspirante a poseerlas bien puede sentirse en palacios, y para eso compr\u00f3 pasaporte a la suntuosidad, as\u00ed fuera sacrificando el pan del desayuno y la carne del almuerzo. Los dise\u00ad\u00f1os de las mansiones est\u00e1n di\u00adbujados con tentadoras l\u00edneas arquitect\u00f3nicas, entre arbole\u00addas y toda clase de vanidades, como para conquistar al m\u00e1s ap\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los felices ganadores se encontraron, a la hora de las definiciones, con que no exis\u00adt\u00edan casas. En ninguna parte de las boletas estaban especifica\u00addos ni el precio ni el sitio de localizaci\u00f3n de los inmuebles. Si se insist\u00eda demasiado, se llegar\u00eda al peor barrio de la ciu\u00addad. En tales condiciones, y esto se llama estafa, cualquier suma que se recibiera, como sucedi\u00f3, ser\u00eda buena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las autoridades que aprue\u00adban planes de esta naturaleza permiten enga\u00f1os flagrantes. Parece que no hay tiempo para evitar el fraude. No s\u00f3lo se autorizan sorteos a porrillo para cuenta obra p\u00eda o imp\u00eda se inventan los parroquianos, y que no dejan la vida en paz, sino que ni siquiera se estudia la letra menuda de las estafas. Hay que dudar de que exista control alguno por el solo hecho de circular las boletas selladas por la alcald\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los trucos abundan. Se en\u00adtregan, en lugar del bus resplandeciente, un armatoste herrumbroso y en plan de extinci\u00f3n. En ninguna parte figu\u00adraban ni el modelo ni el valor. Y vaya alguien a quejarse. Tambi\u00e9n hay planes serios y que cumplen fines no\u00adbles, como los de la Cruz Roja. Si se juega, hay que saber ele\u00adgir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los enga\u00f1os son posibles porque en la mente del colombiano iluso existe un rec\u00f3ndito anhelo de fortunas, de bienes secretos y sorpresivos, de capitales sin trabajar, de ocios y desquites. El gringo no juega loter\u00edas y es productivo. El colombiano es por lo general perezoso. Por eso vive no s\u00f3lo frustrado, sino tambi\u00e9n en la inopia. Somos confiados. So\u00f1amos mucho. Y los sue\u00f1os, sue\u00f1os son\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 20-VI-1979.<br \/>\n<em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 25-VI-1979.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El colombiano, elemento c\u00e1n\u00addido y sugestionable, cree que en su futuro existe una loter\u00eda. Podr\u00e1 no haber pan para el desayuno ni carne para el al\u00admuerzo, pero no faltar\u00e1 el peda\u00adzo de loter\u00eda. Primero el azar, despu\u00e9s la obligaci\u00f3n. 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