{"id":3815,"date":"2011-10-05T10:56:57","date_gmt":"2011-10-05T15:56:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3815"},"modified":"2014-05-01T18:09:43","modified_gmt":"2014-05-01T23:09:43","slug":"juguete-diabolico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/05\/juguete-diabolico\/","title":{"rendered":"Juguete diab\u00f3lico"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te\u00f3ricamente es un medio de transporte. As\u00ed todav\u00eda la usan algunas personas. Y se nos convirti\u00f3, casi sin darnos cuen\u00adta, en elemento de muerte. La moto se ha metido en tal forma en la sociedad, que lleg\u00f3 a adquirir su propia personali\u00addad. Prsonalidad siniestra. Es uno de los mayo\u00adres signos de esta enrevesada \u00e9poca tan amante del v\u00e9rtigo y las emociones fuertes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las v\u00edas de Colombia se destrozan a diario, v\u00edctimas de un nuevo estilo de muerte, j\u00f3venes supers\u00f3nicos a quienes parece no importar la vida. Tampoco respetan la vida de los dem\u00e1s, acaso por ese af\u00e1n tan caracter\u00edstico de los nuevos tiempos que pretende estable\u00adcer un sistema distinto, sin demasiados afanes, aunque con mucha prisa. Los j\u00f3venes de hoy viven a su manera, distan\u00adtes de normas que pudieran limitar su independencia, y esclavos de lo superfluo y lo fugaz. Por eso se sienten en su atm\u00f3sfera cuando vuelan en alas del viento, viajeros pertinaces por los mundos misteriosos del suspenso y la aventura, creados por ellos mismos para suicidar\u00adse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La juventud contempor\u00e1nea se caracteriza por un vehe\u00admente apetito de b\u00fasqueda y conquista. Pero no es dada a gastar muchas energ\u00edas. Le gusta vagar, ir a toda m\u00e1quina, descubrir nuevos \u00edmpetus. El riesgo no la asusta y por eso desaf\u00eda el peligro en cada pirueta y a cada instante. Danza sobre el abismo porque encuentra extra\u00f1o placer en el vac\u00edo. Se lanza a \u00e9l con los ojos cerrados, sensualmente, y se sumerge en las profundida\u00addes del frenes\u00ed y la locura. Baila en la cuerda floja de la muerte lo mismo al mando del autom\u00f3\u00advil que entregan los padres irresponsables para que el hijo imberbe adquiera categor\u00eda so\u00adcial, que de la moto, que tambi\u00e9n logr\u00f3 su prerrogativa y pregona secretos paroxismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy es m\u00e1s f\u00e1cil defenderse de los atracadores que de las motos. En mejor castellano se llamar\u00eda motocicleta, pero la propensi\u00f3n a abreviar y muti\u00adlar, otra moda actual, compri\u00admi\u00f3 la palabra. Moto es m\u00e1s breve y anda m\u00e1s r\u00e1pido. El peat\u00f3n, cada vez m\u00e1s impotente, camina tambaleando entre los peligros de las ciudades. La moto se rob\u00f3 la poca tranquili\u00addad que nos quedaba. Sus conductores no solo exponen su vida sino que atentan contra la sociedad en pleno. Gozan, con alegr\u00eda morbosa, embis\u00adtiendo a los transe\u00fantes, retan\u00addo a los automovilistas, burl\u00e1n\u00addose de los buses, encaram\u00e1n\u00addose en los andenes, bufando como fieras ind\u00f3mitas&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ruido, el humo, la veloci\u00addad son verdugos implacables de las ciudades y las carrete\u00adras. La vida se volvi\u00f3 un arrebato. Por entre verdaderos nudos gordianos debemos tran\u00adsitar, quer\u00e1moslo o no. Los padres de familia, dispensado\u00adres de tantas liviandades, se lamentan tarde de su conducta cuando el hijo acr\u00f3bata termina destrozado. El Gobierno, otro c\u00f3mplice, disminuye el arancel para que siga la invasi\u00f3n de motos torturando el ambiente de las ciudades y las carreteras y cercenando los hogares. \u00bfLo sensato no ser\u00eda prohibir estos juguetes del demonio? Pero ni siquiera se controla su veloci\u00addad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los caminos de la patria, antes desdibujados por las cua\u00addrillas asesinas, est\u00e1n ahora ti\u00f1\u00e9ndose de sangre aventurera. Es la sangre de una genera\u00adci\u00f3n que anda en moto, a toda marcha, m\u00e1s por las nubes que sobre la tierra. Ojal\u00e1 que en cada hogar se impusiera la consigna de cortar tanto de\u00adsenfreno. Las v\u00edas del pa\u00eds y del afecto no pueden seguir manc\u00adhadas. Hay que limpiarlas de peligros y de cruces. No es improcedente, entonces, aban\u00addonar el ansia loca de correr, para que la vida sea m\u00e1s cuerda y resista m\u00e1s que un viaje supers\u00f3nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1, 24-VII-1979.<br \/>\n<strong>La Patria, <\/strong>Manizales, 31-VII-1979.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentario:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oportuna y ajustada a la realidad la cr\u00f3nica titulada <em>Juguete diab\u00f3lico.<\/em> Ciertamente infunden pavor esos artefactos infernales llamados motocicletas, cada uno con su loco del manubrio encima y listo a arremeter contra lo que encuentre por delante. Bueno ser\u00eda que esos horrendos aparatos llevaran la figura de una calavera humana sobre dos f\u00e9mures, y en letras bien visibles la leyenda \u201cS\u00e1lvese quien pueda\u201d. <strong>Alberto Guarnizo<\/strong>, Ibagu\u00e9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Te\u00f3ricamente es un medio de transporte. As\u00ed todav\u00eda la usan algunas personas. Y se nos convirti\u00f3, casi sin darnos cuen\u00adta, en elemento de muerte. La moto se ha metido en tal forma en la sociedad, que lleg\u00f3 a adquirir su propia personali\u00addad. Prsonalidad siniestra. 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