{"id":4054,"date":"2011-10-09T19:51:06","date_gmt":"2011-10-10T00:51:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4054"},"modified":"2014-03-16T20:58:54","modified_gmt":"2014-03-17T01:58:54","slug":"la-maquina-del-escritor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/09\/la-maquina-del-escritor\/","title":{"rendered":"La m\u00e1quina del escritor"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No era una m\u00e1quina cualquiera. Hab\u00eda estado en mil batallas. Conoci\u00f3 los yermos caminos y las serenas planicies. Trot\u00f3, como jamelgo curtido, por densas geograf\u00edas y no se fatig\u00f3 trepando monta\u00f1as, ni se despe\u00f1\u00f3 desafiando precipicios. Se encabritaba a veces, como queriendo sublevarse, cuando sent\u00eda la rienda dura, pero luego bajaba la testa, sumisa y reflexiva. Su amo, cual otro quijote andariego, le templaba el nervio para que mejor respondiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La amaestr\u00f3 en los pasos castellanos. La puso a correr aventuras por anchos senderos y le ense\u00f1\u00f3 a ser arisca para el peligro, y tambi\u00e9n briosa en campo abierto. Y de tanto andar y meter el hocico en todas partes, termin\u00f3 cargando en la grupa, como jinete de rutina, a Azor\u00edn. Se tropez\u00f3 con otros personajes que hab\u00eda visto lejanos y que terminaron siendo familiares: Unamuno, Baroja, Juan Ram\u00f3n, Cervantes&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era, m\u00e1s que una m\u00e1quina, un heraldo. Supo de amores y de odios. De vientos frescos y melanc\u00f3licos atardeceres. Cuando le daba por declarar la guerra, su dentadura letrada vomitaba fuego como lanzando bombas demoledoras. Y cuando amaba, toda su armaz\u00f3n se esponjaba y emit\u00eda ondulados sonidos que en\u00adcend\u00edan las medias luces de los cuadros rom\u00e1nticos. La piel se le erizaba con el sentimiento. Parec\u00eda entonces que no hubiera sufrido los enconos del combate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hecha para la tempestad y el reposo, su contextura se dilataba o se comprim\u00eda de acuerdo con la hora. A alguien se le ocurri\u00f3 verle ojos azules, los ojos de la emoci\u00f3n, pero quiz\u00e1 la estaba metiendo demasiado en el pe\u00adllejo de su due\u00f1o. Aunque es posible que los tuviera. Tal era el tempera\u00admento de esta noble herramienta de trabajo que desapareci\u00f3, en la noche oscura, sin dejar rastro, y no por infidelidad, sino por ajena bribonada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No era una m\u00e1quina cualquiera. Era el brazo derecho de Humberto Jaramillo \u00c1ngel, el escritor y el poeta. Para qu\u00e9 decir que era tambi\u00e9n su diosa protectora. La consent\u00eda como a la ni\u00f1a de sus ojos. El escritor se ama\u00f1a m\u00e1s con la m\u00e1quina vieja. La pobre, hu\u00e9rfana y desarropada, se acordar\u00eda en su desamparo de las horas intensas y las c\u00e1lidas tertulias. Debi\u00f3 sentir nostalgia de las cabalga\u00adtas por la vieja Espa\u00f1a. No ver\u00eda m\u00e1s a Platero ni se tropezar\u00eda con Sancho. Y antes que claudicar, se derriti\u00f3 el pecho con el plomo que ya no produci\u00adr\u00eda m\u00e1s cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e1quina del escritor ha muerto. Muri\u00f3 en manos sacr\u00edlegas. La m\u00e1quina del escritor \u2013de Humberto o de cualquier artista\u2013 va pegada a su propio estilo. Se anida en su alma, y con esto se dice todo. Cuado se cambia de m\u00e1quina es como si se cambiara de piel. No importa que sea vieja y achacosa, si es la compa\u00f1era m\u00e1s pr\u00f3xima, m\u00e1s fiel de las duras vigilias. Es quiz\u00e1 la \u00fanica confidente que nunca traiciona. Soporta malos tratos y los sufre en silencio. El malandr\u00edn ignora que robarle la m\u00e1quina al escritor es como perforarle el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Humberto pulse otras teclas, algo se le rebelar\u00e1 en su interior. Me cont\u00f3 la noticia con pena. Seguir\u00e1 escribiendo, sin duda. Y sabr\u00e1 que algo ha muerto en \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 19-V-1980<strong>. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar No era una m\u00e1quina cualquiera. Hab\u00eda estado en mil batallas. Conoci\u00f3 los yermos caminos y las serenas planicies. Trot\u00f3, como jamelgo curtido, por densas geograf\u00edas y no se fatig\u00f3 trepando monta\u00f1as, ni se despe\u00f1\u00f3 desafiando precipicios. Se encabritaba a veces, como queriendo sublevarse, cuando sent\u00eda la rienda dura, pero luego bajaba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[47],"tags":[101],"class_list":["post-4054","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-temas-literarios","tag-temas-literarios"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4054","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4054"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4054\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10449,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4054\/revisions\/10449"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4054"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4054"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4054"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}