{"id":4096,"date":"2011-10-09T21:20:32","date_gmt":"2011-10-10T02:20:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4096"},"modified":"2014-04-15T08:33:39","modified_gmt":"2014-04-15T13:33:39","slug":"horno-funerario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/09\/horno-funerario\/","title":{"rendered":"Horno crematorio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ha de ser f\u00e1cil para el alcalde de Armenia, Hugo G\u00f3mez G\u00f3mez, sacar adelante el proyecto del horno crema\u00adtorio en que se halla interesado. La idea es audaz y valiente. Tropezar\u00e1 con dificultades de orden religioso y humano, pues la Iglesia mantiene su tradicional actitud ante los cad\u00e1veres, y las fami\u00adlias continuar\u00e1n pegadas al recuerdo de sus seres queridos man\u00adteni\u00e9ndolos simb\u00f3licamente vivos entre huecos y paredes, por m\u00e1s des\u00adcompuestos que est\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proyecto da motivo para algunas consideraciones respecto al costo de la muerte. Todo el aparato que se forma alrededor de un cad\u00e1ver no solo le da\u00a0 contornos fantasmales al acto final de la existencia, sino que convierte en gravosa, a veces imposible de costear, la ceremonia que debiera ser la m\u00e1s econ\u00f3mica de la vida. La fe y el rito, lo mismo que la moda, se prestan para la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enterrar a los muertos no solo es complicado, para no hablar de dolo\u00adroso, sino especulativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el cad\u00e1ver es ilustre, o con cierto \u00abolor\u00bb en la sociedad (como si el olor no fuera el mismo en la triste y universal descomposici\u00f3n de la carne), las tarifas ser\u00e1n explosivas. Morir representa un hecho econ\u00f3mico. No hay tierra m\u00e1s cara que la \u00fanica que no podemos disfrutar y que como paradoja resulta la m\u00e1s estrecha y la menos productiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que la persona cierra el ojo, todo se encarece, hasta el abrazo de condolencia. Adem\u00e1s, es la \u00fanica ocasi\u00f3n en que no es posible regatear. En tales momentos de trastorno, los art\u00edculos, religiosos o profanos -que no queda f\u00e1cil distinguir ni rechazar en esta mezcla de temores y vanidades-, llegan no solo sobrevalorados sino impuestos por la costumbre, el rito o las conveniencias sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo el muerto uno de los mayores motivos de especulaci\u00f3n del mundo, adem\u00e1s de una carga abrumadora para los parientes, no me\u00a0 explico por qu\u00e9 nos dejamos estafar, crey\u00e9ndonos tan vivos. La funeraria, un negocio redondo, es acaso el s\u00edmbolo m\u00e1s significativo de la explotaci\u00f3n humana. El dolor y la fe tienen precio, y en tales instantes se paga caro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como morirse cuesta plata, y para el mundo sobreviviente es acto heroico el de complacer la voracidad de esos momentos dram\u00e1ticos, hay necesidad de una cruzada para \u00ababaratar\u00bb los cad\u00e1ve\u00adres. Ahora est\u00e1n por las nubes. El alcalde Hugo G\u00f3mez G\u00f3mez no tendr\u00e1 tiempo, y ojal\u00e1 lo tuviera, para sacar adelante su idea del horno crematorio. Pero ya dio un paso adelante. Hay que preguntarle si tiene previsto entre los considerandos de su proyecto este de la carest\u00eda, ya que hasta ahora solo se habla de conveniencias ambientales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto de la ecolog\u00eda, que es la ciencia actual del mundo, parece que el burgomaestre si\u00adgue las lecciones de su antecesor, Alberto G\u00f3mez Mej\u00eda, hoy presidente de la Sociedad Colombiana de Ecolo\u00adg\u00eda. Si al uno no lo dejaron hacer el estadio en una ca\u00f1ada, es posible que al otro le permitan deshacer a los muertos, contra el querer de los em\u00adpresarios de pompas f\u00fanebres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cremaci\u00f3n de cad\u00e1veres existe en muchas ciudades del mundo y cada vez resulta m\u00e1s ajustada al ritmo que lleva la humanidad. En nuestro pa\u00eds, el obispo de Bucaramanga es partidario de ella. Los s\u00edmbolos de la fe, cuando se exceden, son negativos. La gente pobre necesita subsistir. El gobernador de Santander ha dispuesto que su cad\u00e1ver sea incinerado, y esto prueba que comienza a romperse un mito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El doctor Miguel Lleras Pizarro, hombre genial y cuyo cad\u00e1ver resul\u00adtaba apetecible para esta bolsa de la muerte, se march\u00f3 del p\u00edcaro mundo ri\u00e9ndose de las pompas f\u00fanebres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed lo orden\u00f3 en su \u00faltima voluntad, cumplida rigurosamente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00ab1\u00b0 &#8211; Mi cuerpo debe ser entregado a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional para ayudar al estudio de sus alumnos, despu\u00e9s de que se practique la autopsia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2\u00b0 &#8211;\u00a0 Si es necesario satisfacer la necesidad social de la vanidad oficial o familiar, que se hagan exequias sim\u00adb\u00f3licas sin gastar plata en f\u00e9retro, obviamente vac\u00edo, y que no haya &#8216;velorio&#8217;, ni simb\u00f3lico, porque no quiero de visitantes a personas que estar\u00e1n contentas con el fallecimiento.\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 14-VIII-1980.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar No ha de ser f\u00e1cil para el alcalde de Armenia, Hugo G\u00f3mez G\u00f3mez, sacar adelante el proyecto del horno crema\u00adtorio en que se halla interesado. 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