{"id":4112,"date":"2011-10-09T22:05:08","date_gmt":"2011-10-10T03:05:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4112"},"modified":"2014-03-20T12:27:17","modified_gmt":"2014-03-20T17:27:17","slug":"una-biblioteca-que-se-fue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/09\/una-biblioteca-que-se-fue\/","title":{"rendered":"Una biblioteca que se fue"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando hace poco fallec\u00eda Julio Alfonso C\u00e1ceres, insigne poeta de Armenia, me preguntaba yo por qu\u00e9 la ciudad no hab\u00eda adquirido su magn\u00edfica biblioteca. Era una colecci\u00f3n se\u00adleccionada a lo largo de toda la vida, con gusto y refinamiento. Es oportuno recordar que Julio Alfonso fue un estudioso obstinado que no s\u00f3lo sab\u00eda querer los libros y los autores, sino que se dedic\u00f3 a enriquecer su biblioteca con obras de \u00f3ptima calidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En alguna oportunidad la Universidad del Valle, que supo apreciar el valor de este esfuerzo bibliogr\u00e1fico, entr\u00f3 en conversaciones con el poeta, pero no fue posible celebrar ninguna negociaci\u00f3n. Y era que los libros representaban para \u00e9l parte de su propia personalidad, y no se sent\u00eda entonces con fuerzas para deshacerse de algo tan pegado a sus afectos. Esto no obstante saber que ser\u00eda la mejor manera de proteger su patrimonio en la posteridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, ya enfermo y presintiendo sin duda la aproximaci\u00f3n de la ho\u00adra final, ofreci\u00f3 sus libros a entidades de su propia tierra, sin que ninguna se hubiera interesado en ellos. Creo, inclusive, que nadie se tom\u00f3 el trabajo de examinarlos y hacerlos avaluar. Yo mismo, conocedor del prop\u00f3sito de venta y sabiendo la importancia de resguar\u00addar esta obra que podr\u00eda desintegrar\u00adse o subestimarse m\u00e1s adelante, hi\u00adce algunas gestiones y no encontr\u00e9 respuesta. Ni el municipio, ni el departa\u00admento, ni las dos universidades, ni el Comit\u00e9 de Cafeteros, ni persona alguna impidieron que la obra cultural, eminentemente quindiana, se escapara de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Universidad de Caldas la ad\u00adquiri\u00f3. La transacci\u00f3n fue r\u00e1pida, por\u00adque la calidad saltaba a la vista. La cultura qued\u00f3 defendida, por fortu\u00adna, pero hay que lamentar que la pro\u00adpia tierra del poeta no hubiera abier\u00adto los ojos a tiempo. Ya es tarde, si acaso le da por sentir la p\u00e9rdida. Esa, por otra parte, es la triste historia de los poe\u00adtas y escritores. Mueren por lo general en silencio, ignorados y me\u00adnesterosos. Sus dolencias no intere\u00adsan a nadie, por lo mismo que las letras andan de capa ca\u00edda. La gente olvida que son los escritores los que realzan el nombre de los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que reclamar mayor atenci\u00f3n para que se defienda el patrimonio cultural. Es preciso preservar las ex\u00adpresiones vern\u00e1culas. Una manera de engrandecer el destino es hacer valer lo propio, lo que fluye del fol\u00adclor. Armenia deber\u00eda no \u00a0s\u00f3lo esperar que se le formulen solicitudes, como es el caso del poeta C\u00e1ceres, y com\u00adplacerlas, sino mantener cerradas sus fronteras para que no se escapen sus tesoros. Lo mismo en lo referente a una colec\u00adci\u00f3n de libros que a una colecci\u00f3n de cer\u00e1mica quimbaya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caldas se preocupa por la cultura. La biblioteca de Silvio Villegas, comprada por el Banco de la Rep\u00fablica, se encuentra en clasificaci\u00f3n para abrirla al p\u00fablico. Las ciudades necesitan bibliotecas p\u00fablicas, salas de conciertos, museos, galer\u00edas de arte. Defendamos lo nuestro, con ojo avizor y con celo, para evitar que el vecino termine siendo m\u00e1s listo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 22-VIII-1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentario: <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s del caso humano que este hecho encierra, hay que mirar el fen\u00f3meno planteado desde dos \u00e1ngulos muy especiales: el uno, la p\u00e9rdida lamentable del esp\u00edritu c\u00edvico que anta\u00f1o era tan com\u00fan en nuestra comarca; y el otro, el grave pecado de la indiferencia hacia una obra que nunca ha existido en Armenia y que se requiere con urgencia, o sea, el de una bien dotada biblioteca p\u00fablica que en c\u00f3modas instalaciones permanezca abierta al p\u00fablico ojal\u00e1 las veinticuatro horas del d\u00eda, incluyendo los domingos y feriados. <strong>Horacio Murillo Calvo, <\/strong>Armenia.\u00a0\u00a0\u00a0 <strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando hace poco fallec\u00eda Julio Alfonso C\u00e1ceres, insigne poeta de Armenia, me preguntaba yo por qu\u00e9 la ciudad no hab\u00eda adquirido su magn\u00edfica biblioteca. 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