{"id":4119,"date":"2011-10-09T22:16:41","date_gmt":"2011-10-10T03:16:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4119"},"modified":"2014-04-15T09:09:06","modified_gmt":"2014-04-15T14:09:06","slug":"un-esfuerzo-llamado-armenia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/09\/un-esfuerzo-llamado-armenia\/","title":{"rendered":"Un esfuerzo llamado Armenia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descuajando monta\u00f1a y en lucha implacable contra las fuerzas de la naturaleza, los bravos con\u00adquistadores pusieron su pie en tierra f\u00e9rtil. Se ha\u00adb\u00edan tropezado con terrenos inh\u00f3spitos, contagiados de cieno y enfermedades, pero present\u00edan que su fe compensar\u00eda las fatigas. All\u00e1, muy lejos, hab\u00eda que\u00addado su Antioquia maternal, y como andariegos que buscaban otros horizontes para agrandar territorios y afirmar la raza, no le tuvieron miedo a lo inc\u00f3gnito. Siempre avanzando, las leguas de sus duras trave\u00ads\u00edas se iban rindiendo a golpes de esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caucho que pensaban descubrir se troc\u00f3 por el hallazgo de tierras ub\u00e9rrimas ba\u00f1adas por riachue\u00adlos abundantes y mecidas por vientos frescos. Iban adem\u00e1s en busca de los entierros ind\u00edgenas, no\u00adci\u00f3n de riqueza que los empujaba a ser valientes para poseer los tesoros escondidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su paso fueron fundando poblaciones como Aguadas, P\u00e1cora, Neira y Manizales. Eran volunta\u00addes templadas en el rigor de los montes, que a nada le tem\u00edan. Acaso se desgarraban sus carnes al ga\u00adnarle nuevos tramos a la naturaleza, pero bien sab\u00edan que era preciso seguir devorando distancias. La fe del monta\u00f1ero, de este arriero antioque\u00f1o que no na\u00adci\u00f3 para detenerse, no sabe de indecisiones. La cara\u00advana descubri\u00f3 luego a Pereira y finalmente fund\u00f3 a Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Quind\u00edo, con sus encantos y sus secretos, se hab\u00eda abierto como una promesa. Terreno quebradi\u00adzo, con hondonadas que cortan la monoton\u00eda e impri\u00admen rasgos de naturaleza agresiva, sobre \u00e9l se levan\u00adt\u00f3 la aldea. Era la aldea antigua, recortada y sin mayores pretensiones, que m\u00e1s tarde encontrar\u00eda el milagro del caf\u00e9, grano mitad leyenda y mitad verdad que viajar\u00eda por mares y continentes prego\u00adnando la prosperidad de la tierra y el temple de la raza. Y as\u00ed fue creciendo el r\u00fastico poblado, silencio\u00adsamente, como una oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde, pero mucho tiempo despu\u00e9s, los pa\u00adc\u00edficos moradores despertaron un d\u00eda con la violencia a la espalda. Armenia, la ni\u00f1a bonita que hab\u00edan consentido sus fundadores, se horroriz\u00f3 al sentir que los campos, antes f\u00e9rtiles e inofensivos, ard\u00edan al conjuro de los odios. Era como si les ardieran las entra\u00f1as. Los plant\u00edos gem\u00edan despavoridos y nadie lo\u00adgraba consolarlos. De la noche a la ma\u00f1ana el cielo hab\u00eda dejado de ser generoso. Los r\u00edos se ti\u00f1eron de sangre, y \u00e9sta corr\u00eda por las calles y los campos des\u00adbordada como una vena rota. Las cruces que iba po\u00adniendo la insania arrancaban la mata de caf\u00e9 y borra\u00adban la lecci\u00f3n de trabajo y hermandad que hab\u00edan sembrado los valientes colonizadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando ces\u00f3 la horrible noche, ya estaba mutila\u00adda una generaci\u00f3n. El alma hab\u00eda quedado mustia. Yermos los campos y atrofiado el paisaje, to\u00addo era desolaci\u00f3n y espanto. En el silencio de las du\u00adras noches todav\u00eda resonaban los tiros asesinos, los \u00faltimos rescoldos del embrutecimiento. Hu\u00edan las hordas siniestras, y los sorprendidos habitantes, que no conoc\u00edan sino el trabajo honrado y la importancia de ser buenos, parec\u00edan despertar de una pesadilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre esas cenizas fue imponi\u00e9ndose la ciudad de hoy, esta Armenia recia y cabecidura que se pro\u00adpuso levantar sus fuerzas morales para derrotar el infortunio. El alma le dol\u00eda, pero hab\u00eda que engrande\u00adcer el destino.\u00a0 Una fisonom\u00eda diferente comenz\u00f3 a erguirse en el paisaje. Llegaron otras concepciones y renacieron nuevos br\u00edos. La quemada aldea dejaba poco a poco de ser la hu\u00e9rfana de la violencia y pasa\u00adba a ser la mimada del progreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hab\u00eda salvado, por fortuna, la raza batalla\u00addora y optimista que no iba a cesar en el empe\u00f1o de reconstruir los escombros hasta borrar aquellas cicatrices de la insensatez. Gentes venidas de todas par\u00adtes encontraron el sitio amable y hospitalario. La ca\u00adlle so\u00f1olienta fue sustituida por la \u00e1gil avenida, y las viejas moradas comenzaron a ceder paso a modernas mansiones y airosos edificios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el pa\u00eds se dio cuenta, ya estaba modelada la ciudad moderna. Era la ciudad del futuro, que hab\u00eda desafiado el pesi\u00admismo para ser modelo de superaci\u00f3n. El poeta Va\u00adlencia la hab\u00eda bautizado como la Ciudad Milagro. Y es que los poetas saben encontrar las palabras exactas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy se le mira con sorpresa y admiraci\u00f3n. Es el centro pujante que avanza todos los d\u00edas, como los tumbadores de monta\u00f1as, y se encara a las dificultades propias de las fuerzas vigorosas. Armenia, con su crecimiento audaz y su urbanismo precoz, es un reto nacional Conforme la ciudad crece, hay nuevos problemas para resolver, pero una generaci\u00f3n dis\u00adpuesta a todo no permite detenerse, si el futuro se muestra promisorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la vieja aldea quedan pocos vestigios. Fue necesario remodelarla para cambiarle el alma. Los odios fueron vencidos y naci\u00f3 otra generaci\u00f3n que mira de frente, con visi\u00f3n hacia el porvenir. Aqu\u00ed est\u00e1 la raza fuerte que no se dej\u00f3 derrotar porque tuvo alientos para vencer los obst\u00e1culos y encontrar el progreso. Pocos esfuerzos tan edificantes como el de esta ciudad que no deja en paz a los urbanizadores y que tiene sorprendido al pa\u00eds. Ya nada, ade\u00adm\u00e1s, le impide ser esplendorosa y acogedora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Caminos, <\/strong><\/em>Editorial Quingr\u00e1ficas, Armenia, 1982.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Descuajando monta\u00f1a y en lucha implacable contra las fuerzas de la naturaleza, los bravos con\u00adquistadores pusieron su pie en tierra f\u00e9rtil. Se ha\u00adb\u00edan tropezado con terrenos inh\u00f3spitos, contagiados de cieno y enfermedades, pero present\u00edan que su fe compensar\u00eda las fatigas. 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