{"id":446,"date":"2009-10-27T14:58:54","date_gmt":"2009-10-27T14:58:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=446"},"modified":"2014-03-01T10:49:33","modified_gmt":"2014-03-01T15:49:33","slug":"baudilio-y-%e2%80%9cla-bella%e2%80%9d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/27\/baudilio-y-%e2%80%9cla-bella%e2%80%9d\/","title":{"rendered":"Baudilio y \u201cLa Bella\u201d"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Hace cien a\u00f1os, el 26 de mayo de 1903, nac\u00eda en Rionegro (Antioquia) el poeta Baudilio Montoya. En Calarc\u00e1 vivi\u00f3 a partir de 1906, y all\u00ed muri\u00f3 el 27 de septiembre de 1965, despu\u00e9s de cumplir brillante itinerario po\u00e9tico -con seis libros publicados, cuatro in\u00e9ditos y numerosos poemas sueltos que al calor de generosas copas sol\u00eda elaborar en las fondas camineras o en acontecimientos diversos-, vocaci\u00f3n que le hizo ganar la distinci\u00f3n de \u201cRapsoda del Quind\u00edo\u201d. Con este t\u00edtulo el Comit\u00e9 de Cafeteros public\u00f3 una antolog\u00eda suya en 1973.<\/p>\n<p align=\"justify\">La poes\u00eda de Baudilio Montoya, de inspiraci\u00f3n rom\u00e1ntica, estimulada\u00a0 por las bellas mujeres de la comarca y el esplendor de los paisajes, capta en versos rebosantes de calor humano la esperanza, la angustia y las querencias del pueblo. Otras p\u00e1ginas poseen acentuado car\u00e1cter social, como <em>Poema negro y Querella de Navidad,<\/em> traducidas al ruso. Vate popular en el m\u00e1s amplio sentido de la palabra, nadie como \u00e9l ha sabido interpretar en el Quind\u00edo, con tanta sencillez, donaire y autenticidad, las querellas de los enamorados y las emociones del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Su facilidad versificadora se refleja en la constante producci\u00f3n con que pintaba, con l\u00edrico estremecimiento, cuanto acontec\u00eda a su alrededor, bien fuera la congoja del amor frustrado, el idilio candoroso de la campesina, el espect\u00e1culo cautivante de la naturaleza o los perdigones que dejaban muerte y desolaci\u00f3n en los campos (con un romance excelente, a la altura de Garc\u00eda Lorca: <em>Jos\u00e9 Dolores Naranjo<\/em>). Su obra est\u00e1 constituida -aparte del material in\u00e9dito- por los libros<em> Lotos, Canciones al viento, Cenizas, Niebla, Antes de la noche y Murales del recuerdo.<\/em> Cantor de la melancol\u00eda, la soledad, la tristeza, el tedio, la angustia y la muerte, esas expresiones son el eco de su alma bohemia y dolorida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Baudilio Montoya fue bohemio pleno, como lo fueron Gabriel D\u2019Annunzio, G\u00f3mez Carrillo, Rub\u00e9n Dar\u00edo, Barba Jacob o Julio Fl\u00f3rez. Pasaba por las aldeas y las campi\u00f1as quindianas como uno de esos trovadores de la antig\u00fcedad, libando licores y recitando poemas. Se fue por todos los caminos y todos los horizontes como un encantador de la vida, que lo mismo arrancaba un suspiro de ilusi\u00f3n que una l\u00e1grima de despecho.<\/p>\n<p align=\"justify\">Vivi\u00f3 la comarca con intensidad, deleite y amor -y pudiera decirse que se la bebi\u00f3 en versos-, no s\u00f3lo como el rapsoda aut\u00e9ntico, sino como el sembrador que entregaba la mies entre iluminadas embriagueces, a la sombra de los cafetales y bajo el cobijo de la tierra pr\u00f3diga. Por all\u00ed esparci\u00f3, como semilla al viento, infinidad de poemas repentistas, que manos enamoradas se encargaron de guardar y que quiz\u00e1 nunca logren rescatarse.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fue el poeta del dolor y el silencio, pero tambi\u00e9n de la esperanza y el regocijo. Cantor de la aldea y cuanto cabe en ella, tiene derecho al sitio de recordaci\u00f3n que para siempre tiene asignado en \u201cLa Bella\u201d, vereda calarque\u00f1a donde ofici\u00f3 de maestro de escuela y donde residi\u00f3 por largos a\u00f1os, protegido contra las asperezas del mundo como en inexpugnable refugio sentimental. Saliendo de Calarc\u00e1, por la carretera que lleva al Valle, est\u00e1 \u201cLa Bella\u201d, un bello paraje cubierto de vegetaci\u00f3n tropical, en el que resplandece, frente a la cordillera, el parque-monumento que guarda su tumba.<\/p>\n<p align=\"justify\">Mi dilecto amigo Fidel Botero Vallejo, que junto con Constantino Botero, su padre, comparti\u00f3 con Baudilio muchos episodios memorables, me contaba hace poco los \u00faltimos d\u00edas del personaje calarque\u00f1o. En esa conversaci\u00f3n supe que cuando la cirrosis redujo al poeta a la \u00faltima expresi\u00f3n, manifest\u00f3 el deseo de ser enterrado en el mismo lugar donde hab\u00eda residido y escrito su obra, como la manera de permanecer para siempre en la comarca amada. Nada tan justo y tan po\u00e9tico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ese deseo pudo cumplirse a pesar de la negativa del sacerdote para\u00a0 bendecir la tumba, por no encontrarse en campo santo. En esa forma, Baudilio dej\u00f3 su alma, m\u00e1s que su propio cuerpo que desintegr\u00f3 la cirrosis, en el ed\u00e9n quindiano que tanto quiso, y que sus palabras siguen evocando desde m\u00e1s all\u00e1 de la vida: <em>\u201cCuando paso por \u2018La Bella\u2019, la vereda abandonada que fue fiesta en otro tiempo, abundosa de confianza, las pupilas se me llenan de congojas y de l\u00e1grimas\u201d.<\/em><\/p>\n<div><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 29 de mayo de 2003.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hace cien a\u00f1os, el 26 de mayo de 1903, nac\u00eda en Rionegro (Antioquia) el poeta Baudilio Montoya. 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