{"id":4724,"date":"2011-10-16T23:09:23","date_gmt":"2011-10-17T04:09:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4724"},"modified":"2014-03-29T10:35:35","modified_gmt":"2014-03-29T15:35:35","slug":"bonanza-cafetera-en-tres-actos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/16\/bonanza-cafetera-en-tres-actos\/","title":{"rendered":"Bonanza cafetera en tres actos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Humor a la quindiana<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caracter\u00edsticas:<\/em> Heladas en el Brasil. Copiosa producci\u00f3n de los cafetales en el Quind\u00edo. Mucha plata en los bolsillos, mucho carro nuevo, mucho viaje internacional&#8230; La cuadra de tierra sube de $ 60 mil a $ 350 mil. Una casa en Armenia aumenta de $ 700 mil a $ 3 millones. Por las calles: locos, bobos, marihuaneros, atracadores. \u00a0En los prost\u00edbulos: org\u00edas, billetes desbordados, bailes de la pluma, lucro \u00a0alocado de la carne, arrebatos, muerte&#8230; Armenia se vuelve la ciudad m\u00e1s cara del pa\u00eds. Para este cronista, que no tiene caf\u00e9, la bonanza es distinta. Ve\u00e1mosla.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>1<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230;Una tarde marcho con mi mujer y mi hija mayor rumbo a la casa. Mientras mi \u00a0hija compra el pan, los esposos permanecen en el carro, cavilando bajo el esplendor de una tarde que se muestra apacible pero que va a tener sorpresas. Un muchacho de unos 20 a\u00f1os desciende trotando por la avenida con direcci\u00f3n al carro. Algo le fascina: es el cuello de mi esposa, que relampaguea. En el momento menos esperado, el muchacho se lanza como un canguro. Aprieta y\u00a0 aprieta. Comienza a faltar la respiraci\u00f3n de la garganta asaltada. Los pu\u00f1os del marido no son suficientes: parecen caricias en la cara del atracador. Tampoco hacen nada las u\u00f1as de la esposa: apenas le producen cosquillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el atracador cede. Echa mano a una gargantjlla y a un reloj. Emprende la fuga, con los ojos extraviados. El marido corre en persecuci\u00f3n del pillo. Son actos de valor que de vez en cuando a uno le nacen, por absurdos que sean. La\u00admentablemente los cementerios est\u00e1n llenos de esta clase de \u00edmpetus. Me deslizo por una calle empinada, como un hurac\u00e1n. El malhechor me reta con la mirada&#8230; De pronto el mundo se me viene encima, o mejor, yo me estrello contra el mundo. Para proteger la cabeza, saco el hombro. Todo el organismo cruje. M\u00e1s tarde hay intervenci\u00f3n quir\u00fargica&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La polic\u00eda le encuentra al asaltante estos \u201cdetalles\u201d en una r\u00e1pida requisa: indocumentado, marihuanero, un cuchillo hechizo, de pelar marranos (el marrano era yo, por supuesto), reclusi\u00f3n carcelaria en la c\u00e1rcel de Pereira por lesiones personales\u2026 Su nombre: Fernando, hijo de Te\u00f3filo y Alicia. Nacido en Sal\u00f3nica (Valle). \u00bfEn d\u00f3nde queda Sal\u00f3nica? \u00bfUn corregimiento, una vereda? Sigamos. No hay tiempo que perder. Poblaci\u00f3n trashumante&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>2<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230;Veinte d\u00edas despu\u00e9s un amigo se conduele de mi retiro. El matrimonio sale para Pereira. Hay euforia, solidaridad, buen apetito. El almuerzo, estupendo. La conversaci\u00f3n, maravillosa. El hombro, regular. Ya de regreso por la carretera entre Pereira y Armenia, un fuerte impacto\u00a0 trastorna por completo la alegre marcha. Un loco, cuya diversi\u00f3n era tirar piedra a los carros, hace blanco en la cabeza del escritor. \u00a1Pobre cabeza, al fin localizada! Los pa\u00f1uelos no son suficientes para detener la sangr\u00eda. La ma\u00adteria gris sale a torrentes. Se desintegran las ideas. Hay angustia y confusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A grandes velocidades volvemos a Armenia, la tierra prometida, tierra de bonanzas y espejismos. El herido exhala primero un lamento, hace luego una mueca y finalmente se dobla como una billetera. Entra en convulsiones. En medio de ellas, aunque no se crea, se acuerda de Luis Vargas Tejada, el de <em>Las convulsiones <\/em>literarias. El loco se le desdibuja entre tinieblas. En Armenia, hay alarma m\u00e9dica y ciudadana. El cr\u00e1neo est\u00e1 perforado. La imaginaci\u00f3n vuela entre ca\u00adfetales. Alguien redacta mentalmente el mensaje de condolen\u00adcia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El loquito \u2013mejor, el locazo: 1.90 de estatura y fuer\u00adzas de gigante\u2013 contin\u00faa jugando a las pedradas. A nadie m\u00e1s le acierta. Ya es bastante con el escritor, ahora manco, tuerto y mudo&#8230; Pero \u00e9ste va volviendo en s\u00ed al cabo de las horas, aunque con los cables cruzados. Los rostros le bailan en la retina. Ve fantasmas y habla cosas absurdas. Le duele el caf\u00e9, perd\u00f3n, el cerebro. Cuando los cirujanos se aprestan a trepanar, la esposa se rebela. Prefiere el \u201ccoco\u201d sellado. El lesionado patalea y no se deja. Se da incluso el lujo de pensar, lo que desconcierta a los m\u00e9dicos Uno de ellos guarda r\u00e1pido el martillo y el serrucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas despu\u00e9s hay vuelta al hogar \u2013\u00a1dulce hogar!\u2013 con el cerebro aporreado, el brazo fracturado, la cara amoratada, el cuerpo desnutrido, las ideas delgadas, pero con la mente limpia y el coraz\u00f3n contento&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>3<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Destorcida:<\/em> El precio de la cuadra cafetera vuelve a descender \u00a0Tambi\u00e9n el de las casas. Pero no hay compradores. Se reducen los viajes al exterior. Y otra vez el endeudamiento, y la especulaci\u00f3n, y las peleas con el ministro, y el sobregiro en el banco&#8230; El costo de la vida se queda donde hab\u00eda llegado, y sigue trepando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el escritor-periodista no tiene finca cafetera, debe estar quebrado. La l\u00f3gica no puede fallar. \u00bfO qu\u00e9 creen ustedes? Vuelve, de todas maneras, a pensar. A\u00f1os despu\u00e9s siente bien conectados los cables. No tiene una mata de ca\u00adf\u00e9, pero s\u00ed un grato aroma para los drogados y los tirapiedra. \u00a1Manes del destino!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se ha logrado que desaparezcan los locos, los bobos, los marihuaneros, los atracadores\u2026 Hay permanente intercam\u00adbio de estos espec\u00edmenes, por las noches, con las ciudades ve\u00adcinas. Pero al d\u00eda siguiente amanece aumentada \u00a0la poblaci\u00f3n de Armenia por obra de las mayores remesas de locos que llegan a la ciudad. Hay un bobo simp\u00e1tico e inofensivo, con v\u00e9rtigo de velocidad, que a todo momento recorre la avenida a toda prisa. A otro le gusta el desnudismo. Un loquito goza manoseando a las damas, y no debe estar tan loco si no hace lo mismo con los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bonaza se fue, se evapor\u00f3. S\u00f3lo quedan recuerdos. Creo que hubo m\u00e1s aporreados que beneficiados. Cada cual la pas\u00f3 como pudo. Este cronista vivi\u00f3 intensamente el \u00abfuror\u00bb de aquellos d\u00edas y ha sobrevivido, gracias a Dios \u2013y por fortuna sin necesidad del serrucho y el martillo del m\u00e9dico\u2013 para escribir su propia versi\u00f3n. Queda con cicatrices, pero tambi\u00e9n con meda\u00adllas invisibles en el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 16-II-1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Humor a la quindiana Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Caracter\u00edsticas: Heladas en el Brasil. Copiosa producci\u00f3n de los cafetales en el Quind\u00edo. Mucha plata en los bolsillos, mucho carro nuevo, mucho viaje internacional&#8230; La cuadra de tierra sube de $ 60 mil a $ 350 mil. 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