{"id":4799,"date":"2011-10-17T09:06:24","date_gmt":"2011-10-17T14:06:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4799"},"modified":"2014-04-11T14:52:43","modified_gmt":"2014-04-11T19:52:43","slug":"ese-era-tulio-bayer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/ese-era-tulio-bayer\/","title":{"rendered":"Ese era Tulio Bayer"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue una vida ardiente, combativa y sin reposo. Llevaba 18 a\u00f1os en Par\u00eds, donde gozaba de un estatuto de refugiado pol\u00edtico, y desde all\u00ed segu\u00eda con inter\u00e9s la suerte de Colombia. Se hizo guerrillero por necesidad, cuando se vio cercado y perseguido. Un d\u00eda, en sus luchas intensas por las desigualdades sociales, se levant\u00f3 en armas al no quedarle otro camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hab\u00eda ido contra el establecimiento al descubrir en Manizales, como secre\u00adtario de Salud P\u00fablica, a los en\u00adcumbrados adulteradores de la leche y traficantes de lotes oficiales, y m\u00e1s tarde al destapar en los Laboratorios Cup el negociado de las drogas. En estas andanzas se iba haciendo a enemigos cada vez m\u00e1s poderosos que terminaron acorral\u00e1ndolo y neg\u00e1n\u00addole las posibilidades de subsistir decorosamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sufri\u00f3 hambres, c\u00e1rceles, afrentas. Pero no desist\u00eda de su denuncia social. \u00abYo he sido toda mi vida un luchador contra el abuso y la explo\u00adtaci\u00f3n, y adem\u00e1s contra el absurdo\u00bb, lo ratifica categ\u00f3ricamente al final de sus d\u00edas. Con esa convicci\u00f3n libr\u00f3 sus tenaces y desproporcionadas ba\u00adtallas. Lo aflig\u00eda la suerte de los humildes. Lo sublevaba la arrogancia de los poderosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos lo entendie\u00adron o lo perdonaron, porque lo cre\u00edan un loco. Era rebelde con causa. No se doblegaba ante el halago ni la adver\u00adsidad. No lo convenci\u00f3 el esplendor ni se dej\u00f3 tentar por la fama. Hubiera podido ser brillante pol\u00edtico o eminente hombre de ciencia, que para ambas cosas ten\u00eda madera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prefiri\u00f3 ser ide\u00f3logo. Devorador de libros y due\u00f1o de vasta cultu\u00adra, as\u00ed entend\u00eda mejor la condici\u00f3n humana. Conocedor de la miseria que \u00e9l mismo hab\u00eda padecido y que quer\u00eda redimir en los dem\u00e1s, buscaba que el hombre fuera m\u00e1s digno o siquiera menos explotado. Y como su voz se perd\u00eda en el vac\u00edo, escribi\u00f3 su verdad. Iba por el cuarto libro, y la muerte le trunc\u00f3 otros importantes proyectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respirando el denso ambiente de la cultura parisiense, su inteligencia se enriquec\u00eda de conocimientos y experiencias vitales. All\u00ed se le admi\u00adraba y se le respetaba. \u00abDejo mis libros como testimonio de un hombre que morir\u00e1 como ha vivido: como territorio libre del cosmos\u00bb, me dice en una de sus cartas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se empe\u00f1\u00f3 en estudiar y difundir los peligros que se ciernen sobre el planeta por la contaminaci\u00f3n ambiental. La destrucci\u00f3n progre\u00adsiva de los recursos naturales, contra la que se lucha en otros sitios, le preocupaba para Colombia, una naci\u00f3n sin conciencia ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tulio Bayer, un d\u00eda tertulio apete\u00adcido de destacadas figuras de las letras y la pol\u00edtica del pa\u00eds, actor de sonados sucesos guerrilleros que es\u00adt\u00e1n frescos en la memoria de muchos, y esencialmente hombre de com\u00adbates ideol\u00f3gicos y de agudas con\u00adtroversias, ha muerto solitario en Par\u00eds. No era un comunista militan\u00adte, ni lo fue nunca. Se hab\u00eda de\u00adcepcionado de Cuba y de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Alrededor suyo se form\u00f3 un gran silencio y pretendi\u00f3 ignor\u00e1rsele.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo, que hace mucho tiempo trab\u00e9 con \u00e9l una franca tad personal, al margen de ideolog\u00edas y de identida\u00addes pol\u00edticas, que generalmente no compart\u00eda, sol\u00eda recordarle que se hab\u00eda equivocado de estrategias. Pero siempre cre\u00ed en la sinceridad de sus luchas. Su posici\u00f3n en la vida no fue nada c\u00f3moda, pero \u00e9l prefer\u00eda la inconformidad a la entrega. Era un especialista en bancarrotas y no lo asustaban los fracasos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando supe que le hab\u00edan supri\u00admido el tabaco, el cognac y la sal, tres debilidades que dif\u00edcilmente se re\u00adnuncian, present\u00ed que estaba pr\u00f3ximo su final. Al comienzo del a\u00f1o escrib\u00ed <em>La Patria ajena<\/em>, una nota que lo conmovi\u00f3 hondamente. Me dijo que era el primer art\u00edculo en la prensa colombiana que \u00abdefend\u00eda a Tulio Bayer, su obra, su lucha vital\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y agreg\u00f3 que, acostumbrado a recibir de la barrera opuesta palos y piedras, un ramo de flores lo desconcertaba. \u00abEste P\u00e1ez est\u00e1 loco\u00bb, exclam\u00f3 su mujer entre sorprendida y jubilosa. Se sent\u00eda nost\u00e1lgico de la Patria. Me confes\u00f3 que se consideraba sin suerte hist\u00f3rica y que las batallas que hab\u00eda librado las hab\u00eda perdido. Pero que aun perdidas, alg\u00fan d\u00eda se tomar\u00eda conciencia sobre su significado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No me cabe duda de que Tulio Bayer fue gran patriota. Sent\u00eda el dolor de Patria. Se equivoc\u00f3 de ca\u00adminos. Pero no de objetivos. Su vida es un enigma dif\u00edcil de descifrar. Yo creo poseer algunas claves, sobre las que pienso trabajar, que me expli\u00adcar\u00e1n su rebeld\u00eda, su desacomodo en la sociedad. Hombre inquieto, fogoso, tenaz, sentimental, nunca desfalleci\u00f3 en sus principios. Es, por tanto, una vida admirable, aunque infortunada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y remata as\u00ed su despedida: \u00ab<em>Yo morir\u00e9 en Par\u00eds, posiblemente con aguacero, con la satisfacci\u00f3n de ha\u00adber escuchado en vida, de tu boca, un elogio f\u00fanebre tan bonito, que hasta he tenido ganas de creer que soy tan valiente como t\u00fa dices\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 7-VII-1982.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Fue una vida ardiente, combativa y sin reposo. 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