{"id":48,"date":"2009-08-18T03:36:13","date_gmt":"2009-08-18T03:36:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=48"},"modified":"2014-05-09T17:45:22","modified_gmt":"2014-05-09T22:45:22","slug":"de-gaspar-rodrigo-ramirez-cardona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/08\/18\/de-gaspar-rodrigo-ramirez-cardona\/","title":{"rendered":"De Gaspar (Rodrigo Ram\u00edrez Cardona)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">(<em>La Patria,<\/em> Manizales, 6 de marzo de 1982)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">Gustavo P\u00e1ez, ya se sabe, es hombre asentado desde hace a\u00f1os en la ciudad de Armenia, donde P\u00e1ez con otros escritores quindianos ejercen al modo de cierto magisterio intelectual. Prosista de buena ley, P\u00e1ez Escobar, adem\u00e1s de colaborar en <em>La Patria <\/em>y en<em> El Espectador,<\/em> es autor de libros y ensayos que se leen con inter\u00e9s y con innegable encanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No en vano, Gustavo P\u00e1ez Escobar maneja una escritura clara, f\u00e1cil, que en ocasiones la recorre un suave y fino lirismo. Ahora P\u00e1ez ha publicado su \u00faltimo libro, <em>El sapo burl\u00f3n<\/em>, una serie de cuentos que algunos de ellos huelen a musgo fresco o a tierra mojada de la m\u00e1s entra\u00f1able tierra provinciana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribir cuentos no es tarea f\u00e1cil. Con el cuento ocurre an\u00e1logamente lo que con el soneto, que en s\u00f3lo catorce versos, el autor debe expresar su mensaje po\u00e9tico en forma completa. En el cuento se exige rigor en la escritura, densidad en la historia, s\u00edntesis en la ideaci\u00f3n de los caracteres, brevedad y concisi\u00f3n. Estas categor\u00edas y otras que no se mencionan, permiten decir que el cuento es una especie literaria de trabajosa realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo y hay maestros en el g\u00e9nero, Ch\u00e9jov, Maupassant, William Faulkner, Cort\u00e1zar, Garc\u00eda M\u00e1rquez, para no citar sino los que se nos vienen a la memoria, y hubo casos como el de Ernest Hemingway que en el ejercicio del cuento fue formidable, mas no en la novela, donde el escritor norteamericano, con la excepci\u00f3n de <em>El viejo y el mar,<\/em> no las tuvo todas consigo y su escritura novel\u00edstica se resiente de notables defectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero volviendo a nuestro cuentista Gustavo P\u00e1ez Escobar, el escritor nos ofrece en <em>El sapo burl\u00f3n<\/em> unos relatos admirables; en una prosa pausada, que se ci\u00f1e al concepto como la piel al hueso, P\u00e1ez no se entretiene en los juegos l\u00edricos meramente con los cuales podr\u00edan perderse sus criaturas, sino que las deja jugar, casi desnudas, en el contexto de su breve escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son pues, sus personajes, gentes que viven no solamente all\u00ed en el libro sino como que se salen de s\u00ed mismas para estar con el lector. Y algo finalmente me llam\u00f3 la atenci\u00f3n en Gustavo P\u00e1ez Escobar y especialmente en su \u00faltima obra que en forma breve se comenta. P\u00e1ez parece confesar, seg\u00fan sus cuentos, el concepto de que el hombre asiste a una realidad trunca, en falencia; una realidad incompleta como un mu\u00f1\u00f3n, lo que excluye de suyo, en sus cuentos, el final feliz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustavo P\u00e1ez, ya se sabe, es hombre asentado desde hace a\u00f1os en la ciudad de Armenia, donde P\u00e1ez con otros escritores quindianos ejercen al modo de cierto magisterio intelectual. 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