{"id":4809,"date":"2011-10-17T09:15:25","date_gmt":"2011-10-17T14:15:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4809"},"modified":"2014-04-29T07:53:12","modified_gmt":"2014-04-29T12:53:12","slug":"la-primera-dama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/la-primera-dama\/","title":{"rendered":"La primera dama"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser la esposa del se\u00f1or Presidente no es papel de f\u00e1cil ejecuci\u00f3n. El pueblo exige de ella sensibilidad social y est\u00e1 pendiente de sus actuaciones, casi siempre exalt\u00e1ndola, como ocurre por lo general, aunque tambi\u00e9n criti\u00adc\u00e1ndola cuando no la ve m\u00e1s actuante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Digamos que la primera dama es el rostro amable de la Presidencia. Es resorte de sutil articulaci\u00f3n. Ella logra, con sus virtudes y su femi\u00adnismo, salvar o por lo menos suavizar los malos pasos de su marido. Y no hay duda de que tambi\u00e9n gobierna, sin tener funciones espec\u00edficas. Si las tuviera, tal vez el resultado ser\u00eda menos exitoso. En pocas posiciones como en \u00e9sta hay que poner tanto car\u00e1cter y estilo perso\u00adnal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora que termina el nuevo per\u00edodo presidencial y la opini\u00f3n p\u00fablica se ocupa del Presidente, por lo general enjuiciando muchos de sus actos y quej\u00e1ndose de lo que pudo hacerse y no se hizo, es cuando sobresale con mayor fulgor, en este duro balance de los \u00e9xitos y los fracasos, el \u00e1ngulo afable del poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No dejemos ir a do\u00f1a Nydia Quintero de Turbay sin decirle que ha hecho buen gobier\u00adno. No se conform\u00f3 con ser la mujer graciosa, cordial y descomplicada que podr\u00eda haberse quedado repartiendo sonrisas y llenando con su presencia las fiestas palaciegas, sino que se fue por todos los lugares del pa\u00eds consolando a los humildes y disminuy\u00e9ndoles el rigor de sus infortunios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La recordamos llev\u00e1ndoles consuelo y auxilios a los afectados por los dos terremotos que sacudie\u00adron a Colombia y tanta angustia causaron. En esa ocasi\u00f3n movi\u00f3 todo un establecimiento para llegar a regiones apartadas y menesterosas con las soluciones que la hora reque\u00adr\u00eda, y no contenta con haber auscul\u00adtado los males, puso en marcha, al o\u00eddo del alto poder gubernamental, eficaces soluciones. Su nombre suena hoy en aquellas lati\u00adtudes como el b\u00e1lsamo de la espe\u00adranza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta madre de los gamines le dio otra dimensi\u00f3n a la rapacer\u00eda. Se hizo su amiga y consejera. Les levant\u00f3 refugios y los cur\u00f3 del desamparo. Les ense\u00f1\u00f3 a ser alegres y les inculc\u00f3 lecciones de bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los rapazuelos de nuestras ciudades, un producto de la sociedad a los que por lo general no se les comprende y s\u00ed se les condena, sintieron calor humano y quisieron cambiar de rumbo. Pero siendo el problema de tanta profun\u00addidad, esto no se conseguir\u00e1 de un momento a otro. Primero hay que cambiar las estructuras sociales. Do\u00f1a Nydia entendi\u00f3 que una manera de intentarlo ser\u00eda mostr\u00e1ndoles afecto y cre\u00e1ndoles obras de dis\u00adtracci\u00f3n y formaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es reconocida y admirada su pru\u00addencia para no interferir el fuero presidencial y sobre todo para limar ciertas asperezas conyugales. Cuando el pa\u00eds se dio cuenta de que ella cada vez asist\u00eda menos a los actos oficiales, y co\u00admenzaron a circular rumores y sos\u00adpechas, la primera dama guard\u00f3 discreto silencio y adopt\u00f3 elegante postura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con su fina capacidad diplom\u00e1tica dis\u00adminuy\u00f3 tensiones y consejas, y adem\u00e1s se mantuvo digna y serena en su papel de primera dama, que lo mismo puede prestarse para el ser\u00advicio social, para el esc\u00e1ndalo y para el abuso del poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00edamos injustos si no reconoci\u00e9\u00adramos que parte fundamental del gobierno que finaliza, en lo que \u00e9l tiene tambi\u00e9n de bueno, se le debe a esta dama cordial, prudente y tra\u00adbajadora que supo llevar a feliz t\u00e9rmino su dif\u00edcil misi\u00f3n. Hizo obra social, y ella queda registrada con gruesos caracteres en la historia contempor\u00e1nea. Ser dama pre\u00adsidencial exige tacto, cordura, comprensi\u00f3n, tolerancia, y adem\u00e1s fortaleza en su caso particular. Y do\u00f1a Nydia pas\u00f3 bien la prueba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 15-VII-1982.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Ser la esposa del se\u00f1or Presidente no es papel de f\u00e1cil ejecuci\u00f3n. El pueblo exige de ella sensibilidad social y est\u00e1 pendiente de sus actuaciones, casi siempre exalt\u00e1ndola, como ocurre por lo general, aunque tambi\u00e9n criti\u00adc\u00e1ndola cuando no la ve m\u00e1s actuante. 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