{"id":4828,"date":"2011-10-17T09:39:42","date_gmt":"2011-10-17T14:39:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4828"},"modified":"2014-03-29T12:17:28","modified_gmt":"2014-03-29T17:17:28","slug":"las-ruletas-de-la-trampa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/las-ruletas-de-la-trampa\/","title":{"rendered":"Las ruletas de la trampa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Humor a la quindiana<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la banca colombiana era ortodoxa, exist\u00eda un pa\u00eds serio v respetable. La gente no buscaba llenarse de plata de un golpe. Los capitales se defend\u00edan con prudencia y crec\u00edan con seguridad. Antes de comprar una acci\u00f3n o poner un dinero a inter\u00e9s se estudiaba la confianza de la operaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo los papeles se invir\u00adtieron. Ahora se busca ante todo la utilidad, sin importar mucho que \u00e9sta sea irrazonable y peligrosa. Como por todas partes comenzaron a aparecer unas entidades que compe\u00adt\u00edan velozmente en ofrecer los inte\u00adreses m\u00e1s altos y los halagos m\u00e1s seductores, la gente ni siquiera se esforzaba por averiguar anteceden\u00adtes. Era un mercado persa y estra\u00adfalario, donde ganaba, por l\u00f3gica, el que pusiera m\u00e1s puntos y ofreciera mayores se\u00f1uelos. Lo importante era ganar, y ganar r\u00e1pido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi amiga la viuda, por ejemplo, no quiso aceptarme un consejo sano y a tiempo. No era mucho el capital que hab\u00eda heredado de su marido, pero era lo suficientemente capaz de pro\u00addigarle una existencia digna. Des\u00adpreci\u00f3 mi consejo, como si yo fuera a quedarme con la herencia. Me dijo que en la \u00abcaptadora\u00bb de la esquina, la que administraba la doctora Inesita, reci\u00e9n graduada en ciencias de la econom\u00eda, le daban cuatro puntos m\u00e1s, le rebajaban la retenci\u00f3n tri\u00adbutaria y le encimaban no s\u00e9 cu\u00e1ntas m\u00e1s arandelas que no alcanz\u00f3 a explicarme por el af\u00e1n que llevaba con sus billetes en el bolso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me la encontr\u00e9 luego radiante de su suerte. Meses despu\u00e9s me cont\u00f3 que hab\u00eda mejorado el negocio. Se hab\u00eda pasado seis metros adelante, donde el doctor Hern\u00e1n, \u00abuna fiera para las finanzas\u00bb. Este le pagaba los inte\u00adreses por anticipado. La viuda ga\u00adnaba nuevos puntos, y yo los perd\u00eda. Su vestuario, como l\u00f3gica demostra\u00adci\u00f3n de progreso financiero, era cada d\u00eda m\u00e1s refinado. Poco a poco se fue olvidando de la pena, conforme el mercado de las fantas\u00edas alcanzaba nuevos niveles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, cuando el pobre asesor de la banca ortodoxa le hizo alguna insinuaci\u00f3n un poco t\u00edmida pero bien intencionada, ella se ech\u00f3 a re\u00edr. Sal\u00ed de la competencia para siempre. Y era que la viuda hab\u00eda logrado que le pagaran el 36, pero por anticipado, y adem\u00e1s se hab\u00eda ganado una comisi\u00f3n por trasladarse otros seis metros en la misma cua\u00addra. Se mostraba euf\u00f3rica, desafiante, segura de la vida, y desde luego despreciativa con el atrasado banquero que no sal\u00eda de sus tablas ruinosas. Ella, en cambio, hab\u00eda aprendido a mover las ruletas de la fortuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en estas alturas del dinero, un d\u00eda le dio por confesarme intimida\u00addes. Hab\u00eda cambiado dos veces de carro en un a\u00f1o, \u00aby no como en tiempos de Alfonso cuando el renolcito deb\u00eda rendir para seis a\u00f1os\u00bb, ya ten\u00eda engordando unos novillos y, con todo y su colecci\u00f3n de trajes y de joyas, hab\u00eda un mill\u00f3n m\u00e1s en la \u00abcaptadora\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me pregunt\u00f3 si era evasor, y le respond\u00ed que por no serlo viv\u00eda algo estrecho. \u00abSos un pendejo\u00bb, me re\u00adcrimin\u00f3 en lenguaje paisa. Y me explic\u00f3 que hoy ser honrado es lo mismo que ser tonto. Sent\u00ed la espue\u00adla, la misma que hab\u00eda sentido en muchas ocasiones, tratando de pi\u00adcarme. Me qued\u00e9 observ\u00e1ndola atentamente, con inter\u00e9s pero sin envidia. Y ella remat\u00f3 con este sartal de amonestaciones:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013En los bancos hay que hacer plata, \u00bfte embobaste? Prest\u00e1 la platica en compa\u00f1\u00eda, o sea, mitad y mitad. Mi primo, tu compe\u00adtidor, s\u00ed sabe para qu\u00e9 sirven los autopr\u00e9stamos. \u00bfNo ves que ya tiene hacienda ganadera y chalet de mi\u00adllonario? Cog\u00e9s tu parte de la tajada y la llev\u00e1s a la \u201ccaptadora\u201d, y ah\u00ed ni siquiera aparece tu nombre ya que el gerente te da a escoger muchas c\u00e9dulas para que no result\u00e9s pagando impuestos a un Gobierno que todo se lo roba. Si aprend\u00e9s el sistema, te llen\u00e1s de plata. La maquinita de hacer billetes todo lo puede. \u00a1Despabil\u00e1te, pues, y aprend\u00e9 las t\u00e9cnicas modernas de la banca, no\u00a0 si\u00e1s pendejo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con semejante discurso me qued\u00f3 bailando el caletre. La vi arrancar airosa en su flamante carro y me acord\u00e9 del difunto que llevaba varios a\u00f1os sin poder cambiar el renolcito-4. Pero le hab\u00eda dejado un seguro para que la viudez no le resultara invivible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando regres\u00f3 a la \u00abbanca anticuada\u00bb, la encontr\u00e9 con cajas destempladas. Me dijo que no hab\u00eda alcanzado a sacar los tres milloncitos y que se hab\u00eda quedado sin un peso. Estaba arruinada, pues todo el grupo financiero se hab\u00eda venido al suelo. La consol\u00e9, claro est\u00e1, y me condol\u00ed de la suerte de miles de ahorradores es\u00adtafados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La viuda est\u00e1 hoy en cl\u00ednica de reposo. Ya se llevaron el carro y le tienen embargada la casa de sus hijos por unas facturas suntuarias, pescadas en el mercado persa de las extravagancias, que no alcanz\u00f3 a cubrir la maquinita de hacer billetes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que el pa\u00eds quiere volver a la banca ortodoxa. O sea, volverse serio y respetable, que ambas cosas se perdieron con la proliferaci\u00f3n de \u00abcaptadoras\u00bb, de bancos sueltos, de intereses ins\u00f3litos, de maniobras fraudulentas, de capitales fantasmas. Sobr\u00f3 arrebato y falt\u00f3 control.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora se dice que ha llegado el cambio. Y el pueblo agrega que para que haya cambio de verdad debe haber una purga ejemplar. No la habr\u00e1 mientras no lleguen los cul\u00adpables al sitio adecuado, es decir, a la c\u00e1rcel. Los pulpos del sistema financiero se quedaron con el huevo y con la gallina. Los peces gordos terminan comi\u00e9ndose a los peces flacos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La viuda, tan oronda y tan perifo\u00adllada, no se dio cuenta a qu\u00e9 hora se la comieron. Hoy est\u00e1 sujeta a in\u00adtensos ajustes siqui\u00e1tricos, y no quiere o\u00edr de tablas de inter\u00e9s Y todo por no haber escuchado a tiempo una propuesta sana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 10-IX-1982.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Humor a la quindiana Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando la banca colombiana era ortodoxa, exist\u00eda un pa\u00eds serio v respetable. La gente no buscaba llenarse de plata de un golpe. Los capitales se defend\u00edan con prudencia y crec\u00edan con seguridad. 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