{"id":5144,"date":"2011-10-17T22:58:31","date_gmt":"2011-10-18T03:58:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5144"},"modified":"2014-04-09T10:23:02","modified_gmt":"2014-04-09T15:23:02","slug":"%c2%a1despierta-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/%c2%a1despierta-colombia\/","title":{"rendered":"\u00a1Despierta, Colombia!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aciago a\u00f1o para los colombianos el de 1985, que pasar\u00e1 a la historia sal\u00adpicado de sangre y saturado de cala\u00admidades. Fueron primero las fuerzas de la insubordinaci\u00f3n, en permanente reto a la democracia y en progresivos y sangrientos combates, las que pre\u00adtendieron trastocar el orden legal hasta cometer la mayor barbarie con el sa\u00adcrificio de los magistrados y dem\u00e1s v\u00edctimas inmoladas en el Palacio de Justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y luego, cuando la naci\u00f3n estaba a\u00fan anestesiada por tanta se\u00advicia \u2014que no es concebible en seres humanos\u2014 sobrevino el cataclismo provocado por el Nevado del Ruiz, que sepult\u00f3 una poblaci\u00f3n entre lodo y lamentos, en la mayor desgracia que haya producido en el mundo un volc\u00e1n durante el presente siglo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decir que Colombia est\u00e1 de luto no precisa el verdadero alcance del drama. Digamos, m\u00e1s bien, que est\u00e1 des\u00admembrada f\u00edsica y moralmente, a merced del desconcierto y la inercia. At\u00f3nitos ante tanto desastre, hemos perdido la raz\u00f3n para entender lo que ha sucedido; y no comprenderemos jam\u00e1s c\u00f3mo es posible que tras el ho\u00adlocausto de la justicia se enfurezca la naturaleza, con sus insondables pode\u00adres, hasta borrar del mapa un pueblo entero. Pero hay que seguir adelante. Es preciso sobrevivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como si no fueran suficientes estas desgracias, no cesa la metralleta subversiva de cobrar nuevas v\u00edctimas en el lejano caser\u00edo y en pleno centro de las ciudades. La guerra civil, con todos sus horrores, quiere arrasar lo poco que nos queda. No son suficientes ni la le\u00adgalidad ni las normas para contra\u00adrrestar esta asonada continua que no se conforma con asesinar y destruir las familias, sino que busca implantar el caos absoluto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal el precio,muy costoso y b\u00e1r\u00adbaro, que paga esta naci\u00f3n que ha de\u00adjado perder sus principios. Paso a paso, y casi embrutecidos por la sumisi\u00f3n a los abusos de pol\u00edticos y gobernantes que olvidaron los c\u00f3digos morales, hemos avanzado en los \u00faltimos a\u00f1os hasta la disoluci\u00f3n de un pueblo que cree en Dios pero no es valiente para preservar las normas ciudadanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un pueblo como el nuestro, que gime entre hambre y desprotecci\u00f3n social mientras los poderosos se enriquecen a expensas del erario y los flagrantes negociados, vive todav\u00eda entre cadenas. En lugar de rebelarse y salir de su miseria, contribuye con su manse\u00addumbre a que la sociedad siga corrupta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha perdido el sentido de la protesta porque la inmoralidad, que todo lo contamina, apaga la voz de los pusil\u00e1\u00adnimes y los\u00a0 complacientes. Degradada la escala de los valores, el pa\u00eds se con\u00adsume lentamente entre sus miedos y sus cobard\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin principios es imposible que se salve ninguna sociedad. Los partidos, que por su naturaleza son los delegatarios de la voluntad popular, abandonaron sus ideolog\u00edas para per\u00adseguir mezquinas prebendas. Prefieren pelearse los puestos y se atomizan entre f\u00fatiles discusiones, descuidando los verdaderos postulados populares, mientras el conglomerado se disgrega y deja de creer en ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay valor para asumir la defensa de las instituciones, para oponerse al tr\u00e1fico de la droga, para formar hijos sanos, para castigar los delitos, para mantener la dignidad y pro\u00adpugnar las buenas costumbres p\u00fablicas. En cambio, \u00a0hay indiferencia por el robo continuado al Estado, por los abusos de pol\u00edticos y funcionarios, por la desviaci\u00f3n de la conducta ciu\u00addadana, y hasta la complicidad cuando se vuelve a votar por los mismos respon\u00adsables de que el pa\u00eds no progrese.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Pobre patria postrada entre sus calamidades! \u00a1Pobre pa\u00eds desorientado y sin ganas de luchar! Es necesario que Colombia despierte de su marasmo, que se levante de entre sus muertos y sus adversidades para buscar d\u00edas mejores. Que se enfrente con coraje a los enemigos de la democracia, que desarme a los revoltosos, que le corte las alas a la descomposici\u00f3n social, que recobre la fe en sus capacidades de pueblo grande. As\u00ed desactivar\u00e1 la guerra civil que no quiere declararse, pero que existe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario levantar el \u00e1nimo de entre las matanzas y los volcanes a fin de asegurarnos un futuro digno. Es ese, ni m\u00e1s ni menos, el desaf\u00edo que presenta el a\u00f1o de 1986, a\u00f1o que ojal\u00e1 consiga borrar el humo que nos queda en los ojos y en el coraz\u00f3n durante este trecho de mala historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 6-I-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Aciago a\u00f1o para los colombianos el de 1985, que pasar\u00e1 a la historia sal\u00adpicado de sangre y saturado de cala\u00admidades. 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