{"id":5426,"date":"2011-10-30T22:31:13","date_gmt":"2011-10-31T03:31:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5426"},"modified":"2014-04-27T20:35:24","modified_gmt":"2014-04-28T01:35:24","slug":"el-encuentro-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/30\/el-encuentro-del-alma\/","title":{"rendered":"El encuentro del alma"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las principales explica\u00adciones para entender los tiempos duros y superficiales en que hoy se debate la humanidad consiste en afirmar que al hombre contempo\u00adr\u00e1neo se le refundi\u00f3 el alma. La dej\u00f3 enfriar y se le evapor\u00f3. \u00bfPero es que el mundo puede acaso vivir sin alma, o sea, sin sentimientos, sin entonaci\u00f3n espiritual, sin amor? No, no es po\u00adsible prescindir de la parte sensible por representar el mayor atributo de la naturaleza humana, y cuando esto ocurre, el individuo deja de ser hombre para convertirse en simple materia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra \u00e9poca de guerras y con\u00adflictos, donde parece que estu\u00advi\u00e9ramos a punto de explotar en medio de la ferocidad de las armas nucleares, dibuja el drama de estos tiempos que dejaron perder el alma. La dejaron perder y no se muestran dispuestos a rescatarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos distinguir va\u00adrios de los signos caracter\u00edsticos del momento: crueldad, odio, explota\u00adci\u00f3n, ansias de dinero y poder, droga, sexo, salvajismo&#8230; El peor materia\u00adlismo de la historia se ha adue\u00f1ado de esta \u00e9poca desastrosa que pretende buscar la felicidad nadando entre frivolidades e insensateces y que se olvida de los valores morales como la \u00fanica tabla posible de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre moderno es un vagabundo de las noches eternas de la infelicidad y el desamparo. Vaga aterido y desolado a merced de su miseria. No quiere aprender la lecci\u00f3n de que el individuo, para vivir contento, debe llenar el alma. Lle\u00adnarla de calor, br\u00edos, alicientes, ternura, comprensi\u00f3n. El alma es tambi\u00e9n futuro. Es dimensi\u00f3n de todas las bondades humanas. Es sentimientos y poes\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 deformarla bajo el acicate de las bajas pasiones? \u00bfPor qu\u00e9 en\u00adse\u00f1arla a ser torpe si su contextura es noble? \u00bfPor qu\u00e9 inyectarle rencor si es tan f\u00e1cil que vibre con amor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el planeta era agreste, el alma colectiva de la humanidad se conserv\u00f3 elemental y sencilla. To\u00addav\u00eda se ignoraban las desviaciones de la conciencia y s\u00f3lo se viv\u00eda en funci\u00f3n de respirar aire puro, recrear el esp\u00edritu, convivir con los dem\u00e1s. El hombre primitivo, tan ajeno a la alienaci\u00f3n y el conflicto, ten\u00eda en la naturaleza su mayor aliado para la felicidad. No conoc\u00eda la maldad y tampoco sab\u00eda de competencias absurdas ni desa\u00adforadas ambiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero vino la era mecanizada que poco a poco fue creando un mundo ateo y fr\u00edvolo. Lo que se ganaba en tecnolog\u00edas y en novedosos ensayos se perd\u00eda en espiritualidad. La con\u00adquista del espacio volvi\u00f3 al hombre a\u00e9reo, aunque no elevado de esp\u00edritu. Comenz\u00f3 a fundar ciudades, edificios y rascacielos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cemento lo torn\u00f3 fr\u00edo. La f\u00e1brica lo deshuma\u00adniz\u00f3. La ciencia le inocul\u00f3 arrogancia y le rob\u00f3 naturalidad. Al paso de los d\u00edas, se oper\u00f3 la m\u00e1s atrofiante metamorfosis: se hab\u00eda permutado el alma por la materia. \u00a1El individuo estaba vac\u00edo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Colombia, nuestra pobre patria martirizada, la convertimos en un calvario. Atropellos, secuestros, robos, muertes y toda suerte de ig\u00adnominias, como si vivi\u00e9ramos en un territorio de fieras, han desfigurado la Colombia amable que nos ense\u00f1\u00f3 en otras \u00e9pocas a ser buenos ciu\u00addadanos. Hoy no se respetan la vida ni la propiedad ajena. El af\u00e1n de lucro, de despojo, de figuraci\u00f3n personal, es la ley del momento. El lobo de Gubbio anda enfurecido y no hay quien lo detenga.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es porque dejamos perder el alma. La violencia s\u00f3lo cabe en las cavernas de los desalmados. Nos hemos olvidado de que la \u00fanica cura posible y el \u00fanico horizonte v\u00e1lido se encuentran dentro de nosotros mismos. El alma, que es indestructible y es la medicina m\u00e1s poderosa de la hu\u00admanidad, nos salvar\u00e1 de la heca\u00adtombe si somos capaces de encon\u00adtrarla en esta hora de tinieblas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 11-VIII-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Una de las principales explica\u00adciones para entender los tiempos duros y superficiales en que hoy se debate la humanidad consiste en afirmar que al hombre contempo\u00adr\u00e1neo se le refundi\u00f3 el alma. 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