{"id":5447,"date":"2011-10-31T12:30:38","date_gmt":"2011-10-31T17:30:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5447"},"modified":"2014-03-11T17:15:30","modified_gmt":"2014-03-11T22:15:30","slug":"la-gesta-de-la-arrieria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/31\/la-gesta-de-la-arrieria\/","title":{"rendered":"La gesta de la arrier\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Es el andar del arriero<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>imagen fiel de la vida,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>lanzadera que se mueve<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>hacia abajo y hacia arriba&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(Romancero paisa)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Omar Morales Ben\u00edtez, autor del libro que sirve de t\u00edtulo a esta nota \u2013editado por Multigr\u00e1ficas de Medell\u00edn y distribuido en Bogot\u00e1 por la Librer\u00eda Tercer Mundo\u2014, logra el un retrato afortunado de la arrier\u00eda colombiana, la que, a medida que las carreteras fueron rompiendo monta\u00f1as y haciendo veloces las comunicaciones entre los pueblos, m\u00e1s se sepulta en el recuerdo de los tiempos idos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy la arrier\u00eda, que apenas existe en zonas remotas, es un cuadro aleg\u00f3rico del ayer. Se ha quedado como la semblanza del pa\u00eds agr\u00edcola que se extingui\u00f3 sin saberse a qu\u00e9 horas, y rescatar su memoria equivale a regresar entre brumas de nostalgias al pasado de sanas costumbres y constructivos esfuerzos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el alma de Colombia era campesina, la vida se mov\u00eda lenta y rudimentaria pero conservaba mejor el sabor de la tierra y la sinfon\u00eda del paisaje. Era el pa\u00eds de los duros caminos y las bravas jornadas por entre \u00a0trochas y malezas, cuando las recuas de mulas y bueyes transpor\u00adtaban las riquezas de los campos y hac\u00edan el prodigio de enlazar con sudor y porf\u00eda el mapa de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas caravanas pertinaces, que gastaban un mes entre Medell\u00edn y Bogot\u00e1, en buen tiempo, y el doble cuando los temporales destru\u00edan los caminos, representaban el mayor grito de la civilizaci\u00f3n. La arrier\u00eda se convirti\u00f3 en canal m\u00e1s id\u00f3neo para impulsar la econom\u00eda y enmarcar la cultura, y pas\u00f3 a la posteridad como ejemplo de hombres trabajadores, intr\u00e9pidos y sufridos. La honradez en ellos, por otra parte, era moneda de oro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las regiones ten\u00edan sus propias empresas arrieriles, y es preciso hablar de reales industrias transportadoras, tan poderosas como las modernas de las tractomulas (n\u00f3tese aqu\u00ed que la palabra mula se ha injertado como s\u00edmbolo de potencia), pero m\u00e1s compactas y organizadas. Y tambi\u00e9n m\u00e1s humanas. Esa convi\u00advencia \u00edntima entre el animal de carga y el arriero, donde \u00e9ste expresaba su r\u00fastico cari\u00f1o entre gruesas interjecciones, insultos y blasfemias, y el animal toleraba y comprend\u00eda a su amo, creaba soli\u00addaridad y obligaba a la nobleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arriero, el buey y la mula, do\u00adtada ella de fino instinto para saber desfilar por peligrosos senderos, due\u00f1o el buey de pesada corpulencia para desafiar los barrizales y transportar varias veces su peso, y el arriero, patrono insuperable de esta empresa audaz y creadora, simboli\u00adzaron la entra\u00f1a de una Colombia fuerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodrigo Arenas Betancourt, que ilustra la car\u00e1tula del libro, pinta la expresi\u00f3n aut\u00e9ntica del arriero como trashumante de monta\u00f1as, con sus gritos y vocablos maldicientes; le unce la cabeza a la enjalma como s\u00edmbolo de la complicidad entra\u00f1able entre el hombre y el trabajo; y a la estampa le agrega unas estrellas, o sea, los luceros que guiaban a las recuas por entre abrojos y desfiladeros para conquistar la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los bueyes, modelos de paciencia y mansedumbre, se retiraban con parsimonia al concluir sus faenas, liberados de sus cargas y lami\u00e9ndose las llagas \u2014como po\u00e9ticamente se describen en el libro\u2014, a buscar los sorbos de agua que se hab\u00edan ganado, y luego se echaban a rumiar \u201csu melanc\u00f3lica condici\u00f3n de eunu\u00adcos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos cuadros se reviven los tiempos de las fondas y las posadas y se rescata al arriero como autor de una epopeya; personaje con alma bohemia y esp\u00edritu templado, afi\u00adcionado a las trovas, el tiple y el aguardiente, garboso y enamorado, valiente y astuto, que hizo de su honradez y puntualidad el emblema de una \u00e9poca, y de su aventura caminera la mayor fuerza de aquella naci\u00f3n laboriosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el inventario no pueden faltar el carriel de nutria, el sombrero aguade\u00f1o, el zurriago, las alpargatas de cabuya, el poncho y el machete, como prendas externas; y guardados en los fuelles del carriel como talismanes para el buen camino, estos utensilios imprescindibles: barbera, espejo con tapa de madera, \u00a0dinero, naipe, yesquero, un par de dados, escapulario, crucifijo, agujas de arria, las contras, p\u00edldoras de vida, versos, retratos y cartas de amor\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Omar Morales Ben\u00edtez tiene, en fin, sangre de arriero para volver por los suyos en esta era de tan dudosos caminos y traicioneras velocidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 18-X-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Es el andar del arriero imagen fiel de la vida, lanzadera que se mueve hacia abajo y hacia arriba&#8230; (Romancero paisa) Omar Morales Ben\u00edtez, autor del libro que sirve de t\u00edtulo a esta nota \u2013editado por Multigr\u00e1ficas de Medell\u00edn y distribuido en Bogot\u00e1 por la Librer\u00eda Tercer Mundo\u2014, logra el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[89],"class_list":["post-5447","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-otro-genero","tag-otro-genero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5447","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5447"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5447\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10247,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5447\/revisions\/10247"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5447"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5447"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5447"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}